Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Escenarios en México 2005-2012
Eduardo García Gaspar
13 octubre 2005
Sección: POLITICA, Sección: Análisis
Catalogado en: ,


ContraPeso.info presenta un análisis sobre el futuro mexicano en los próximos siete años y que es un seguimiento de los escenarios 2001-2006. Los autores son los mismos. El documento Escenarios Mexicanos 2005-2012 (1.7MB PDF) contiene la versión completa del análisis.

ESCENARIOS MEXICANOS 2005-2012

Tres igualmente posibles alternativas del futuro político mexicano

Por José Carrillo Gutiérrez y Eduardo García Gaspar

Introducción

Son estos, tiempos de grandes cambios y acontecimientos no imaginados hace unos pocos años o meses. El mundo entero pasa por los sucesos que ocasiona la transición de economías industriales a economías de conocimiento, de economías nacionales aisladas a economías de red, de regímenes cerrados a arreglos sociales abiertos.

México participa en esos cambios, pero además el país pasa por el suyo propio: una transición democrática y de economía abierta después de decenios de un fuerte control centralizado de la política y la economía.

Si antes era de escasa preocupación pronosticar el nombre del siguiente presidente, ahora la situación es exactamente la opuesta —no tanto el intentar saber el nombre del presidente que viene, sino algo de mucha mayor relevancia, qué puede en realidad suceder en México.

El futuro es imposible de prever. Sin embargo es factible desarrollar diferentes visiones o escenarios de lo que podría suceder, cubriendo de esta manera la mayor parte de las posibilidades. Crear escenarios no es un concurso de predicciones, sino un sistema de previsión que avisa sobre posibles sucesos.

Con esta base, la conducta presente de personas e instituciones tiene un elemento adicional de juicio que mejora sus decisiones e incluso ayuda a prevenir lo indeseable.

Este documento presenta tres escenarios mexicanos para el período 2005-2012 y que están descritos más adelante. Ellos son el resultado de un proceso que inicia con la determinación de las llamadas incertidumbres —sucesos que se ignora si sucederán o no, pero que tienen una influencia fuerte y determinante en sucesos posteriores.

Se hace a continuación una explicación de las incertidumbres consideradas centrales para luego exponer cada uno de los tres escenarios.

Las incertidumbres

Una incertidumbre es un suceso que se desconoce si ocurrirá, pero en caso de que suceda se tiene una idea razonable acerca de sus consecuencias. Después de una serie de revisiones por parte de los autores, fueron determinadas las siguientes incertidumbres para México en el período 2005-2012.

• Temperatura del ambiente pre-electoral.

Se refiere a la involucración ciudadana en los comicios, es decir, al interés de la población en los resultados de ellos a partir de ahora y hasta el día de la elección. La temperatura puede ir del calentamiento normal al sobre-calentamiento; del interés razonable en toda elección de importancia hasta llegar al conflicto y confrontación de posiciones irreconciliables.

Se refiere no sólo al interés del ciudadano, sino también a las estrategias y tácticas de los candidatos, que pueden ir de las campañas de propuestas por un lado al lado opuesto con tácticas extremas y ataques severos. Los sucesos posteriores serán diferentes en caso de un calentamiento normal y en caso de un sobre-calentamiento; un calentamiento normal durante el período pre-electoral producirá un interés razonable en sus resultados, pero un sobre-calentamiento producirá polarización y animosidad en los ciudadanos y partidarios.

•Rapidez y claridad en el anuncio del ganador de la presidencia.

Se refiere a la velocidad con la que sea dado el anuncio del ganador de la carrera por la presidencia y a la claridad y credibilidad de su victoria. Los sucesos posteriores serán diferentes en caso de un anuncio rápido y claro y en caso de un anuncio retrasado o dudoso; un anuncio diáfano, dado a las pocas horas de cerradas las casillas reducirá el calentamiento del ambiente pre-electoral, pero un anuncio retrasado y con sospechas elevará la temperatura del ambiente convirtiéndose en caldo de cultivo para protestas y marchas difíciles de controlar. Esto es aún más relevante en el caso de una contienda electoral con resultados muy cerrados.

•Unión nacional y de partidos en la etapa post-electoral inmediata.

Se refiere a la reacción inmediata al anuncio del ganador y que puede ser de reconocimiento y aceptación, o de protesta y desconocimiento. Incluye ambos, el tono de voz del ganador y la reacción inmediata de los partidos perdedores. Los acontecimientos posteriores serán muy diferentes en caso de un medio ambiente de unión y mesura por parte de los agentes políticos que en caso de un ambiente de animadversión y explosividad en las reacciones del ganador, los perdedores y sus partidos.

En caso de mesura y prudencia en las reacciones de las partes, la temperatura electoral se reducirá. Pero si el tono y el contenido del ganador y los demás partidos contiene críticas a gobiernos anteriores y el presidente electo se adjudica la responsabilidad total de salvar al país se mantendrá la división partidista que actualmente existe.

• Tipo de medidas y decisiones gubernamentales durante el próximo gobierno.

Se refiere a las medidas del gobierno nuevo una vez que entre en funcionamiento. Puede variar de las medidas superficiales y populares a las medidas de fondo y tal vez poco populares, lo que dependerá en buena parte del desempeño de los partidos. Si el nuevo gobierno se enfoca a atacar problemas de fondo que requieren actualización de leyes e instituciones, los resultados al final del sexenio serán positivos. Pero si los partidos mantienen su rivalidad y oposición mutua, las acciones posibles serán más de búsqueda de popularidad, repitiéndose en buena dosis la situación del gobierno inmediato anterior.

Para entender a los escenarios

La percepción común establecería que si en cada incertidumbre hay dos posibilidades el número de escenarios sería de 16. Nuestra metodología indica que un número elevado de escenarios es difícil de manejar y entender, y que debe ser reducido a un número aceptable, en este caso 3, para que sus resultados sean de utilidad práctica. Naturalmente, la realidad futura podrá presentar una combinación de más de un escenario de los propuestos.

Si no es posible pronosticar con acierto el futuro, sí es posible construir varios posibles sucesos futuros que en conjunto presenten una gama amplia de posibilidades. Cada uno de esos conjuntos de sucesos forman un escenario: situaciones y acontecimientos ligados entre sí y que llevan a diferentes resultados finales, dependiendo de las incertidumbres.

Este reporte presenta tres escenarios básicos. Todos son igualmente posibles, sin poder predecir cuál de ellos se dará en la realidad. Es normal la inclinación a insistir en qué tan probable es cada uno de ellos, una tentación sobre la que los autores solamente pueden insistir en un punto: dada la situación actual de la política en México todos los escenarios son igualmente posibles.

Otra posibilidad es nombrar a candidatos o precandidatos en cada uno de los escenarios. Para preservar la validez del ejercicio, los autores dejan esa decisión al lector. Creemos sin embargo que, partiendo del análisis de las incertidumbres aquí propuestas, en vez de pronosticar posibles ganadores o perdedores, el ejercicio se mantiene su objetividad y con ello será de mayor utilidad para el lector.

Desde luego, la descripción de cada escenario produce reacciones. Sin duda, en este caso, hay un escenario sumamente indeseable y otro que presenta acontecimientos muy positivos.

Esto prueba la gama de variables y sucesos posibles, tan amplia como para intentar cubrir casi todas las posibilidades futuras. Conocer esta amplitud de posibilidades es útil para personas e instituciones que trabajarán en un futuro que desconocen, pero que desde ahora pueden preparar sus estrategias para soportar cualquier posibilidad.

¿Qué sucederá en el futuro? De nuevo, no es posible saberlo, pero estos tres escenarios proveen información que en el tiempo se irán comparando entre sí, muy posiblemente combinando elementos de los tres escenarios. Es decir, puede y seguramente habrá una realidad futura que combine elementos de más de uno de los escenarios.

Es usual que cada uno de ellos sea bautizado con un nombre que facilite su entendimiento e incluso adicionalmente con un elemento gráfico que lo ilustra. En este caso, hemos seleccionado señalizaciones de tránsito para mostrar tres escenarios: (1) derrape y caída, (2) camino a la cumbre y (3) vueltas y vueltas.

Finalmente, los escenarios proveen una plataforma que altera la realidad presente. Al indicar las consecuencias de ciertas conductas y acciones, señalando sus consecuencias futuras, es posible tomar decisiones presentes que conduzcan hacia las situaciones futuras más positivas y se evite el cometer actos de consecuencias negativas.

A continuación se describen cada uno de esos tres escenarios.

Escenario uno DERRAPE Y CAIDA

Escenario Derrape y Caida

Escenario Derrape y Caída

Este escenario inicia con una extremadamente elevada temperatura durante las campañas, tanta que polariza a buena cantidad de la población.

Espontáneamente los ciudadanos toman favoritos a los que consideran absolutamente necesarios para salvar al país; y lo opuesto, muchas personas consideran a alguno de los candidatos como un error monumental.

Las discusiones entre personas comunes se tornan amargas y duras al tratar el tema. Las encuestas muestran cifras muy similares para todos los candidatos; algunas encuestas se contradicen entre sí.

Los medios en general ponen más atención a los chismes y revelaciones diarias de campaña que a los temas de las plataformas políticas; los puntos de campaña y propuestas ocupan lugares secundarios a los ataques y contraataques entre los candidatos, que los medios engrandecen.

No hay candidato con ventaja clara. Sindicatos e instituciones, que antes no lo habían hecho, revelan sus preferencias por alguno de los candidatos. Se llega a hablar de un pacto de civilidad para reconocer las derrotas, pero no se llega a nada. La presión crece conforme se acerca el día de la elección y las expectativas son similares a las de un partido de futbol clásico entre rivales tradicionales con fanáticos de humor explosivo. No se han dado debates de propuestas e ideas, todo es ataques y contraataques.

La elección llega y el abstencionismo es muy alto, casi del 60%. Se reportan irregularidades importantes en varias partes, pero la atención está centrada en los resultados conforme llegan. La gente, hastiada y confundida, no fue a votar invalidando en mucho el resultado electoral. Con esto, las cifras son muy similares y no hay ganador claro durante la noche. El anuncio del ganador a la presidencia se retrasa aún más y hay dudas sobre conteo de votos. Los votos de mexicanos en el extranjero, se afirma, pueden hacer una diferencia importante. Las cifras no permiten anticipar ganador.

Uno o más partidos hacen declaraciones adelantadas de victoria que son contestadas por el IFE como “sin base.” En varios lugares de la república se hacen marchas de protesta contra irregularidades y en otros se festejan victorias adelantadas. Los medios reportan confusiones y versiones encontradas. Varias marchas de simpatizantes de diversos partidos pelean entre sí en las calles.

El calentamiento pre-electoral se ha hecho aún mayor después del día de la elección. Hay desacuerdos y confrontaciones entre partidos y candidatos. El TRIFE recibe quejas e impugnaciones de todos los partidos. El presidente Fox pide calma a los mexicanos en un programa de TV que interrumpe la programación de todos los canales. Se hacen llamados de sensatez a los candidatos para que controlen a sus partidarios, pero las protestas y marchan rebasan la autoridad de los partidos y candidatos; uno o más de esos candidatos desoyen los llamados a la calma y emprenden giras nacionales para protestar contra la elección.

El conteo final de votos arroja un resultado y el IFE lo anuncia en un programa especial que pasa por todas las cadenas de televisión y radio. El resultado final es de inmediato festejado por el ganador con un discurso agresivo que habla de la implantación de un cambio de dirección ante el fracaso de todas las administraciones pasadas. Es un discurso muy caliente, con argumentos de reivindicaciones sociales, cambios drásticos de política económica y confrontaciones de sectores —habla de pobres y ricos, de privilegiados y desprotegidos, culpando con desprecio a todos sus antecesores.

Por su parte, los perdedores no reconocen su derrota y declaran que consultarán a las bases de sus partidos para decidir si aceptan o no el resultado. Algunas instituciones declaran que la victoria debe reconocerse. Otras hablan de que es mejor hacer un nuevo recuento de votos. La situación se prolonga semanas sin que las derrotas se reconozcan y las marchas se acrecientan —hay cierres de carreteras en el centro y sur del país.

El ganador mantiene un tono explosivo y declara que “sólo los ciegos” no alcanzan a comprender su derrota. Crece de tal manera el ambiente de protestas que en algunos casos se aplica la fuerza del gobierno para reprimir actos de vandalismo. Las marchas se multiplican y la violencia es más la regla que la excepción; se habla de aplicar un “México Seguro” a la situación política.

En noviembre de 2006 la situación sigue confusa; el presidente Fox ha tratado de apaciguar los ánimos entre los partidos que no han reconocido su derrota. Se presentan evidencias nuevas de irregularidades electorales cometidas por los partidos, y se populariza la propuesta de un llamado a nuevas elecciones, que no encuentra eco en partidos que reclaman la victoria para sí.

La toma de posesión es realizada en medio de gritos, violencia y protestas que ya no son diferentes de la inseguridad criminal. El discurso de toma de posesión se suspende por amenazas. El nuevo presidente es llevado bajo protección especial a un otro recinto. Ese día en casi todas las ciudades hay protestas y marchas callejeras que llegan a la violencia y al vandalismo.

El nuevo gobierno empieza a funcionar con anuncios que intentan tranquilizar los ánimos, en un mensaje especial en todas las estaciones de radio y televisión, pero fracasa. Las protestas siguen cada vez más violentas y en ellas se declara que el nuevo gobierno es ilegítimo. Los ciudadanos mantienen su polarización, con opiniones opuestas y tercas.

La situación llega a extremos y se habla de una nueva revolución mexicana en los medios extranjeros. Se dan levantamientos armados en varias partes del país que declaran zonas con bajo el mando de otro presidente —elementos de la guerrilla no reconocen a las elecciones y realizan marchas hacia la capital mexicana.

La nación entera se conmueve ante estos sucesos y la desaparición de la autoridad; se dan retiros de los bancos —hay fuga de capitales y presión para una devaluación; algunas personas emigran al extranjero “mientras se aclaran las cosas.” Comienza a hablarse de la necesidad de un nuevo Porfirio Díaz que imponga la paz así sea por medio de la represión y de la posibilidad de aglutinar a todos los partidos en uno solo que comparta el poder durante un período extraordinario —una especie de junta de gobierno formada por los tres mayores partidos.

La inestabilidad política produce caídas sustanciales en las medidas de desempeño económico. Llega 2012 con un régimen en el poder que ha pacificado casi todas las zonas del país por la fuerza.

Escenario Dos CAMINO A LA CUMBRE

Escenario Camino a la Cumbre

Escenario Camino a la Cumbre

Este escenario da inicio con una temperatura electoral razonable. Los ánimos de los partidos están caldeados, pero el ambiente en la población es más de espectador que de participante.

Hay revelaciones sorprendentes de los candidatos, pero prevalece más la discusión de propuestas, especialmente sobre los “cómo” se lograrán los objetivos de las plataformas electorales.

Los medios reportan chismes, ataques y contraataques, pero es clara la insistencia de los medios en lograr discusiones serias de las propuestas políticas.

Se realiza un debate entre los candidatos en el que dos de ellos logran imponer un estilo de discusión menos agresivo, más basado en ideas, que no recurre a ataques personales.

La competencia real se centra en dos de los candidatos que tienen reales posibilidades. Los demás candidatos son descartados por el ciudadano. Las encuestas arrojan resultados que corroboran eso y la ciudadanía sigue en plan de espectadora. Una serie de debates entre todos los candidatos muestra gran énfasis en las propuestas las estrategias para lograr implantarlas.

El anuncio del ganador es puntual el día de la elección y quedan pocas dudas de su victoria. El margen de victoria es aceptable y los perdedores principales reconocen su derrota deseando lo mejor al ganador; se da un ambiente de prudencia y buenos deseos.

El discurso del ganador coloca todo su énfasis en la unión del país, en la necesidad de trabajar unidos todos los partidos, en dejar las campañas electorales atrás y mirar hacia adelante. El ganador expresa su deseo de acercamiento con los demás partidos y pide una reunión especial con ellos para mostrar unidad nacional; los medios hacen notar la ausencia de tonos explosivos en ese discurso. Se crea un ambiente en el que todos reconocen la victoria y el ganador se abstiene de reclamos que dividan a la población.

El tono del ganador es de cordialidad, prudencia y mesura a lo largo de los meses que siguen y se abstiene de enfatizar divisiones sociales; sigue haciendo llamados a un gobierno de unión y colaboración. Se realizan reuniones de partidos y organizaciones sociales antes de la toma de posesión, todas dirigidas a crear compromiso de actuación conjunta en el próximo gobierno.

La gran misión del presidente electo es sin duda la de lograr acercamientos sólidos entre los agentes políticos. El ambiente electoral ha desaparecido totalmente y se ha sustituido con intenciones de colaboración. Hay protestas y declaraciones en contra de algunas de las reuniones, pero se logra una percepción sólida de que es urgente realizar actualizaciones de fondo en las instituciones y leyes mexicanas para elevar la prosperidad del país.

El ambiente de unión y concordia entre las unidades del gobierno facilita los acuerdos y las decisiones se dirigen a retos de prioridad real y soluciones de fondo. Hay grupos y personas opuestas a los cambios, pero sus presiones son soportadas sin perder las prioridades; un par de marchas de protesta son acalladas por la fuerza pública, lo que es de inmediato avalado por el candidato ganador.

Las escasas marchas y protestas posteriores son poco populares. El nuevo presidente y su equipo evitan la confrontación con el legislativo y los estados; especialmente se evita la crítica a los regímenes anteriores y se opta por la frase de “ver hacia el frente.” No hay acuerdos instantáneos, pero se dan algunas acciones claras en los inicios del nuevo gobierno, como simplificaciones administrativas importantes y se sientan las bases de una reforma fiscal significativa.

El nuevo presidente toma posesión. Comienzan a verse algunos resultados con acuerdos entre el ejecutivo y el legislativo, y el ambiente se torna aún más propicio a cambios futuros de fondo en las leyes e instituciones, con propuestas que incluso vienen de entidades fuera del gobierno.

Los resultados de los cambios y actualizaciones tienen resultados muy positivos y hacia el final del sexenio se habla de México como un país que ha recuperado la competitividad; los medios internacionales lo muestran como uno de los ejemplos mundiales de crecimiento, junto con otros países que también se ven como modelos — en 2010, el “miedo” al gigante chino es sustituido por la admiración del “despertar” mexicano.

Escenario Tres VUELTAS Y VUELTAS

Escenario Vueltas y Vueltas

Escenario Vueltas y Vueltas

En este escenario, la temperatura electoral es razonable. Los candidatos combaten entre sí en campañas de marketing político que llegan a saturar los medios, sin que la ciudadanía juegue un papel más allá del de espectador de la lucha electoral.

Muchos ciudadanos piensan que ninguno de los candidatos representan una opción siquiera de mediana calidad. Los medios se concentran en chismes, ataques y contraataques entre los candidatos, sin poner atención en los puntos de sus plataformas.

Los asesores de marketing político se concentran en aspectos de imagen haciendo de lado las propuestas de los candidatos. Las encuestas revelan dos candidatos con posibilidades reales, que prenden sólo a sus partidarios, pero no a los ciudadanos.

El abstencionismo es mayor del 50%. El anuncio del ganador se hace con rapidez razonable y no se presentan grandes dudas de su victoria, a pesar de que hay algunas marchas de protesta que reclaman una elección fraudulenta.

Los perdedores reconocen su derrota con razonable rapidez y el ganador pronuncia un discurso de victoria sin contenido destacable en el que habla primordialmente de sus propuestas y proyectos criticando a las administraciones anteriores. Sus palabras en los meses siguientes continúan sin gran trascendencia, concentrándose en la victoria de su partido sobre los demás y la preferencia de la ciudadanía por sus ideas y proyecto, el que promete implantar de inmediato; mantiene sus referencias negativas del pasado y promete que su gobierno beneficiará a quienes se negó ayuda en administraciones anteriores.

Los partidos y candidatos perdedores reconocen al ganador con mala gana y se abstienen de participar en actos siguientes; sencillamente se retiran de la luz pública del nuevo presidente y atraen los reflectores hablando de sus victorias en el poder legislativo y los estados.

El ganador mantiene el tono del festejo de su victoria, en el que explota divisiones sociales y sigue refiriéndose a las malas administraciones del pasado. Los miembros del partido ganador hacen celebraciones partidistas en la mayoría de las ciudades. La ciudadanía ha sido testigo de una victoria que parece no interesarle mucho: simplemente contempla las declaraciones de los partidos, que mantienen su división y separación.

El país sigue en sus tendencias actuales, con una economía de razonable desempeño, una situación financiera pública buena, una inseguridad criminal creciente en varias ciudades de la frontera con los EEUU y el presidente Fox con una nueva campaña en los medios que resume los logros de su sexenio.

Se habla de que el candidato ganador obtuvo la victoria con menos del 40% del voto de la población que votó, de lo que se razona que no representa a la mayoría de los mexicanos y que los demás partidos tiene el deber de representación, que los llevará a actuar responsablemente en el poder legislativo.

Los primeros tratos entre el ejecutivo y las cámaras después de la toma de posesión son de confrontación; varios diputados interrumpen el discurso inaugural. Tanto el presidente como los partidos hablan de fracasos anteriores y de malas administraciones pasadas, criticándose mutuamente y acusándose de errores en el pasado.

Los cambios y actualizaciones que el país necesita son puestos de lado y cada partido se esfuerza en hacer propuestas que buscan popularidad inmediata. El presidente inicia su mandato con propuestas superficiales que no resuelven problemas de atraso de leyes e instituciones, pero que buscan producir popularidad propia y de su partido como verdadero representante de la sociedad, especialmente de los menos favorecidos; el poder ejecutivo reclama la necesidad de un presupuesto significativamente mayor, lo que el legislativo rechaza.

También se habla de la necesidad de replantear la política exterior del país. Los medios comienzan a hablar del parecido entre esta situación y la vivida el sexenio anterior; los partidos no se ponen de acuerdo y las necesidades reales de cambios de fondo quedan en solamente puntos de desacuerdo. Siguen las marchas y las protestas; se mantienen los desacuerdos; las comparaciones internacionales muestran caídas en competitividad y la inseguridad se incrementa.

El sexenio continúa de esta manera, sin acuerdos políticos y sin cambios en las áreas prioritarias. Hacia mediados del sexenio, algunos gobernantes inician lo que es su propia pre-campaña política camino a la presidencia, lo que hace menos probables a los acuerdos.

El sexenio termina con un estancamiento general del país: su crecimiento ha sido menor al deseable, la competitividad ha disminuido, hay zonas reconocidas bajo el dominio del crimen organizado y la fiebre política de los partidos domina en lucha por el poder en la siguiente elección.

Sin embargo, la paz social ha sido en general mantenida y las instituciones siguen funcionando. Todo indica que alcanzar la madurez política está tomando tiempo.

Con antecedentes desde 1995, ContraPeso.info funciona como información adicional a los medios dominantes.



5 Comentarios en “Escenarios en México 2005-2012”
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