Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Guantánamo y la Exageración
Leonardo Girondella Mora
25 julio 2005
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


El 16 del mes pasado una columna de Peggy Marshall (El Norte, Monterrey, México) puso el dedo en una llaga que pocos conocen: la parcialidad disfrazada de objetividad. Cualquier mente razonable parte del supuesto de que ciertas instituciones son neutrales —pero resulta que no lo son y nadie se entera, hasta que llega alguien como Marshall y lo dice.

Tomo partes del texto de su columna destacando las ideas centrales para sobre ellas dar mis comentarios. Las citas aparecen entrecomilladas.

“Desde el reportaje en Newsweek, en que falsamente se acusaba a un soldado americano de tirar el Corán al sanitario —lo que provocó violencia y muertes en Paquistán—, los medios han sido implacables en sus ataques al gobierno americano, así como los políticos que quieren mostrarse ‘tolerantes y sensibles’, como sus hermanos europeos, con el mundo islámico.”

Es el establecimiento de un hecho —el que digo que pocas veces se menciona: muchos de los medios tienen sesgos ideológicos y esas inclinaciones se reflejan en sus contenidos sin ser percibidos por los lectores, los que terminan por ser afectados por esos mismos sesgos.

El caso de Newsweek me parece ilustrativo: sin corroboración adicional se publica un contenido muy fuerte que termina por acabar siendo no confirmado cuando se cuestiona su veracidad. Se ha reportado que quien afirmó que el Corán había sido puesto en una letrina, en realidad nunca fue testigo de ello. E

n investigaciones posteriores se encontró que de los más de 20,000 interrogatorios realizados en Guantánamo, menos de 10 presentaban situaciones de abuso (esta cifra varía en diferentes reportes y llega incluso a ser de sólo 3 casos). Estas investigaciones no tuvieron la difusión amplia que recibió la de los abusos en Newsweek.

“Lo que los medios no se molestan en reportar es que Al-Qaeda entrena a sus operadores para el caso de que sean capturados. Los manuales de Al-Qaeda se encuentran en internet, según el Washington Times del 7 de junio. Se les dice que los americanos los tratarán bien, pero que en caso de ser detenidos, deberán acusar a los soldados de abusos, torturas y maltratos en la prisión.”

Es el corazón de lo que intento comunicar. Los reporteros no son inexpertos inocentes que creen todo lo que oyen —están entrenados, los buenos, para cuestionar, dudar, razonar, ir más a fondo. Si el reportero sabe que los miembros de esa banda terrorista están entrenados de esa manera, cualquiera en sus cinco sentidos tomará sus declaraciones con una pizca de sal.

A menos que el prisionero cuente una historia que el reportero esté ansioso de escuchar y en la que crea porque ella se acomoda perfectamente a sus creencias políticas. Y entonces no se molestará en corroborar la historia contada, publicándola sin que pase por los más simples filtros de calidad.

“…entra Amnistía Internacional, que, como la ONU, está hundida en el extremismo y es liderada por una izquierda confundida moralmente. Hace dos semanas, la Secretaria General, Irene Khan, sorprendió e irritó a muchos al referirse a Guantánamo como “el Gulag de nuestro tiempo”.

Del mismo lado que esos reporteros que se tragan con inocencia las declaraciones de quienes cuentan historias que ellos ansían oír, existen instituciones que también tienen sesgos ideológicos. Una de ellas es Amnistía Internacional de la que debíamos esperar seriedad y profesionalismo, al mismo tiempo que objetividad—pero resulta que uno de los más grandes representantes de esa organización equipara a Guantánamo con el Gulag.

¿Realmente son comparables? David Bosco de The New Republic dio datos sobre el tema:

- Detenidos, Gulag, 20,000,000, Guantánamo, 750.

- Visitas de la Cruz Roja, Gulag, ninguna, Guantánamo, visitas regulares desde enero de 2002.

- Muertos como resultado del maltrato, Gulag: 2 a 3 millones (estimado bajo), Guantánamo, ninguna reportada.

- Campos, Gulag 476 complejos separados abarcando miles de campos individuales que en los años 30 estaban situados en todas las zonas de los 12 usos horarios de la URSS; Guantánamo, 5 pequeños campos.

- Razones de prisión, Gulag oposición al sistema soviético con acciones como esconder granos, poseer demasiadas vacas, necesidad de trabajadores para proyectos gubernamentales, ser judío, ser finés, ser religioso, ser clase media, tener contacto con extranjeros, decir chistes de Stalin y similares; Guantánamo, ser parte del Talibán o sospechoso de pertenecer a Al-Quada.

En Bosco-Gulag hay más información (el registro de lectores es gratuito).

La alocada y tonta comparación incluso provocó disculpas por parte de la propia AI en los EEUU.

“En 1995, el L.A. Times reportó la historia de dos coreanos del norte que escaparon del régimen de Kim Jong Il. En sus campos de muerte están encarceladas 300 mil personas. Estos dos coreanos describieron sus vivencias en el verdadero Gulag coreano ante el Congreso. Lo mismo hicieron ante AI y… no les creyó, por ‘desconfiar’ de ellos y pensar que su historia no era fidedigna.”

Esto es lo que muestra el síndrome del que hablo y que puede ser visto en un pequeño sistema de pasos:

1. Llega una persona a narrar una historia con valor noticioso a un reportero.

2. El reportero escucha la historia y toma dos posibles cursos de acción

2.1 La historia es congruente con las creencias políticas del reportero y la publica sin corroborar.

2.2 La historia es incongruente con las creencias políticas del reportero y no la publica alegando falta de confiablidad en la historia.

3. El público recibe mayoritariamente noticias congruentes con las creencias políticas del reportero creyendo que ellas reflejan razonablemente la realidad.

Es el caso del reporte de la AP que decía que en el Gulag habían muerto “miles”, cuando la realidad está en millones. Y también otro aspecto, el de permitir ejemplares del Corán en Guantánamo —cuando en el Gulag las Biblias estaban prohibidas.

Otro buen ejemplo de desequilibrio de información fue el de la difusión de las fotos de Abu Ghraib y el de las torturas de Sadam Husein en esas mismas instalaciones —los medios dominantes como el New York Times se dieron un festín de días publicándolas sin que hubiera un dato acerca de las torturas de Sadam, como también hicieron los periódicos que siguen su línea en todo el mundo.

Se está, por tanto, frente a un desequilibrio real de información que inclina a la publicación de noticias congruentes con la ideología del reportero o del medio.

Hasta aquí, me parece, las evidencias son fuertes, pero falta por determinar la ideología que predomina —más específicamente, ¿a qué corriente política se inclinan los reporteros?

Ya que en los EEUU puede haber corrientes que favorecen a los demócratas o a los republicanos, en esto es cuestión de estudiar más el tema, aunque la evidencia al respecto que conozco indica que entre los reporteros existe una fuerte desproporción de demócratas, lo que explicaría publicaciones como la del New York Times que tiene una influencia mundial gracias a su red de distribución de materiales.

Finalmente, queda por tratar la base del tema, la de los valores que los reporteros y medios deben poseer. Me parece lógico comenzar por plantearla de esta manera: ¿qué valor debe prevalecer en la labor de un reportero y su medio, su predilección política o su respeto por la verdad y la honestidad?

La respuesta es obvia e indica, sin dudas, que los reporteros y medios sí deben trabajar bajo un esquema de valores, pero que ellos no están constituidos por sus simpatías políticas o partidistas, sino por valores superiores, como la verdad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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