Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La necesitamos mucho
Eduardo García Gaspar
2 diciembre 2005
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
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Por años he sostenido una idea que suele causar reacciones muy diversas, algunas de ellas en extremo negativas. Creo sinceramente que las sociedades libres tienen una necesidad imperiosa de la religión. Sin creencias religiosas, mucho me temo, la sociedad libre nos coloca en situaciones frente a las que no podremos decidir con acierto.

Comienzo por una experiencia personal. Leer la Biblia, lo creo sinceramente, produce un sentimiento de libertad destinada a seres dignos y valiosos en sí mismo. Es una libertad firme, que cuesta trabajo, que rechaza lo licencioso y lo animal.

Es la libertad que eleva y vuelve a la persona dueña real de sus decisiones. Más aún, en esos 10 mandamientos, está la lista más sencilla y clara de guías para mi conducta, coincidiendo admirablemente con los pensadores más complicados y sesudos, que al final llegan a lo mismo. La religión y sus preceptos guían desde dentro a la persona, mientras que la ley lo hace desde fuera.

La conducción interior es mejor, más amplia que la ley. Las leyes en sociedades democráticas suelen ser abiertas y permitir mucho. La religión, desde adentro, nos dice que aunque algo sea legal, quizá no sea debido. Nos manda a tratar a otros como quisiéramos se tratados, lo que es misión imposible para la ley.

La religión es de gran ayuda a la persona ocupada a diario con sus tareas, la que no tiene el tiempo de analizar con profundidad las razones últimas de su existencia y sus deberes.

Con preceptos sencillos y mandamientos claros, la religión da guías y explicaciones que no chocan contra explicaciones más complejas que la persona pocas veces tendrá la oportunidad de estudiar. Y así es que la sociedad se beneficia de ciudadanos rectos, previsores, caritativos.

La religión provee un cimiento único para justificar la dignidad humana y elevarnos muy por encima del nivel animal. La religión pone un sano freno a la prosperidad material de las democracias y su tendencia al materialismo.

Ella pone en perspectiva a los bienes y las satisfacciones, no necesariamente para rechazarlos totalmente, pero sí para usarlos como medios, no como fines. Sin la idea de dignidad humana, los derechos de la persona dejarían de tener una sólida justificación. Aquí es tremendamente importante la concepción de igualdad humana del Cristianismo: todos somos creación divina, todos sin excepción y tenemos la misma grandeza.

Sin ese apoyo religioso se da fácil cabida a ideas terribles, como la de la superioridad racial, o la de la violencia gubernamental. La religión da a las personas un sentido a su vida, de tener trascendencia, de poseer una razón de existencia.

La ley no puede hacerlo, ni los gobiernos. La gran noción de haber sido creados por un ser superior que nos ama y quien nos exigirá cuentas antes de recibir una recompensa eterna, es equivalente a un sano yugo que hace ver la regla de oro: tratar a otros como quisiéramos ser tratados.

La ley no tiene esta carga y la sola razón no tiene la fuerza de esta idea. La religión opera desde adentro, por convencimiento propio, liberando a la persona de esclavitudes de la pasión y de los sentimientos. Siendo interna, en la familia ella se trasmite a generaciones futuras que crecen creyendo que en esa regla de oro y que se tornan ciudadanos respetuosos de la ley, prudentes, creadores, con deberes de ayudar a otros.

Dije que algunas reacciones en contra de mi postura son en extremo negativas, creyendo que esto significa una teocracia o un estado confesional, en el que la religión oficial es impuesta por la fuerza. No. Todo lo que digo supone libertad personal y la opción de decir no y la de poner en tela de juicio lo que digo. Es la misma libertad de la Biblia.

Obviamente, mi referencia personal está basada en la civilización Judeo-Cristiana, mucho más que en otras, con las que noto en general un acuerdo. ¿Ha sido la religión causa de conflictos, guerras y conversiones por la fuerza? Sin duda, al igual que ella ha sido usurpada en momentos y lugares por indeseables. Pero ello no anula todos esos beneficios de tan amplia repercusión, como los que he mencionado.

POST SCRIPTUM

Suele sorprender a algunos que alguien de claras tendencias hacia regímenes liberales, como democracia, mercados libres y libertades civiles, proponga a la religión como un elemento positivo. Quizá sea el conflicto liberal en América Latina lo que esto cause, creyendo que los liberales están todos opuestos a la religión.

Tal vez el mejor expositor de esta idea sea Alexis de Tocqueville en La democracia en América. El finísimo sentido de percepción del escritor permite ver esa sutileza tan poco observada entre la libertad y la necesidad de tener brújulas de conducta. Una carta de AmaYi® resume parte de esta idea aquí.

Un libro reciente trata más ampliamente el tema, en Novak, Michael (2004). THE UNIVERSAL HUNGER FOR LIBERTY. New York. Basic Books. 0465051316, pp. 142-152. Una muy buena lectura

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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