Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Europa no es un Modelo
Eduardo García Gaspar
3 junio 2005
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


En el aire flota una idea que anda produciendo engaños. Es la idea de la decisión entre el modelo norteamericano y el modelo europeo para la economía del mundo. ¿Cuál de ellos debe seguirse?

Las personas se hacen esa pregunta y, estando ella mal planteada, las contestaciones son todas erróneas. El error es muy claro.

Al hablar de un modelo europeo se presupone que él existe, que es una manera de manejar a la economía para que ella funcione y funcione bien. Pero la realidad es que no funciona y que sus resultados son bastante malos.

Por ejemplo, el crecimiento del PIB en la zona del euro anduvo en el 0.5 por ciento, según se reporta este trimestre. Y las proyecciones anuales, ya corregidas, son inferiores al 2. Algo anda mal por allá. El desempleo es alto, igual que el gasto del gobierno y los impuestos, desde luego.

Sus ideas del estado benefactor no dan resultados. La brecha con respecto a los EEUU se está agrandando. Según Brian M. Carney en el Wall Street Journal, el modelo europeo es “una colección de mal concebidas políticas que predicen efectos depresivos en la economía y la creación de empleos.”

Europa es un ejemplo de lo que no debe hacerse en el resto del mundo. Pero, después de la II guerra sí era un ejemplo, especialmente las medidas de Ludwig Erhardt en Alemania.

No más. Las medidas socialistas iniciadas en los años 60 e incluso antes, están cobrando su factura. No se pueden sostener economías que regalan las cosas, que son pródigas en sus dádivas. La intromisión de los gobiernos es extrema y, peor aún, está disfrazada de preocupación social.

El modelo norteamericano, si se quiere llamar así, es mucho más efectivo que el europeo.

Los resultados lo demuestran. Pero aún mejores modelos resultan los de países que crecen y son exitosos, como Estonia o Irlanda o Chile, que son no para copiar, pero sí para inspirar. Después de todo, es una responsabilidad moral la que impone el decidir las políticas económicas que crean riqueza.

Pero, extrañamente, sucede que en varias partes diferentes personas expresan opiniones que alaban al modelo europeo y desean copiarlo en sus países.

México adolece de esta padecimiento y que mucho me temo sea endémico, producido por años de deseducación en las escuelas. Escuelas que crearon dependencia gubernamental, generaciones de ciudadanos que nada son capaces de hacer sin el gobierno. Para ellos, desde luego, el modelo europeo es ideal, con una autoridad metida en todo y regulándolo todo.

Son los que quieren vivir del gobierno: el gobernante que tiene sed de poder y el ciudadano que busca limosnas de la autoridad.

Viven en la fantasía y se rehusan a ver la realidad de un estado omnipotente que ya no puede seguir así. El tema es de importancia para toda América Latina, una región muy susceptible a caer en el engaño. En México, por ejemplo, en 2006 las elecciones presidenciales pondrán en campaña a un candidato cuya plataforma está sustentada en el estado benefactor.

Con una ciudadanía escasamente educada y ampliamente ignorante, es una probabilidad real que ese tipo de gobierno quiera llegar a ser implantado… a pesar de toda la evidencia en su contra. La muestra que pone Europa al mundo es muy clara y muy útil. Lo que ellos han hecho allá es precisamente un ejemplo de lo que no debemos hacer aquí.

Sus resultados son funestos y verdaderos. Europa tiene problemas y no hay razón por la que debamos tenerlos también nosotros. Lo que me lleva a una tesis sencilla.

La democracia ha sido mal entendida en esta región. No es ella la idea de que la mayoría decide y el asunto se acabó. La democracia trabaja dentro de límites y existen cosas que no están sujetas a voto. No puede, por ejemplo, ponerse a voto el derecho de propiedad personal, que es parte esencial de una democracia.

Y ella igualmente tiene límites en cuanto a que no puede ignorar la realidad. Podrá votarse y aprobarse un estado benefactor, que ello no significa que pueda tener éxito.

Hay leyes económicas que deben respetarse y de no hacerse, ello producirá consecuencias negativas. Europa, insisto, es un buen ejemplo de gobiernos democráticos que están intentado hacer lo que económicamente no se puede.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras