Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Gobierno Ineficiente
Eduardo García Gaspar
16 junio 2005
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
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Más vale reconocerlo abiertamente y sin disimulo. México tiene un muy serio problema de criminalidad, realmente grave. Los gobernantes mexicanos lo han negado, los extranjeros lo ha reconocido y los ciudadanos mexicanos lo padecen.

Las cifras varían, pero los hechos confirman el hecho innegable de una nación en la que el crimen organizado trabaja descaradamente.

Un jefe de policía es asesinado siete horas después de ser nombrado, mujeres y niñas raptadas, violadas y asesinadas en Ciudad Juárez, ciudad con unos 340 sucesos de ese tipo en 12 años, en adición a los cuatro asesinatos en Sinaloa este fin de semana.

En la zona de la frontera con los EEUU una de las profesiones más peligrosas es, además de ser policía, ser periodista. Usted puede hablar mal de Fox en este país, pero no de las mafias.

Las medidas gubernamentales, como la visita de tropas a las zonas afectadas, o la acusación de negligencia a funcionarios, sencillamente no han funcionado. Las cifras que suelen mencionarse indican que mucho más del 90 por ciento de los delitos y crímenes no son castigados.

No es un panorama bonito, especialmente cuando la tendencia que se percibe es la de estar aumentando. El asunto es de tal magnitud que no hay mayor prioridad que ésta en la agenda del gobierno mexicano, algo que no parece ser comprendido por las autoridades, ni por los candidatos a las siguientes elecciones.

Con esto como base, expliquemos las razones por las que la realidad se ha comido a la autoridad. La explicación más obvia es miopía pura actual: los partidos políticos tienen como prioridad central ganar las elecciones de 2006.

Lo que suceda en el país es secundario y de escasa consideración para sus intereses. Aunque sea un país inseguro y de criminalidad rampante, ellos quieren gobernarlo. Hay otra razón, de naturaleza más filosófica y se refiere a la visión que los gobernantes mexicanos tienen del gobierno.

Ellos tienden a creer que el gobierno debe hacerlo todo: administrar el petróleo, producir electricidad, tener hospitales, mantener escuelas y maestros, hacer publicidad de sus logros, complicar los impuestos, hacerse cargo de pensiones, hacer la promoción turística del país, construir casas…

Dentro de todas esas funciones es natural que se olviden algunas, que se releguen otras y que todas sean mal hechas. Dentro de este cúmulo de funciones y responsabilidades que la autoridad se ha auto asignado, la seguridad y el combate al crimen han sido puestas de lado y olvidadas.

La falla es la más grande que puede cometer una autoridad, pues es ésa precisamente su razón de ser. Si los gobiernos tienen una causa que justifica su existencia, ella es la protección de los ciudadanos, de sus personas y sus posesiones. Con que hagan eso es suficiente. Los gobiernos mexicanos, notablemente por un PRI influido por keynesianos, socialistas y marxistas, se olvidaron de lo principal que debían hacer.

Y lo que estamos viviendo ahora es resultado de ese olvido de decenas de años: policías ineficaces y corruptos, jueces incapaces y corruptos, leyes atrasadas.

Ante esto, no es sorpresa que casi la totalidad de los crímenes sean impunes. Hay otra razón: la impreparación de los gobernantes. Allí los tenemos, llenos de ganas de arribar al poder y vacíos de decisión de cómo atacar el problema más prioritario que tenemos.

El gran ejemplo lo tenemos en la Ciudad de México, con gobernantes preocupados por su popularidad demagoga que se niegan a realizar eso para lo que fueron elegidos. La situación es de tal modo seria que no estaría de más pensar en la posibilidad de considerar una declaración de emergencia nacional, o al menos local en muchas regiones del país. Los grandes problemas no pueden ser atacados con soluciones pequeñas.

Sin embargo, ante las elecciones de 2006, por lo dicho antes, ningún partido tendrá las agallas de hablar de esto, si es que lo hace impopular. Sea lo que sea, en este caso tenemos una situación muy clara en cuanto a saber quién es el culpable de la avalancha de criminalidad en México.

Sin duda se trata de los gobiernos mexicanos, extraviados por su egoísmo electoral, perdidos en sus ideas y visiones, y llenos de personas incapaces e indecisas… y que han sido secuestrados por el monstruo que dejaron crecer.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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