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Katrina y Sus Efectos
Selección de ContraPeso.info
17 octubre 2005
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta un texto de D. Eric Schansberg, Adjunct Scholar del Acton Institute, al que agradecemos el gentil permiso de traducir y publicar este material.

A tiempo pasado, repensar los sucesos de Katrina es sano, si se hace yendo más allá de los intereses políticos, para llegar incluso a la moral personal.

Veamos las lecciones que debimos haber aprendido poco tiempo después de la devastación del huracán Katrina, la caída de los diques en las afueras de New Orleans y el desencanto con los esfuerzos de ayuda del gobierno.

El desastre fue más una cuestión de inundación que del huracán.

Muchos parecen ignorar este punto. La exageración en el impacto estimado del huracán Rita es un síntoma de esto. Otro efecto colateral es que, hablando relativamente, el daño causado por Katrina fuera de New Orleans fue ignorado por los medios. Cuando pensamos sobre la devastación de los huracanes, desafortunadamente, estamos más inclinados a recordar al New Orleans inundado que a la allanada costa de Mississippi.

El juego de culpar a otros nunca acaba y sigue sin descanso.

Fue bueno ver a los Demócratas y a los Republicanos esperar, uy, unas pocas horas para comenzar a culparse mutuamente. En lugar de un análisis sin pasiones de la debacle, cuando las cosas se habían aclarado, nos quedamos primordialmente con los golpes partidarios echando lodo al contrario en cuanto podían encontrar algo.

Todos los niveles de gobierno llevan alguna culpa por la debacle.

El gobierno federal pudo haber respondido más rápida y eficientemente. Pero los planes estatales y locales fueron lamentablemente inadecuados, y su realización fue inepta. Cualquiera que trate de culpar a una parte del gobierno nada más, está notablemente ciego o tiene motivaciones políticas.

El gobierno federal llevó demasiada culpa y ahora está tratando de tener demasiada responsabilidad.

¿Por qué es que la gente espera que el gobierno federal sea la solución principal a un problema esencialmente local y estatal? El gobierno federal no es particularmente eficiente; el desastre está fuera de su jurisdicción; y no es como si no tuviera nada más que hacer. Y no sorprende que los gobernantes locales quieren carretadas de dinero de impuestos federales al mismo tiempo que mantener ellos el control sobre cómo gastar esos fondos.

Demasiadas personas dependen demasiado del gobierno.

Quiero ser muy claro en esto: el gobierno falló en todos los niveles —antes, durante y después del desastre— de modo que la solución es, ¿meter más al gobierno?

Más aún, durante los últimos 40 años, los gobiernos federal y estatales se han mantenido ocupados subsidiando malas decisiones de las personas por medio de políticas públicas. El resultado: mucha gente ha sido incapacitada para tomar decisiones que persigan su propio bienestar —o sin voluntad para hacerlo, sabiendo que el gobierno los sacaría del problema.

Desastres naturales aunados a la ineptitud del gobierno, más una naturaleza pecadora, son igual a una debacle de proporciones bíblicas.

La caridad privada es siempre mejor.

La caridad es éticamente siempre preferida porque las personas se involucran en intercambios voluntarios de mutuo beneficio con otros. La caridad de bíblicamente preferida porque llena el mandato sagrado de amar a otros, especialmente a quienes son más vulnerables.

La caridad, si es bien realizada, es preferida en la práctica porque es más efectiva, más eficiente y puede enfocarse a las preocupaciones materiales y espirituales de los necesitados. De nuevo, si un gobierno es ineficaz, ¿no debe ser nuestra reacción menos dependiente del gobierno y más promotora de la actividad privada?

Los políticos realmente disfrutan gastar el dinero de los contribuyentes. El presidente Bush ha dicho que quiere gastar 200 mil millones después de Katrina y recortar el gasto en otras partidas para que el gasto total no se eleve.

Los pocos Republicanos fiscalmente conservadores en el congreso han apoyado eso proponiendo la “operación offset”, que es un plan para reducir gastos en carreteras y posponer el beneficio recientemente aprobado de medicinas para ancianos. Ellos han sido acobardados en sus esfuerzos por el resto del congreso. Y Bush ha mostrado repetidamente que no tiene el valor ni la fuerza que necesita la disciplina fiscal.

Los impuestos se elevarán dramáticamente.

Bush ha establecido su compromiso de no elevar impuestos. Si es así, entonces significa una elevación de la deuda nacional —en otras palabras, mayores impuestos en el futuro. En este momento, el congreso está viendo el gasto de 250 mil millones —más del monto que las aseguradoras privadas pagarán en daños. Esto significa más de 3,300 dólares en impuestos por parte de cada familia promedio de cuatro personas, y casi 200,000 por persona en el área metropolitana de New Orleans antes de la inundación.

Ser honestos requeriría mencionar el impacto del gasto en los impuestos. Desafortunadamente, otro huracán categoría 5 es probable.

Es imposible, desde luego, estar completamente preparado para un suceso como Katrina. Un desastre natural es por definición destructivo y de efectos enormes.

Pero estas lecciones señalan el hecho que una cultura moral sólida —que promueve obligación social y  confianza en sí mismo, responsabilidad moral sin necesidad de fuerza legal, y una ética de sacrificio en lugar de asignación de derechos— es un componente esencial de una sociedad libre, en tiempos de prosperidad y en tiempos de infortunio.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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