Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Guerra a las Drogas
Eduardo García Gaspar
27 enero 2005
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
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En estos momentos, en México, se libra una batalla de consecuencias serias, locales y extranjeras. La batalla ha demostrado, en última instancia, que la guerra contra las drogas es un fracaso que urge reconocer. Unas pocas piezas de información bastan para establecerlo con claridad.

El gobierno de Fox en este país ha actuado con más fortaleza en contra de ese comercio ilegal que los gobiernos anteriores. Tanto, que el Wall Street Journal, lo ha calificado como “uno de los pocos éxitos” de su administración (24 enero).

Cargamentos y personas han sido capturados. Pero, la captura de esas personas reveló otro problema, quizá no anticipado: las prisiones de máxima seguridad se convirtieron en oficinas desde las que los capturados podían seguir operando.

Dar una sentencia de prisión se convirtió en un simple cambio de oficina. En las prisiones todo entraba y todo podía salir. No eran efectivas. El gobierno mexicano tomó acciones al respecto y, como resultado, se tuvo una respuesta macabra: los cuerpos de seis empleados de una prisión federal son encontrados cerca de ella, asesinados.

Era, sin duda, la contestación al traslado de los prisioneros de una cárcel a otra. Y así fue interpretada por las autoridades mexicanas, como un reto al estado. México es un buen punto geográfico para el tránsito de cocaína y otras sustancias, con abundantes oportunidades de negocios, que dan utilidades gigantescas. Veamos esto, literalmente, como una oportunidad de inversión y exploremos qué es lo que la hace atractiva.

La respuesta es clara, la misma prohibición de esas sustancias es la que crea la oportunidad de negocio. Es ella la que eleva el precio y los márgenes de ganancia. Consecuentemente, se tiene una situación paradójica. Es la prohibición la que causa el financiamiento abundante de la actividad que desea prohibirse.

A más prohibición, más dinero, en tales cantidades que las cárceles se convierten en despachos y pueden comprarse gobernantes principales.

Ha llegado a crearse, por esa razón, un grupo fuera de la ley que tiene tanto poder económico que se ha convertido en poder político sustancial. Un clásico ejemplo de efectos colaterales imprevistos: entra usted con todas las buenas intenciones del mundo a corregir un problema y termina creando una situación peor a esa que quería resolver.

Quieren las autoridades prohibir las drogas y acaban por crear grupos violentos que ponen en riesgo la vida de millones. Pocos efectos imprevistos tan claros como éste. De que el asunto es realmente peligroso no hay duda. Esos grupos violentos han colocado al gobierno mexicano en un estado de guerra real y que más vale reconocer.

No se va a solucionar con mejor policía, ni con mejores prisiones, ni más dinero. La guerra en contra de las drogas tiene un problema de gran estrategia y está peleando en los terrenos equivocados. La única manera posible de ganarla es despenalizando el consumo de drogas.

Que el asunto es serio, insisto, no hay duda. La misma seguridad del presidente Fox ha sido aumentada. Ha habido 60 ejecuciones en tres semanas. No es una cuestión efímera ni trivial y lo sucedido en México puede marcar el punto de quiebre que nos haga mover la dirección en otro sentido, a la despenalización del comercio de drogas.

Hay reportes de uno de los prisioneros teniendo 37 colegas de prisión a su servicio, más 40 celadores usados como correos. Y el ejército mexicano está rodeando prisiones de alta seguridad. Nadie lo ha declarado así, pero las palabras de gobernantes federales mexicanos y del mismo presidente no lo han dejado a la imaginación.

El país está en guerra, otra de esas guerras no declaradas y que no es con otro país, al estilo tradicional de siglos pasados. La amenaza es real y es contra el estado mexicano.

Los narcotraficantes han atacado y el país debe defenderse desde luego, pero también debe pensarse a más largo plazo y aceptar un error monumental en el planteamiento del combate a las drogas: su prohibición ha fracasado a niveles tan estrepitosos que ha causado un estado real de guerra entre el gobierno y los monstruos que sin quererlo ha engendrado.

La guerra contra las drogas ha creado eso precisamente, una guerra.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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