Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Bomba y el Análisis
Eduardo García Gaspar
30 septiembre 2005
Sección: DIPLOMACIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Un buen ejercicio de toma de decisiones es la consideración de mandar o no a la bomba atómica sobre una o más ciudades de Japón. Lo políticamente correcto es decir que no, pero la vida es más difícil que esa simpleza tonta de lo aceptado sin análisis.

No tomo partido, sencillamente doy datos para que usted decida y lo haga basado en su muy profunda conciencia.

Los mandos militares de Japón habían dado por perdida la guerra desde febrero de 1942. Pero el sistema de mandos hacía imposible aceptar una rendición formal. En junio de 1945, los planes japoneses contenían posibles acciones de defensa, como el uso de 10,000 kamikazes, más de 2 millones de tropas y reservas civiles de 4 millones armados incluso con arcos y flechas.

La rendición de Japón costaría muchas vidas. Los estimados de muertes en las fuerzas aliadas eran de un millón y los estimados para Japón eran de hasta 20 millones, posiblemente la mitad de ese número.

¿Qué hace usted con esas cifras y datos?

Stalin no quiere mediar en el conflicto, los japoneses no quieren aceptar la rendición y la guerra continuaría. La más obvia decisión militar seguramente es la de bombardeos convencionales y eso se hizo el primer día de agosto de ese 1945: 820 aviones B29 arrojaron muchas toneladas de explosivos en la zona Kyushu.

Una bomba de plutonio había sido explotada en una prueba antes en Alamogordo, Nuevo México.

El 6 de agosto fue arrojada en Hiroshima la bomba de uranio, la sexta ciudad más grande y un puerto importante. Antes se habían arrojado avisos de que la ciudad, de unos 250 mil habitantes, sería destruida.

Después del hecho, los japoneses quisieron saber si se trataba de un artefacto nuclear. El 9 de agosto fue arrojada una bomba de plutonio, sobre el objetivo secundario, que era Nagasaki. Había dos bombas más, en caso de ser necesarias.

La segunda bomba apresuró la rendición japonesa, aunque hubo más bombardeos adicionales posteriores. La rendición fue acordada el 14 de agosto, cinco días después de la segunda bomba.

El ejercicio de toma de decisión que usted puede hacer para considerar el uso de las bombas debe seleccionar el objetivo, que es la rendición de Japón y el medio mejor para hacerlo. Usted decide sabiendo los estimados de muertes en las opciones esenciales que tiene, la invasión convencional y el bombardeo atómico.

El punto de este ejercicio de decisión, que empecé a poner a mis alumnos este semestre es llevarlos de lo políticamente correcto a la realidad compleja de nuestras sociedades. Es obvio que existen principios morales absolutos e inamovibles, pero la realidad nos hace tener que usar nuestra razón para aplicarlos.

En este caso, usted debe decidir entre el número de muertes. Pero además debe considerar las consecuencias futuras de cada opción.

Lo que trato de comunicar a mis alumnos es la necesidad de hacer de lado los reclamos emotivos que ignoran a la realidad. Es muy fácil y llamativo sentarse a hacer o aplaudir un lamento ignorante en favor o en pro del bombardeo atómico de Japón en la II Guerra Mundial.

Pero es más complicado aceptar la realidad de una situación imposible de hacer de lado y que necesita solución. Cuando presento este caso de decisión, tengo miedo de ser mal interpretado.

Por una razón: ya que la opinión imperante es la de rechazar ese bombardeo y hacerlo sin mayor análisis, todo el que saca el tema a la superficie y plantea la posibilidad de que quizá no haya sido una mala decisión, corre el riesgo de ser calificado con una serie muy larga de epítetos.

Es un riesgo que merece ser aceptado si es que se logra iniciar al estudiante en el hábito del análisis.

Casos similares a éste son los de la deuda externa de países en desarrollo, el combate a las drogas, el papel de los gobiernos en el desarrollo, el imperialismo europeo en África y muchos más, en los que desafortunadamente se tienen imágenes emocionales que aceptan sin cuestionamiento opiniones superficiales y sin fundamento.

Siendo creyente, sostengo que Dios nos dio el poder de razonar y que es un error tanto el dejarlo de usar como el creer que es absolutamente confiable. En nuestra búsqueda de la verdad, Dios nos dio el don de la razón y ejercicios como éste lo fortalecen.

Post Scriptum

Una de las ocasiones en las que expuse este ejercicio en público, entre ejecutivos de empresas, pude entender dos maneras de reaccionar al menos. Los de mente fría tomaron los datos vieron las limitaciones y calcularon números, tomando en general la decisión de arrojar la bomba porque así, dijeron, se salvaban vidas.

Los de mente caliente se revolvían en sus asientos tratando de tomar una decisión: comprendían en ahorro de vidas, la prolongación del conflicto y la imposibilidad de abrir canales de comunicación exitosos. Su indecisión fue una decisión, la de no arrojar la bomba. Alegaron en lo general, razones morales de miles de muertos.

Pero descubrí un tercer tipo de mente, la del que rehuye la decisión y se sale del ejercicio con cualquier razonamiento. Uno de ellos evadió la solución diciendo que “la historia la escriben los vencedores”, lo que sea que ello quiera decir en este caso. Otro se excusó diciendo que los datos podían contener errores (sin entender que con datos imperfectos se trabaja siempre y si esperan datos perfectos nunca tomarán una decisión).

Otra decisión difícil de tomar es la de la pena de muerte, cuyo dilema es otro buen ejercicio de decisión.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



5 Comentarios en “La Bomba y el Análisis”
  1. Jorge Pedroza Dijo:

    Eduardo, este es el editorial más ca**ón que te he leído. No sé si felicitarte por atreverte a plantearlo, o darte condolencia por tener que escribirlo.

  2. maria Dijo:

    que se maten unos a otros y no anden jo***ndo tanto. NOTA DEL EDITOR: el refinamiento de ideas es abrumador.

  3. RAUL OLIVEROS CELLI Dijo:

    Me parecen opiniones dignas de estudio y conclusiones. l.r.oronoz

  4. ibancho Dijo:

    Excelente: pensar con el corazón y no con la razón es una decisión equivoca. Nietzsche asegura que la piedad es la debilidad de los hombres, es como el capitán que tiene que sacrificar la vida de un soldado por salvar la del resto del pelotón, este mundo es de sacrificios y alguien tiene cumplirlo. NOTA DEL EDITOR: difiero, en una decisición como ésa la piedad jugó un papel claro y está muy lejos de ser una debilidad, todo lo opuesto.

  1. Contrapeso » Pena de Muerte: el Dilema




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