Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
G8 y el Resto Del Mundo
Eduardo García Gaspar
8 julio 2005
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El 5 de julio pasado El Financiero, de Ciudad de México, escribió un comentario acerca de la reunión del G8 en Escocia. Y, mucho me temo, cometió el mismo error de siempre, cuando se habla de una reunión de los países más avanzados.

El idéntico yerro que tienen los organizadores de conciertos para aliviar la pobreza y, desde luego, buena parte de los llamados intelectuales.

El periódico escribió que,

“En vísperas de la reunión anual del Grupo de los Ocho en Gleneagles, Escocia, es necesario puntualizar que la búsqueda de soluciones al lacerante problema de la pobreza extrema en África y en otros países de escaso crecimiento, será muy difícil sin la aplicación de medidas que ataquen la raíz de un fenómeno estructural.”

Totalmente de acuerdo hasta aquí. A continuación,

“El alivio a la deuda de los países más pobres, por ejemplo, representa una medida positiva pero insuficiente; se requieren mejores condiciones de competencia para sus economías, que en el esquema actual de globalización simplemente han quedado relegadas. Resulta impostergable que las naciones más ricas se comprometan a emprender una efectiva apertura de sus mercados; que desmantelen las barreras al comercio y que permitan el libre flujo de las exportaciones de las naciones más pobres, además de permitirles captar capitales.”

Allí es donde está el error. Es uno de omisión. Una muy buena parte del remedio de la pobreza de muchos países vendrá de medidas como la apertura de sus fronteras, la desaparición de subsidios agrícolas y medidas similares, incluyendo disminuciones de deuda externa.

Bajo esta luz resultan absurdos los subsidios agrícolas de, por ejemplo, la UE. Todo eso es cierto, pero no es completo. Falta la otra parte, que es la co-actuación de los gobiernos de los países pobres o en desarrollo. Sin esta parte, poco se podrá hacer. No es una cuestión complicada, sino de mero sentido común.

En el programa de combate a la pobreza en el mundo debe existir una estrategia de pinza, es decir, de dos ataques simultáneos.

El problema es que suele hablarse solamente de la ayuda de los industrializados y se olvida la auto ayuda que los mismos países pobres deben realizar internamente. Ésa es la simple idea que le ofrezco en esta segunda opinión: la ayuda de los países ricos debe ser complementada con severos cambios internos en los países pobres o en desarrollo.

Hablo de cosas tan sencillas como la facilidad para abrir un negocio, de regular propiedades, de facilitar comercio interno, de tener tribunales confiables, de reducir la corrupción y en general de eso que conocemos como reformas económicas. Sin estos cambios, los países no desarrollados serían como pozos si fondo.

A lo que me refiero es a lo que veo como una realidad. La pobreza de un país tiene como explicación principal causas internas y ellas deben ser resueltas.

Cito ahora datos de Hernando de Soto. Sus cálculos acerca del valor de los activos que actualmente están en una situación extralegal de propiedad, típicamente en manos de los “pobres”, de manera conservadora tienen un valor de 9.3 billones de dólares (sí, millones de millones) y ese valor se encuentra en los países pobres, 46 veces mayor a todos los préstamos dados por el Banco Mundial en las tres últimas décadas, 93 veces más que toda la ayuda dada por los países industrializados a esas mismas naciones en el mismo período.

Crear una empresa pequeña, en Perú, toma 289 días, con seis horas diarias, y más de mil dólares, o sea, 31 veces el salario mínimo local. Para obtener autorización legal y construir una casa en una propiedad estatal, toma casi siete años y 207 pasos administrativos. La titulación legal requiere 728 pasos.

En Egipto, para comprar e inscribir legalmente un lote desértico de propiedad estatal, se requieren 77 pasos burocráticos en 31 oficinas públicas y privadas, lo que toma entre 5 y 14 años.

Estos son ejemplos de lo que hablo. Es necesario corregir esos frenos al desarrollo y no es ésa una labor del G8, sino una tarea urgente interna… y es esto lo que se suele olvidar cuando algún despistado realiza un concierto contra la pobreza y otro aún más extraviado va a Escocia a protestar y pasarla bien.

POST SCRIPTUM

El IHT reportó el 6 de julio que

“In Nigeria, even children understand corruption’s menace. Increasingly, so do the donors that have poured more than $400 billion into African nations since 1980 and watched too much of it vanish into a sinkhole of fraud, malfeasance and waste. After years in which disappointed donors turned away from Africa – foreign aid to the continent reached a 17-year low in 1999 – the billions are beginning to flow again. In May, the world’s richest nations agreed to write off $40 billion in loans owed by the world’s 18 poorest nations. All but four are in Africa.”

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