Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Expectativas Irreales
Leonardo Girondella Mora
21 octubre 2005
Sección: DERECHOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


No hace mucho que reportera en la radio exponía su punto de vista acerca del día en el que se celebraba un aniversario de la fecha en la que las mujeres pudieron votar en México. De eso hace poco más de 50 años y el aniversario le sirvió para expresar sus opiniones en una serie de aseveraciones que creo dignas de revisión.

Las opiniones se referían a la proporción de mujeres que existe en diversos grupos.

Su tono era de cierta lamentación, al mencionar que no hay mujeres suficientes en las cámaras de legisladores, que sólo hay una mujer gobernador en México, que no hay suficientes mujeres en los niveles intermedios de la burocracia —es en resumen, el argumento que gravita alrededor de la expectativa de que en todo grupo social debe existir un número de mujeres proporcional al número de mujeres en la sociedad.

De acuerdo con esta manera de pensar, en todo grupo debería existir una proporción de alrededor de 50% de mujeres. Si esto no sucede, entonces el caso se admite como una muestra de que la mujer no ha avanzado lo suficiente y se debe mantener la lucha por la igualdad femenina.

El empeño de mi columna estará en demostrar que ese argumento es descaminado y que, por eso, no es de ayuda en el logro de la igualdad femenina. Sin duda, hombres y mujeres son iguales en sus dignidades. No hay nada en ellos que lleve a concluir una desigualdad esencial, ni que lleve a colocar a uno de los dos por encima del otro.

Toda la aspiración de esta columna es mostrar que ese argumento es erróneo. La reportera repitió lo que había escuchado, sin meditar lo que eso significaba. No es correcto esperar que en todo grupo social exista una proporción de mujeres equivalente a su tamaño en el resto de la población.

• Muy pocos grupos de la población son muestras proporcionales del universo. Pueden tomarse grupos como agentes de tránsito, empleados en laboratorios clínicos, profesionistas contables, agentes de seguros, médicos cirujanos, barrenderos de calle —en ninguno de ellos se espera que haya representatividad proporcional del universo.

• Las personas son libres por naturaleza y toman decisiones propias, que son las que llevan a encontrar esas desproporciones en los grupos. Me parece que un ejemplo tangible es el de jugadores de futbol: la mayoría son hombres, la mayoría tienen menos de 35 años y sería absurdo que en ese grupo se forzara que la mitad de sus integrantes fueran mujeres —quizá se tendría que forzar a algunas de ellas a jugar yendo contra su voluntad.

La especialidad de altas matemáticas y la de neurocirujanos tienen un escaso numero de mujeres —aunque por otro lado, hay otros grupos en los que predominan las mujeres, como en las enfermeras y maestras de escuela.

• Cuando eso sucede puede entenderse como indebido y causado por algún tipo de discriminación, pero también puede ser muy razonablemente comprendido como resultado de decisiones personales que producen sesgos inevitables.

Es decir, la desproporción en esos grupos es ocasionada por las mismas determinaciones de cada individuo. Querer alterar eso significaría alterar a la misma libertad humana, yendo en contra de las decisiones personales.

• Si una buena proporción de mujeres ha optado por aceptar su papel de responsable de la casa, la decisión debe aceptarse. Son personas que han seleccionado su vida por decisión libre y autónoma —nada de malo hay en ello y menos aun en la responsabilidad adoptada.

Una ama de casa realiza un trabajo tan digno y respetable como cualquier otro y éste es un grupo en el que predominan las mujeres, sin que ello signifique una degradación.

• Si el mismo modo de pensar fuera aplicado por otros grupos, eso iniciaría una serie de reclamos imposibles de satisfacer. Desde luego, no hay entre los gobernadores una proporción igual a la de la población total de personas mayores de 70, ni de menores de 25, ni de gente con ingresos menores de 5,000 pesos.

Si se espera igual número de mujeres entre los diputados y senadores, también debería esperarse proporciones similares a los de la población de otros segmentos, como médicos, indígenas, ateos y cualquier otro grupo. La conclusión que logro, tal vez sólo apuntada, es que ese argumento es equivocado.

Que diversos grupos carezcan de una proporción de mujeres igual a la de la población total es un argumento desorientado si es que se usa para “demostrar” la desigualdad de la mujer. El mismo argumento podría usarse para probar la desigualdad de los jóvenes, de los ancianos, de quien se desee.

Las personas son libres y sus decisiones diferentes enriquecen a la sociedad. Intentar forzar distribuciones por la fuerza o lamentar que ellas no cuadren con una expectativa irreal, es un análisis sesgado que impide mirar más adentro y ver las causas de esas desproporciones.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Expectativas Irreales”
  1. MrAgredaable Dijo:

    Muy bien y correcto, bien argumentado con mucho peso de razón, tal parece que otro argumento contrario a lo dicho sería insostenible por lógica. Con lo dicho se aclaran muchas falacias al respecto.





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