Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Incentivo Universal
Eduardo García Gaspar
17 octubre 2005
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Escuché de nuevo a un candidato mexicano hablar de dar incentivos fiscales para ayudar a las empresas a crecer y generar empleos. Es la promesa de siempre y consiste en tomar a las leyes de impuestos y hacerlas más complicadas abriéndoles agujeros que beneficien a los sectores que más influencia tienen en el gobierno.

El mismo caldo cocinado con nula originalidad y que en toda elección es sacado de la cocina de las campañas políticas.

Sin embargo, muy dentro, la propuesta tiene su muy buena base. Ella toma a los impuestos y los considera como lo que son, una molestia total. Por eso es que se ofrece apoyar a ciertas empresas quitándoles esas molestias parar que ellas progresen.

Si lo que ofrecen los políticos es cierto, entonces necesariamente tendríamos un gran crecimiento económico general si a todas, absolutamente a todas las empresas se les diera ese mismo estímulo.

Me refiero al estímulo de impuestos más bajos, más simples y fáciles de pagar, como por ejemplo, el impuesto parejo. ¿Por qué ofrecer eso a unas empresas nada más y no a todas?

El efecto neto de una legislación fiscal con tasas reducidas y mayor simplicidad beneficiaría a todas y no nada más a unas seleccionadas por el gobierno. Insisto, si darles incentivos fiscales a unas es bueno, entonces dárselos a todas es aún mejor y llevaría a un boom económico aún más grande.

La cosa empeora porque esos tratamientos fiscales de excepción distorsionan la asignación de recursos en la economía y harán que fluyan las inversiones más hacia donde se dan esos privilegios, que son una razón artificial de inversión.

No se invierte en ellos por su potencial propio, sino por la oportunidad de lograr una ventaja de impuestos y eso significa desperdicio de recursos. Los tratamientos privilegiados de impuestos, además, suponen que las autoridades tienen un mejor conocimiento de la economía que las propias personas que invierten y trabajan, lo que es imposible.

Siempre, el que invierte es el que más interés tiene en los resultados de su inversión. El burócrata no tiene ese interés porque no es dinero suyo el que está en juego. Un gobierno metido en la economía es como un elefante en una fábrica de relojes, o como polvo en un laboratorio. Si se va a lo básico, las conclusiones son muy claras. Los impuestos son un costo de operación de las empresas y un costo de vida de las personas.

Y, por eso, cuanto más bajos sean mejor para todos. Es lo mismo que cuando usted va de compras y se encuentra con que han bajado los precios de algunos bienes. Eso le alegra a usted porque ahora tiene más dinero. Igual acontece con los impuestos. Lo que me lleva a otra cuestión de mero sentido común y expuesto por Federico Bastiat hace unos 150 años.

Cuando un gobierno cobra impuestos y con ellos hace algo, por ejemplo, una oficina para la promoción de negocios, usted verá esa oficina y a los empleados que en ella trabajan… lo que no se verá fácilmente pero es igualmente real, es lo que los ciudadanos hubieran hecho con ese mismo dinero de haber quedado en sus bolsillos.

Con ese dinero en la cartera, usted hubiera hecho otra cosa de seguro más conveniente para usted. No afirmo que no deba haber impuestos. Pero sí digo que ellos deben ser lo más bajos posibles y muy sencillos de pagar. Los impuestos son obstáculos al desarrollo. Tan lo son que los mismos políticos en campaña lo reconocen y ofrecen incentivos fiscales a unos cuantos.

Y, más aún, los dineros recolectados por impuestos deben ser usados con alta eficiencia. Pero no lo son. ¿Por qué? La razón es simple. La autoridad los cobra por la fuerza, quiera usted o no. Un dinero obtenido así, sin esfuerzo, no recibe la misma atención. El burócrata lo ve como dinero ajeno y sin remedio lo usará con menos cuidado. El burócrata, además, sabe que su fuente de ingresos no parará, pues si usted no paga impuestos será llevado incluso a la cárcel.

Por tanto, si vamos a lo básico y esencial, tenemos una buena idea para detonar un muy satisfactorio crecimiento económico por la vía de una reforma fiscal seria y de base, que reduzca los impuestos y los simplifique para todos, sin excepciones. Sería el equivalente de un incentivo fiscal universal, como ya lo han hecho muchos con el impuesto parejo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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