Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Juventud Versus Madurez
Eduardo García Gaspar
28 octubre 2005
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Existe una diputada federal, de nombre María de Jesús Aguirre. Pertenece al PRI y ha propuesto una idea para modificar la constitución mexicana otra vez, ahora para cambiar los requisitos necesarios para ser diputado.

En la actualidad, él único requisito práctico para ser diputado en México es estar vivo, además de ser mexicano por nacimiento y tener 21 años.

No hay mención alguna de tener preparación, experiencia, profesión, nada. Alcanzar una diputación es igualmente posible para el barrendero que no sabe leer que para el doctor en derecho. Es cierto. No hay requisito alguno sobre educación. Es posible que llegue a esa posición alguien que no ha cursado un año de educación.

El problema es serio, porque los diputados hacen leyes y eso es un arte muy refinado, que requiere dominar el lenguaje, saber mucho de leyes, tener una amplia cultura y haber vivido. La noticia que escuché fue la siguiente.

La diputada Aguirre ha tenido una idea. Una idea que sigue ese clisé que habla de renovar con personas jóvenes a la cámara a la que pertenece. Y en un país con una patológica admiración por los jóvenes, ella propone reducir la edad para que alguien sea diputado. Y si prospera la propuesta de Aguirre, podrán ser diputados personas de 18 años en adelante.

La iniciativa es, desde luego, una de las menos necesitadas en el país. Urgen las reformas de todo tipo, pero la diputada quiere divertirse un rato perdiendo el tiempo en una propuesta que tiene una de las más bajas prioridades en las que puede pensarse.

Además, un cambio constitucional haría perder también el tiempo a las legislaturas estatales que deben aprobarla. En adición al desperdicio de recursos en una cámara que tiene fama de desaprovechar sus tiempos, la iniciativa hace exactamente lo opuesto de lo que debe hacerse.

La más mínima de las prudencias indica que hacer leyes es una tarea en verdad crucial para el país. Poner las reglas de juego que deben respetar millones de seres humanos es algo serio y grave. No puede ser dejado a la improvisación. Requiere muchos conocimientos y experiencia abundante, lecturas amplias, cultura generosa. Son cosas que no puede tener un joven de 18 años, ni uno de 21 tampoco.

Es una realidad que ellos no han vivido lo suficiente, ni han acumulado conocimientos necesarios. No es una acción responsable la de la diputada Aguirre, cuya edad ignoro.

Las leyes no pueden ser hechas por personas que aún están en edad de maduración y a quienes falta mucho tiempo para llegar a la madurez. La diputada anticipó esa crítica y argumentó que ella piensa que hay adultos que son menos maduros que algunos jóvenes y que los jóvenes tienen voluntad y fuerza para trabajar. La diputada cae en el error de ir contra su propio argumento. Primero, menciona madurez y en esto tiene razón. Se necesita madurez.

Pero el hecho de que haya adultos inmaduros no es justificación para abrirle la puerta a un grupo por definición inmaduro. Vaya, a esas edades, las personas aún están en la universidad estudiando al nivel de licenciatura, el más bajo de todos. Y no tienen experiencia práctica.

Es una iniciativa en extremo imprudente y de repercusiones imprevisibles. Tener ganas de trabajar y muy buenos deseos no es prerrogativa única de los jóvenes y peor aún, en ellos, esos ímpetus aunados a su falta de experiencia se convertirían en una combinación letal para el país.

El problema de la diputada Aguirre es en realidad un problema de una mala constitución que no toma en serio a la actividad de hacer leyes y sucumbe a una tentación democrática nefasta, que es el abrir a todos las puertas de posiciones con responsabilidades enormes.

Ser diputado debería ser algo serio y profesional, en manos de personas preparadas y maduras. Los diputados deberían ser personas excepcionales. Y no lo son en la actualidad, menos aún lo serán con la propuesta de Aguirre.

Todo es una cuestión de prudencia y previsión, de reconocer a la realidad y aceptar que no puede ponerse en manos inexpertas la función legislativa. Porque, al final, lo que cuenta para elegir un diputado no es su edad ni el sexo, sino un criterio adicional e independiente: la madurez, la experiencia y el profesionalismo de quien tiene a su cargo una de las funciones mayores a las que puede aspirarse dentro de un gobierno, el hacer leyes. Si Aguirre hablara de esto, habría pegado en el blanco, pero erró rotundamente.

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La constitución mexicana dice al respecto:

Artículo 55 Para ser diputado se requieren los siguientes requisitos:

I.- Ser ciudadano mexicano, por nacimiento, en el ejercicio de sus derechos;

II.- Tener veintiún años cumplidos el día de la elección;

III.- Ser originario del Estado en que se haga la elección o vecino con residencia efectiva de más de seis meses anteriores a la fecha de ella. Para poder figurar en las listas de las circunscripciones electorales plurinominales como candidato a diputado, se requiere ser originario de alguna de las entidades federativas que comprenda la circunscripción en la que se realice la elección, o vecino de ella con residencia efectiva de más de seis meses anteriores a la fecha en que la misma se celebre. La vecindad no se pierde por ausencia en el desempeño de cargos públicos de elección popular.

IV.- No estar en servicio activo en el Ejército Federal ni tener mando en la policía o gendarmería rural en el distrito donde se haga la elección, cuando menos noventa días antes de ella.

V.- No ser Secretario o Subsecretario de Estado, ni Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a menos que se separe definitivamente de sus funciones noventa días antes de la elección, en el caso de los primeros y dos años, en el caso de los Ministros; Los Gobernadores de los Estados no podrán ser electos en las entidades de sus respectivas jurisdicciones durante el período de su encargo, aun cuando se separen definitivamente de sus puestos. Los Secretarios de Gobierno de los Estados, los Magistrados y Jueces Federales o del Estado, no podrán ser electos en las entidades de sus respectivas jurisdicciones, si no se separan definitivamente de sus cargos noventa días antes de la elección.

VI.- No ser Ministro de algún culto religioso, y

VII.- No estar comprendido en alguna de las incapacidades que señala el artículo 59.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Juventud Versus Madurez”
  1. Juan Ontiveros Dijo:

    Estoy de acuerdo, lo unico peor que un idiota es un idiota con iniciativa.





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