Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es Esa Época
Eduardo García Gaspar
9 noviembre 2005
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Se presenta periódicamente en casi todos los países. Es la época de las promesas electorales, donde los candidatos hacen todo lo posible por convencernos de que ellos van a crear empleos, todos los empleos que se necesitan para que todos vivamos en el máximo bienestar.

Pero veamos esto algo más de cerca. ¿Los gobiernos crean empleos? Realmente no.

A menos que eleven el número de burócratas, la realidad es que los gobiernos no crean empleos. Son las empresas las que los crean, no las autoridades. Si los gobiernos crearan empleos, como dije, los únicos que podrían crear son los de burócratas y eso no le conviene a nadie.

Por tanto, la conclusión es sencilla: el político que promete crear empleos está mintiendo. Pero, hay otra posibilidad. Los gobiernos pueden colaborar a que otros creen empleos.

Pueden hacerlo de dos maneras esenciales. Una es sencillamente no estorbar la actividad económica de los particulares. El que no estorba mucho ayuda y si la autoridad deja que las personas hagan lo que deseen para elevar sus ingresos, de seguro se crearán más empleos.

La otra es facilitar las cosas aún más, por ejemplo, simplificando leyes y trámites. Cuando esto se hace, aún más empleos serán creados. Lo que en esta segunda opinión digo, es que las autoridades que quieren crear empleos no lo pueden ni deben hacer directamente.

Todo lo que debe hacer un gobierno para crear empleos es, primero, no entorpecer las acciones de las personas y, segundo, simplificarles la vida. Y con que haga lo primero ya es suficiente. Piense usted en esto.

Toda empresa es en sí misma una actividad riesgosa, a la que los gobiernos complican aún más, con sus leyes y reglamentos. Lo que hace un gobierno interventor es complicarle la vida a quienes sí pueden crear empleos y es por esto que ellos no los crean en la proporción necesaria.

Sería maravilloso el efecto que tendría el nada más retirar muchas de esas disposiciones, dejando de estorbar. Los ejemplos sobran.

En impuestos, imagine usted el incentivo de una tasa única y una ley de dos páginas, con impuestos pagaderos un par de veces al año. Imagine usted una ley laboral sencilla y flexible, que respete las libertades personales pudiendo por ejemplo contratar seguridad social con empresas privadas. Imagine usted quitar trámites, hacer flexibles las leyes, facilitar los derechos de propiedad intelectual… los empleos comenzarían a ser creados a ritmos mayores que los actuales.

Nada de esto es una cuestión de ideología política, sino de mero pragmatismo, en buena parte reconocido por las personas de izquierda. No todas, pero sí algunas. Y, sin embargo, muchos proponen lo opuesto: son gente que dice que para crear empleos se requiere que el gobierno intervenga con leyes, trámites y carga burocrática. Todo eso es exactamente lo contrario a lo que se necesita. Lo que estoy diciendo es en resumen lo siguiente.

Si queremos encontrar la causa de fondo por la que no se crean empleos en la cantidad suficiente, ella está en las ideas que sostienen los políticos que prometen crear empleos y para esto hacen que los gobiernos intervengan de más.

Creen que así crearán empleos, pero no se dan cuenta de que están logrando exactamente lo opuesto. Siempre han existido políticos de ese tipo y no avizoro tiempos en los que ellos no existan. No creo que nadie tenga la solución a esta realidad.

Pero el problema no está tanto en esos políticos, como en los votantes que creen lo que esos políticos dicen y votan por ellos. Lo hacen, al menos en México, por dos razones. Una es la herencia mental mexicana, patológicamente acostumbrada desde los tiempos prehispánicos a tener una autoridad central, todopoderosa, a la que se hace responsable de los destinos de las personas.

La cultura mexicana, por tanto, se inclina a querer autoridades centralistas que todo lo pretenden resolver y con eso se da una tendencia contraria a la creación de empleos. La otra causa es la falta de conocimiento sobre cuestiones económicas básicas, lo que provoca que se piense de forma errónea creyendo que el gobierno sí crea empleos directamente con más leyes y más reglamentos.

Reconocer que lo opuesto es verdad, requiere un conocimiento un poco más refinado que no tiene el votante mexicano y eso también provoca que se creen menos empleos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras