Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ignorancia Económica
Eduardo García Gaspar
9 febrero 2005
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Una noticia absolutamente irrelevante tiene sin embargo una lección que resulta fascinante. La noticia, sobre una cantante, señalaba que ella había grabado un disco con cierto tipo de música y que lo había hecho “por mero negocio”.

A esas palabras fueron añadidas otras, la de haber realizado la grabación porque a las disqueras, “lo que les interesa es vender.”

La verdad es que en esa posición hay un tono insoportable de superioridad, como si el hacer negocios fuese algo reprobable y que el hecho de que a una empresa le interese vender sea malo. Son estas ideas claros ejemplos de eso que mantiene pobres a muchos países: el desprecio de lo comercial y de lo económico.

Es la misma mentalidad que indica que quien tiene fines de lucro es despreciable y bajo, un vulgar que pone atención en lo que es inferior. Quien así piensa y actúa no sorprende que sea pobre y provoque miseria.

Pero sobre todo, esto revela una mente ignorante, alejada de la realidad. Cuando una empresa contrata a un cantante y realiza una grabación, con ello espera vender y tener utilidades, porque así ella se sostiene. Y se sostiene complaciendo a esos a quienes ha convencido de comprar el disco.

El cantante gana dinero. Todos se benefician. Despreciar eso es querer ser pobre por diseño. A los artistas, igual que al resto de quienes trabajan, les interesa que sus productos y servicios se vendan, cuanto más, mejor. Tachar eso de inmoral o de despreciable es miopía pura.

Póngase usted en el lugar de quien tiene como única ambición en la vida dar de comer a los pobres. Eso es todo lo que quiere y nada de criticable hay en eso, al contrario.

¿Cómo actuaría usted en ese caso? Lo que esta persona haría sería lo lógico: intentar maximizar hasta donde sea posible sus ingresos porque únicamente así sería posible cumplir la meta de dar de comer a los pobres.

La persona compraría la comida a un cierto proveedor y si lo hace con inteligencia, tratará de obtener de él los mejores precios y condiciones de venta para aprovechar de manera eficiente su dinero. Tendría un comportamiento económico lógico: maximizar sus ingresos todo lo posible.

Intentaría vender todo lo que pueda para así elevar el número de comidas dadas a los pobres. El razonamiento económico de esta persona sería igual que el de quien quiere entretenerse con los más execrables placeres y las más bajas pasiones. El comportamiento económico sería igual, aunque haya diferencias enormes en los objetivos que cada una persigue.

Ver a los negocios y al lucro desde una posición de superioridad intelectual es tonto.

Quizá sea esto un reflejo de la influencia de muchos intelectuales latinoamericanos que han popularizado la idea de menospreciar lo relativo a la economía. Hacen de lado a los negocios, viéndolos como reprobables ocupaciones, indignas de gente superior como ellos. Y surgen así noticias como ésa que, tonta e involuntariamente, continúa con la miope tarea de desdeñar lo que remedia la pobreza.

Porque resulta que son esos analfabetas económicos quienes expresan quejas agudas sobre la pobreza y no se dan cuenta de que su ignorancia es buena parte de lo mismo que quieren resolver. Hace mucho tiempo escuché a un par de personas en una estación de radio propiedad de un gobierno hablar sobre el noticiero que transmitían. Dijeron que su preocupación no era comercial, que los ratings no les interesaban.

Desde luego que no les interesaban, puesto que sus ingresos no venían de venta de tiempos, sino del presupuesto del gobierno, lo que sí les interesaba. También les preocupaba tener recursos, pero los obtenían de manera diferente. Eso es todo. Su supuesto desprecio por lo comercial era una fachada falsa y mentirosa.

El subdesarrollo tiene muchas causas y la mayor parte de ellas provienen de sostener ideas erróneas, cuyos efectos netos son acciones que fomentan la miseria. Cuando alguien cree y populariza la idea de que hacer negocios, de que tener utilidades, de que vender productos son cosas vulgares y bajas que deben desdeñarse, está sembrando poderosas semillas cuyo fruto es la pobreza.

La Economía es una ciencia, fascinante, que estudia a la conducta humana con inteligencia y sentido común. Menospreciarla ignorándola como algo vulgar, alejado de los intereses más nobles, tiene su precio. Ese precio es la miseria.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras