Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Deuda Con Las Mujeres
Selección de ContraPeso.info
5 mayo 2005
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta un texto de Ricardo Valenzuela, a quien se agradece el amable permiso de publicación.

En 1992, Gary Becker obtuvo el premio Nobel de economía por sus aportaciones a una novedosa rama, el capital intelectual, tema que había sido exclusivo de la sociología, psicología, demografía, etc. En 1995, Becker produciría un interesante ensayo acerca de la discriminación en el cual, demuestra la errónea posición de Marx cuando afirmaba en esos casos, el beneficiado era quien discriminaba.

Becker señalaba que, rehusando dar una oportunidad por razones ajenas a las habilidades del rechazado, era desaprovecharlas representando un alto costo de oportunidad para el miope discriminador.

Cuando pensamos en este tipo de situaciones, nos viene a la mente discriminación racial. Sin embargo, durante siglos ha existido una peor; la discriminación de las mujeres por el simple hecho de serlo.

Esto, provocó el que los generales de las batallas sociales, las libraran con solo la mitad de sus ejércitos, mientras la otra fuera solamente utilizada para aspectos logísticos. La mitad de la población del mundo, durante siglos, ha estado no sólo discriminada, sino ignorada en cuanto a sus aportaciones.

Becker también demostró que en las sociedades, mientras más libres, el mismo mercado al demandar competencia y calidad, iniciaba el derrumbe de esa abominable práctica. Sin embargo, este no es un problema reciente.

El mismo Platón, padre de la filosofía política, consideraba la procreación humana como una actividad que el hombre compartía con las bestias, relegando a la mujer a la misma categoría que los esclavos en relación a sus derechos. Aristóteles, seguiría la ruta de Platón con un rígido concepto de la inferioridad de las mujeres, identificándolas como un error de la naturaleza.

Hace aproximadamente 60 años, gente de todas las avenidas mundiales dócilmente aceptaban el declive de las sociedades libres y pensaban, el socialismo era el futuro de la humanidad. Ciudadanos comunes en países como los EEUU esperaban que algo del sistema que le diera vida a su patria se pudiera rescatar: estado de derecho, mercados libres, gobierno limitado, responsabilidad individual, respeto a la propiedad privada.

Sin embargo, la mayoría del establishment representado por intelectuales, académicos, artistas, los medios en general, aseguraban el proyecto se había agotado y el mercado libre debía abrir espacio a la nueva economía planificada.

La historia no ha sido amable con aquellos apocalípticos emisarios y les llegaba su calificación ante el derrumbe de las naciones y economías socialistas. Sin embargo, las primeras señales de resistencia y salvaguarda de las ideas liberales, se daban en 1943 con la publicación de tres libros en defensa de la libertad, el individualismo y el mercado libre del capitalismo popular.

Casi tan extraordinario como el contenido de los libros, era el hecho de que los autores fueran tres mujeres descritas por John Charberlain en sus memorias: “Si la responsabilidad de esa lucha hubiera sido dejada a los pusilánimes hombres, nada hubiera sucedido.

Pero fueron tres valientes mujeres—Isabel Paterson, Rose Wilder Lane, y Ayn Rand—quienes ante una cobarde comunidad de negocios y un hercúleo gobierno aprisionando a la sociedad, decidieron con fe y valor jugarla defendiendo la vieja filosofía americana. Ninguna de ellas era economista ni tampoco portaban doctorados en otras ciencias.

El mensaje de estas mujeres, era que la vida debería de ser algo más que esa lucha por los favores del gobierno y una nueva actitud hacia el verdadero creador de la riqueza debería de ser creada.” Y ello fue a lo que precisamente se dieron a edificar.

Economistas liberales habían ya argumentado el que una economía planificada nunca podría competir con la eficiencia de los mercados libres. Pero todos esos argumentos no fueron suficientes para neutralizar el poder de la romántica utopía socialista, ante una sociedad embobecida. Pero estas mujeres, sin educación formal, e inclusive Rand escritora de novelas de ficción, fue exactamente lo que lograron.

Las historias de Lane y Paterson, de una humanidad ascendiendo del barbarismo a la civilización estableciendo los enganches entre libertades civiles, derechos de propiedad y progreso material, se convirtieron en la visión de multitudes.

Pero aun más impactante fue la obra de Rand narrando cómo un arquitecto luchaba por mantener la integridad de su trabajo en una profesión en la cual, su mente independiente era motivo de graves represalias. Pero además, la romántica historia de “El Manantial” sería una filosa sátira de las rarezas intelectuales de la época, para abrir paso a su filosofía objetivista de la sana ambición personal sin sentimientos de culpa, que le daría vida a otra de sus grandes obras: “Atlas Derrumbado.”[sic]

El trío haría historia cuando al sentirse abandonadas en su lucha, inclusive por los capitanes de industria de la era, afirmaban con entereza: “nos dejaron solas, pero debemos rescatar el mercado libre de manos de los capitalistas.”

El gran Hayek inspirado por ellas escribiría: “Debemos convertir el edificio de las sociedades libres en una aventura intelectual, un sacramento de valor. A menos de que podamos hacer de las bases filosóficas en las sociedades libres un tema intelectual y, su implementación una tarea que extraiga la creatividad y la imaginación de nuestras mentes, el futuro de la libertad es verdaderamente oscuro e incierto.

Pero si podemos revitalizar la creencia en el poder de las ideas, que fuera la marca distintiva del liberalismo en su mejor época, la batalla no está perdida.”

Si la batalla no fue perdida, en gran parte fue debido a las creencias de estas mujeres en ese poder de las ideas. Sin temores ante lo convencional, herían de muerte ese diabólico colectivismo de la izquierda, mientras que con el ejemplo en sus vidas y carreras, derrumbaban los sacrosantos símbolos del sexo discriminatorio que con rígida voluntad portaba la derecha. Ellas serian el primer puente tirado para unir el abismo infinito entre el hombre y la mujer.

Aparecieron de repente, nadie sabe de donde, para valientemente retar la corrupción y la injusticia de un mundo de colectivismo opresivo. Sin dudas ni titubeos alcanzaron la cima de sus ideales. Afirmaron el imperativo de la libertad, el valor de las mujeres, nos enseñaron que todo es posible abriendo nuevas rutas y sembrando nuevos campos, que hoy día generan sus enormes frutos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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