Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Exageración Tolerante
Eduardo García Gaspar
24 agosto 2005
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
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En diversas ocasiones y ya durante algunos años, he encontrado buena cantidad de exaltaciones de conceptos como pluriculturalidad, multiculturalidad, pluralismo, diversidad y similares. Siempre asociados con el término tolerancia.

La exaltación de la tolerancia, a niveles supremos, ha sido la constante en esas ocasiones… y mucho me temo que hay allí un error de consecuencias serias.

Cuando la tolerancia se aclama subiéndola a nichos que no merece, termina por producir desinterés e indiferencia. En su exageración, la tolerancia nos pide aceptar la idea de que cada persona tienen sus verdades y de que todas ellas son igualmente válidas.

El resultado de esta exigencia es la abulia y el desinterés, pues si todos tienen una verdad, nada más hay que hacer. Bajo esta mentalidad, todo lo que se haga y piense es legítimo.

Pero cuando la tolerancia es colocada en el lugar que merece, ella es otra cosa muy distinta. Ya no es eso de que cada quien tiene su verdad, sino el reconocimiento constructivo de diferencias entre las personas y que esas personas reconocen que existe una verdad única que merece la pena buscar.

Por definición, esta tolerancia implica el diálogo y el razonamiento, dentro de un respeto mutuo que hace civilizado al enriquecimiento recíproco. La tolerancia razonada provoca actividad y esfuerzo. Por el contrario, la tolerancia idolatrada provoca pasividad y conformismo. No hay duda de cuál de esas consecuencias es mejor.

El tema es importante por la cantidad de reclamos que se hacen a favor de la tolerancia, un valor que en sí mismo es benéfico, pero que al exagerarse acarrea efectos colaterales negativos, como los mencionados.

También provoca el olvido de otros valores más elevados, como la vida, la libertad, la razón, la dignidad humana, la verdad. La situación, sin embargo, es entendible en el contexto inmediato de la globalización y lo que implica en cuanto a mayores contactos inter-culturales.

Hace algún tiempo, llamábamos ciudades cosmopolitas a las que presentaban culturas de todas partes del mundo, quizá con Nueva York como el mayor ejemplo. La actualidad global se ha extendido a muchas partes del mundo. Lo cosmopolita es poco a poco más la regla que la excepción y eso produce necesidades de tolerancia.

Una tolerancia cuya definición es el enfrentar situaciones con las que la persona no está de acuerdo, pero que soporta en aras de una convivencia tranquila. Es decir, por definición, la tolerancia es mutua y no unilateral. Por ejemplo, un cristiano es tolerante con otras religiones ajenas a su cultura, pero estas religiones también deben ser tolerantes con el cristiano.

Las partes se aceptan, incluso sabiendo que entre ellas existen diferencias profundas, pero compartiendo un valor único para ellas, la de la libertad. Cuando, por algún motivo, la tolerancia es ampliada se cometen los errores que mencioné, incluyendo el de aceptar lo inaceptable.

Lo inaceptable es aceptar la intolerancia del otro. Un ejemplo de esto es la intolerancia del terrorista que por la violencia intenta implantar sus ideas.

La clave es la palabra violencia. La idea principal a la que quiero llegar es simple: la exageración de la idea de la tolerancia es peligrosa. Esa exageración acarrea las semillas de la debilidad mental, de la indiferencia y la conformidad, sumiendo a la persona en el relativismo y la pérdida del sentido de su propia dignidad.

La tolerancia es positiva cuando ocupa el lugar que merece, sin suplantar a los realmente grandes valores, como la vida o la libertad. La tolerancia, bien entendida, supone el enriquecimiento mutuo de humanos que están dispuestos a resolver diferencias, a las que se enfrentan abiertamente, sin ocultarse en la cómoda postura de decir que todo se vale.

La tolerancia implica discusión, así sea severa y fuerte, pero sobre todo implica el reconocimiento de principios mutuos, que son de respeto y aceptación de la libertad. A esa idea principal añado otra: por naturaleza las personas somos diferentes y eso debe ser aceptado como parte de la genial idea de que es así como unos dependemos de otros y recíprocamente nos beneficiamos. Pero la tolerancia exagerada, nos dañará sin remedio.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




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