Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Mala Caridad Incompleta
Selección de ContraPeso.info
19 agosto 2005
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Hace un par de meses el Acton Institute publicó una columna de Anthony Bradley, uno de sus funcionarios. El tema es la caridad y el perverso giro que se le ha dado en la actualidad, cuando la caridad ha sido convertida en una serie de simplistas reclamos a los gobiernos.

Tomo lo escrito por Bradley y sobre ello hago mis comentarios.

• La llamada One Campaign es un grupo en los EEUU que pide que su gobierno dedique 1% de su presupuesto adicional a su presupuesto a la ayuda externa. Muy bien, la intención es la adecuada.

• La campaña ha recibido apoyo de celebridades de la música y de personajes de varias religiones y estos se han encargado de darle la promoción. Muy bien.

• Pero hay un problema. La campaña es fallida en sus cimientos. Deben verse las razones que explica Bradley. La ayuda que eso significa es de 25 mil millones que el gobierno de los EEUU daría además de los montos que ya dedica ese propósito.

La pregunta que surge es simple y se refiere si la caridad que debemos practicar es la de hacer que otros den dinero.

¿Pide la Biblia que sea el gobierno el que haga la caridad o es la caridad una acción de las personas en lo individual? El vivir cristianamente es un llamado a la justicia (Isaías 1, 17) y al amor al prójimo (Mateo, 22, 39) entendidos como una acción personal, no como una acción para obligar a otros a hacer eso.

Peor aún, añado, los gobiernos obtienen sus ingresos de impuestos cobrados a terceros. El buen samaritano pagó los gastos él mismo, no pasó la factura al gobierno.

La caridad por esa vía, no tiene mucho sentido. El asunto va más allá y tiene que ver con la humildad. ¿Debemos presumir de la caridad que hacemos? La respuesta es obvia y opuesta a la promoción que las personalidades mismas se hacen. Aunque debe reconocerse que el hecho de que las celebridades apoyen alguna actividad es causa para que más personas hagan lo mismo.

Bradley tiene otro argumento, que es la carencia de apelaciones a la persona, para que ella haga sacrificios individuales de mérito, por ejemplo renunciando a la compra de algún bien. Hay fuentes potenciales de recursos —por ejemplo, el mercado de discos de música en EEUU es de 12.2 mil millones de dólares y el de DVDs y renta de películas vale 21.2.

El de video-juegos es de 9.9, el de chocolate 14.6. Pequeñas porciones de sacrificios en la compra de estos bienes podrían lograr fondos extraordinarios, lo mismo que las contribuciones a las iglesias. Añado que la utilización de un gobierno como fuente de caridad tiene otra desventaja.

Con recursos limitados, esa ayuda es al final de todas las cuentas una reasignación de fondos —recursos que podían haberse dedicado a construir escuelas, por ejemplo, son usados ahora en otra cuestión. El monto dado, como dije, vendrá de quienes pagan impuestos y de la reasignación del uso de esos fondos. Y desde luego, debe recordarse la proverbial ineficiencia de los gobiernos, lo que incluye tanto a los donadores como a los receptores.

Hay evidencias que demuestran que las ayudas dadas directamente a los beneficiarios y que no pasan por manos gubernamentales, son usadas con mayor provecho y cuidado. El tema que Bradley trata en su columna presenta la oportunidad de realizar un comentario sumado a los anteriores y que quizá sea el riesgo mayor en la realización de este tipo de llamados a la caridad obligada de terceros.

Puede crear la ilusión de creer que se hace caridad de esa manera y que con eso se cumple con el deber personal.

Difícilmente puedo imaginarme que termine allí la caridad —en el asistir a un concierto, en ser parte de una marcha en las calles pidiendo al gobierno que eleve su ayuda— y al mismo tiempo siguiendo con la vida normal sin sacrificio alguno de uno mismo. La caridad así realizada es, me parece, de escasa valía y poco mérito.

Finalmente, no deseo que sea mal entendida la columna de ese autor ni tampoco mis ideas. Lo logrado por esos medios promocionales modernos que presionan a los gobiernos pueden tener aspectos positivos y lograr acciones benéficas.

Mis comentarios señalan de manera muy directa que esos medios no son la caridad en el sentido pleno que deberían tener las acciones humanas —y tampoco son el remedio de raíz a la pobreza.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “La Mala Caridad Incompleta”
  1. Contrapeso » El yo y el Nosotros
  2. Contrapeso » Sólo Los Humanos




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras