Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Gas en Bolivia
Eduardo García Gaspar
7 junio 2005
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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Las reservas de gas de Bolivia han sido gran fuente de noticias recientes. Allí se estima que existan 24 billones de pies cúbicos, unos 7 más que en México y 2 más que Argentina. Pero Venezuela tiene 151, Irán 940 y Rusia casi 1,700 (según datos del Wall Street Journal).

A pesar de la desproporción de yacimientos de gas, la situación boliviana ha sido más noticia que la del resto de los países. La razón de esto es un ambiente de incertidumbre en ese país.

Se viven allí situaciones graves de amenazas nacional-populistas que, como siempre, causan daños de largo plazo y fomentan la miseria. Las consecuencias son de consideración, incluso fuera de Bolivia. Fuerzas políticas, encabezadas por Evo Morales, han pedido la nacionalización de las industrias energéticas y provocado una elevación sustancial de impuestos a las empresas del ramo.

Hace unas tres semanas se decretó un impuesto de 32 por ciento sobre ventas, adicional al 18 por concepto de regalías.

La mentalidad detrás de esto está bien resumido en el nombre del grupo que encabeza las protestas. Se llama Movimiento al Socialismo, un nombre franco y honesto que se reconoce a si mismo sin vergüenza. La pena es, desde luego, que el socialismo no funciona. Y por si fuera poco, causa problemas donde lo aplican.

En esta región del mundo, Argentina contaba con comprarle gas a Bolivia, pero ahora resulta que el vendedor no es tan confiable como se desea y debe buscar otras alternativas, como la Patagonia. Chile está viendo hacia Perú, Brasil hacia yacimientos propios, al igual que México.

Por su parte, Bolivia con Evo y compañía está cometiendo otro de esos errores tan grandes que no se ven, que fomentarán la miseria y que buscarán culpables externos. Si tan sólo vieran a Pemex, el monopolio mexicano, se darían cuenta de su error.

En lo que he leído del tema se menciona lo obvio: la incertidumbre política aleja inversiones que se necesitan y Bolivia sufrirá las consecuencias mientras Evo Morales y los acólitos que le siguen, usan argumentos de que están siendo explotados, de que el gas es de todos, de que el neoliberalismo es el villano, de que los contratos firmados no deben cumplirse y que el presidente Carlos Mesa debe irse.

La letanía de siempre. Una letanía que no es infrecuente en América Latina y que, para seguir con las metáforas, es un canto de sirenas que embruja a muchos de los habitantes de estos países. Me refiero a esos argumentos que son falsos pero creídos como artículos de fe, como el nacionalismo, la explotación transnacional, la propiedad del pueblo e ideas que fomentan la pobreza.

Cuando debería hacerse lo opuesto, estos líderes y una ciudadanía ignorante son causa de lo mismo que quieren resolver.

A lo que voy es a señalar una fuerza que ahoga a la región latina de América y que es un nacionalismo de tal magnitud que todo lo distorsiona. Es razonable tener cariño y amor por el sitio en el que uno vive, por el lugar en el que se nació, pero elevar esos sentimientos a niveles de política es francamente ridículo… porque lo que importa al final es resolver la pobreza y la miseria en la que aún viven grandes números.

Si para eso se necesita que las empresas energéticas sean en buena parte extranjeras, que lo sean. Lo que sucede es que muchas personas, sin darse cuenta, piensan de manera inversa.

Prefieren seguir en la miseria culpando a otros y al mismo tiempo creerse nacionalistas. Esto confirma lo que antes he escrito, la pobreza en estos tiempos es voluntaria e intencional. Sabemos lo suficiente acerca de cómo crear riqueza que la única explicación de la miseria es ésa, el ser voluntaria.

Ese Movimiento al Socialismo, en Bolivia, es uno más de los grupos que tienen ideas equivocadas al mismo tiempo que seguidores multitudinarios. Al final, sin duda, podemos sacar una conclusión relativamente sencilla.

La pobreza de nuestra región, siendo voluntaria, se debe a decisiones propias que están basadas en ideas erróneas. La culpa al final está en esas ideas desatinadas que tantos sostienen, promueven y difunden entre ciudadanos que creen lo primero que oyen.

Post Scriptum

Al mismo tiempo de escribir esta columna, The Economist reportó que las protestas continuaron en Bolivia con el presidente Carlos Mesa reclamando la nacionalización de la industria petrolera y de gas, impidiendo que los legisladores actuaran e impidiendo un debate sobre la propuestas de la autonomía de las provincias más própsperas del este. Y el Wall Street Journal reportó que unos 1,000 manifestantes indígenas reclamaron la nacionalización del sector de energía y en sus protestas rompieron ventanas, atacaron comercios y autos en las partes más ricas de la ciudad con una tensión racial en aumento.

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