Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Lucha es Inútil
Santos Mercado Reyes
15 febrero 2005
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
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Es deseable, para mí,  una sociedad donde nadie se embrutezca con alcohol, nadie perjudique sus pulmones con cigarrillos,  ningún niño queme sus neuronas inhalando solventes, nadie se haga “harakiri” pinchando sus venas con drogas malditas.

Hay lugares donde prácticamente no existe consumo de drogas.

En Corea del Norte, por ejemplo, no hay drogadictos, los niños no inhalan thinner, pero no es la sociedad de mis sueños. ¿Cómo logran los coreanos tener a la población al margen de las drogas? Muy fácil, con un régimen comunista donde el Estado tiene el control absoluto de lo que consume  cada hombre o niño.

¿Vale la pena imponer un régimen comunista para eliminar los cigarrillos, solventes, cocaína y otros vicios? Estaríamos pagando un precio demasiado alto.

Ahora bien, los gobiernos izquierdistas tienen el derecho y el deber de decidir lo que debe consumir, vestir o beber cada ciudadano, pero ¿es correcto que en una economía capitalista, el gobierno  decida si debe usted fumar o no? Este es un problema de mucho fondo y tiene que ver con la sociedad a la que aspiramos.

En una sociedad liberal, cada individuo es responsable de sus actos. Puede consumir o producir lo que desee siempre y cuando no perjudique a los demás, es la regla fundamental del juego.

En otras palabras, nadie puede prohibirme que  tome cinco botellas de vino si  las pago de mi bolsillo y no causo daño a terceros. Si ya borracho le doy un puñetazo a alguien, el delito no es  haber tomado vino, sino  agredir a otra persona. En tal caso, debo responder por mis actos y pagar los daños.

Debe ser papel de la educación, enseñar a los niños y jóvenes  reconocer lo que es bueno y lo que es malo, de acuerdo a los valores de esa sociedad; lo que daña a mi cuerpo y lo que me fortalece, etc.

Con la instrucción recibida, se debe estar capacitado para tomar las mejores decisiones. La formación más importante, en cuanto a valores, se debe recibir en el seno familiar. Las personas más interesadas en los niños y jóvenes son sus propios padres. Estos ayudan a sus hijos a formar el  carácter, a soñar un futuro mejor, a ser responsables de sus decisiones, y a apartarse de los vicios,  etc.

Esta formación no se puede soslayar y confiar en terceros, sea  religión,  televisión, o escuelas (y menos, si son de gobierno) Cuando el joven se transforma en adulto adquiere el derecho de decidir y ser responsable de sus actos.

Esto incluye  su propio cuerpo, sea que lo quiera transformar en una atleta o en una basura. Tal es el derecho de una sociedad libre. La sociedad, es decir, los demás individuos tienen que reconocer el derecho de cada persona sobre sí mismo. Así, si Juan quiere hacerse el mejor maratonista, está en su derecho igual que si quiere  inyectarse lodo en la sangre, o comer tepalcates si  así lo desea.

Si el vecino, no tiene derecho de intervenir en mis decisiones de  consumo o producción, tampoco lo tiene el representante de mi comunidad, ni el gobierno de mi país. Porque si dejo que el gobierno decida por mí si consumo o no marihuana, al rato también querrá decidir si consumo pan o mantequilla.

Si este postulado es cierto, por muy doloroso que nos parezca, debemos reconocer como un error que el gobierno se tome el derecho de luchar contra la producción y consumo de alcohol, marihuana o cocaína.

Primero, porque viola el derecho de cada ciudadano a decidir su propia vida. Segundo porque usa recursos públicos, es decir, perjudica a terceros. Nadie puede negar que el gobierno mexicano ha gastado cada vez más recursos en el combate al narcotráfico.

Han muerto un sin número de policías y soldados, se han perdido aviones, patrullas, etc. Tampoco se puede  negar que el narcotráfico ha crecido como nunca. Se ha infiltrado en todos los sectores: compran policías, jueces, gente del ejército, adquieren las mejores armas, aviones, etc.

Se ha revelado una ley perversa que dice “a mayor combate del narcotráfico, mayor su crecimiento”. Si el gobierno, entrena cuerpos especiales, con gran costo, terminan pasándose al bando de los narcotraficantes, pues allí ganan más; si el gobierno construye cárceles, terminan convirtiéndose en fortalezas del narcotráfico; si mete al ejército, terminan por ser los cuerpos de seguridad de las bandas del narco. ¿Qué sentido tiene esa política?

Todos esos enormes recursos bien pudieran ser aplicados  para desarrollar la economía y ofrecer mejores alternativas de empleo a la gente. De esta manera podríamos evitar que pueblos enteros se dediquen a cultivar amapola u otras drogas parecidas. ¿Cuál es la política que el Estado debe adoptar? ¿Se debe quedar con los brazos cruzados?

Mi propuesta es que el gobierno no dedique ni medio centavo al combate del narcotráfico.

Esto no quiere decir “legalizar drogas”, tampoco se trata de promover su producción o consumo. Más bien, se trata de que el Estado no se meta en lo que no debe, porque agrava más las cosas: incentiva el crecimiento del monstruo, empobrece a muchos y terminamos perdiendo todos.

Pero ciertamente, algo más puede hacer el Estado y consiste en que destruya aquellas estructuras gubernamentales que favorecen al narcotráfico, tales como las escuelas de gobierno.

Por otro lado, si agentes del sector privado desean lanzar campañas contra las drogas, poner granjas y hospitales para curar a los adictos, se les debe dar todas las facilidades mientras no pretendan usar fondos públicos.

Es decir, la prevención y lucha contra las drogas la debe asumir la propia sociedad, fundamentalmente, los  padres de familia, y las escuelas privadas.

Los padres de familia, de ser posible, que no envíen a sus hijos a las escuelas y universidades públicas pues ante la indiferencia de los burócratas estatales que las dirigen, se están constituyendo en un gran mercado potencial. En fin, no es fácil la lucha contra el narcotráfico.

Pero de una cosa si estoy seguro. Si el gobierno se arroga el derecho de acabar con el narcotráfico, consumirá inútilmente los recursos de la sociedad y los mismos narcotraficantes terminarán por hacerse gobierno.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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