Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Estado Benefactor
Eduardo García Gaspar
3 marzo 2005
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


El mecanismo tradicional de colocación del dinero del estado de bienestar, el welfare state, o estado benefactor, es equivocado. Lo acomoda en el lugar erróneo y por eso falla a la hora de proveer los servicios que tanto enorgullecen a ese tipo de gobierno.

El resultado neto es una baja calidad de los servicios que ofrece y una disminución del bienestar que pretende lograr. Me explico.

Un estado de bienestar es ése que provee una buena cantidad de servicios, como educación pública, atención médica, casas y habitaciones más otras posibles cuestiones etiquetadas como servicios públicos necesarios. Es el gobierno el que toma en su mando la provisión de todo eso. Y al hacerlo comete un error monumental al menos.

El sistema de administración de esos servicios funciona así: los dineros necesitados para los servicios son dados a las instituciones que los ofrecen. Por ejemplo, en educación pública el dinero lo reciben las escuelas, no los padres de familia.

En atención médica, los dineros los reciben los hospitales no los pacientes. Esto cambia absolutamente todo, pues quien recibe ingresos independientemente de lo que haga, carece de incentivos para hacer un buen trabajo.

La educación pública, por sistema, tiende a ser de menor calidad que la educación privada precisamente por eso. Cuando la escuela es pública, ella recibe sus ingresos del gobierno, no de sus alumnos. Lo contrario sucede con las escuelas privadas, que reciben el dinero de sus estudiantes y de nadie más; obviamente se preocupan por ellos más que las escuelas públicas.

Por esta razón han funcionado bien los sistemas de vales de educación: los padres reciben los vales y con ellos pagan la escuela que ellos seleccionan, con lo que los ingresos de las escuelas dependen de la calidad de la educación que brinden. Los servicios públicos de salud funcionan mal porque no hacen esto, sus ingresos y sobre vivencia no dependen de dar una buena atención al paciente. Por eso llama la atención la experiencia de Estocolmo.

A finales de los años 80, según los datos que tengo, los servicios de salud en Suecia eran malos y operaban bajo el mismo sistema: sus ingresos venían del gobierno, no de los pacientes. Pero en esa ciudad se hizo algo diferente, se cambió la manera en la que los hospitales recibían sus ingresos. Ellos serían remunerados de acuerdo a las operaciones y procedimientos que hicieran.

El incentivo, en otras palabras, se cambió. Los ingresos ya no dependían de lo que recibían directamente del gobierno, sino de la preferencia hacia el hospital de los pacientes y, más aún, de su productividad.

El resultado del cambio fue el obvio, la productividad creció y poco a poco, se estableció un sistema de competencia que mejoró la atención médica. Por ejemplo, fuera de Estocolmo la espera para una operación de hernia era de 10 meses, en esa ciudad de un mes o menos. El asunto es obvio y tan grande que pasa desapercibido. La estructura del estado de bienestar tiene al menos esa falla descomunal: no crea incentivos para dar buen servicio.

Por eso, lógicamente, las casas construidas por un gobierno son de menos calidad que las construidas por los ciudadanos. El constructor recibe sus ingresos de quien no usará las casas. Con los hospitales y médicos sucede lo mismo. Ellos reciben sus ingresos por parte de quien no usa el servicio. Y las escuelas públicas por parte de quien no se educa allí.

Las intenciones son buenas, pero los resultados son pésimos. Todo porque en el estado benefactor no se tiene el sentido común de cualquier mente práctica.

Este error del estado benefactor no es una equivocación ligera, es una falla estructural monstruosa. Piense usted en esta posibilidad, la del propietario de una tienda de ropa cuyos ingresos no dependan de complacer a sus clientes, sino de lo que un burócrata le asigne en un presupuesto.

¿Tendrá ese propietario algún incentivo para servir a sus clientes cuando ellos no son los que le dan a ganar?

La cosa empeora, pues escuelas y hospitales, se preocuparán más por atender a ese del que dependen sus ingresos que a sus alumnos y pacientes. Es así que el estado de bienestar no sólo da malos servicios, sino que crea un ambiente de rivalidad y lucha política para conseguir ingresos del gobierno.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.

No hay comentarios en “Estado Benefactor”
  1. Erik Maldonado Dijo:

    … Es cierto y muy practico lo que dice…y lo medito.
    Que sucedera cuando todo quede en manos de particulares??? imagine lo de las prisiones privadas (RUIDO)”Por privados”, poooor favor!!!.

    ESTADO
    ESCUELAS.-De muy poco nivel.
    HOSPITALES.-Malisima atencion y servicio.
    LEYES.-Muuuuy mal aplicadas.

    PRIVADOS o PARTICULARES
    ESCUELAS.-exelentes DEPENDIENDO de $$$
    HOSPITALES.-Muy buena atencion DEPENDIENDO de $$$
    LEYES.-DEPENDIENDO de ……$$$

    Educacion, Salud, y Seguridad son cosas que DEBE tutelar decidir el Estado….. PERO EL BUEN ESTADO!!!.

    Esas, son soluciones ADAPTATIVAS y no verdaderassoluciones a los problemas.

    SOLUCINES SOLO PARA ALGUNOS …..$$$

    Quiero pensar que para que esto suceda -Ud.penso-se tendria que eliminar no se que tantos impuestos, para que el ingreso -del promedio de la gente- aumente y asi poder destinar cada persona su dinero en educacion y salud.

    Sie el Estado no te brinda buena educacion, salud y seguridad olvidemonos del Estado y VAMOS A REPARTIR LA RIQUEZA al fin de cuentas el Estado no soluciona nada…!!!

    Siempre es un gusto leerlo….





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