Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Laicos y Laicos
Eduardo García Gaspar
5 septiembre 2005
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Las discusiones políticas en México son generalmente improductivas por una razón, nadie cede, nadie escucha y todos tienen miedo de ser engañados por la parte contraria. Por eso, las discusiones suelen irse a los extremos y las partes ser acusadas de radicalismo.

He vivido muchos casos de eso, pero hay uno que se me ha quedado grabado. Era una conversación sobre la educación laica.

Durante ella, dije que la educación laica en México parecía haberse llevado a otro nivel, el de la prohibición de enseñanza religiosa. Es decir, que una cosa era tener una educación sin incorporar en ella elementos religiosos y otra muy distinta, el impedir que se diera una enseñanza de religiosa.

Sucedió lo esperado: fui acusado de querer imponer cursos obligatorios de religión en las escuelas y recibí calificativos que no puedo reproducir. El tema, sin embargo, es válido y merece un tratamiento sosegado. Definamos educación laica como el conjunto de cursos y materias escolares de varios tipos, en los que no existen elementos religiosos.

Si aceptamos esta definición nos enfrentamos a un problema serio: en materias de historia no podrían tocarse sucesos como la evangelización en América, ni la Reforma, ni siquiera hablar de la guerra de los Cristeros en México. La definición debe ser mejor. Añadamos otro elemento, el de no tener materias que hagan proselitismo religioso. La cosa está mejor.

Ya se puede hablar de las Cruzadas, por ejemplo, o de los libros sagrados de la India. Para ser completa, esta definición deberá incluirse también lo opuesto al proselitismo, es decir, la crítica a la religión. Se terminaría por un enfoque serio, lo más objetivo posible, en el que no tiene cabida ni el proselitismo ni su opuesto. Podría vivir con eso.

Una educación laica definida como respetuosa de las creencias religiosas y con deseos de ser imparcial. Me quedo con esto como base, pero hay que reconocer entonces que existe un problema a solucionar. ¿De dónde sacarán los estudiantes sus creencias éticas? Me refiero a la educación de la conciencia para que aprendan a distinguir entre lo bueno y lo malo. Sin esta porción, la educación sería en extremo incompleta.

La educación de la conciencia debe estar incluida dentro de los planes escolares y ella puede venir de una moral razonada, sin la intervención de creencias religiosas. Pero también puede venir de la educación religiosa. Me detengo aquí un momento para señalar que un programa educativo está severamente incompleto si en él no se enseña educación de conciencia. Cosas sencillas, como lo malo que es robar, mentir, lastimar, matar y las sutilezas que hay en esos actos.

Y así llego a mi punto. Creo que la educación mexicana pública ha definido su laicidad como la ausencia de educación de la conciencia, llegando al extremo de vedar la posibilidad de añadir educación religiosa. Me explico.

Podría haber cursos religiosos en las escuelas, de asistencia voluntaria, aprovechando los salones y con ministros religiosos haciendo de profesores. Pero eso está prohibido y, peor aún, la educación de la conciencia en general está también en parte negada.

La consecuencia es generaciones de estudiantes con una conciencia escasamente educada… por no mencionar la baja calidad de su razonamiento ético. Son personas que tienen poco juicio para distinguir lo bueno de los malo y que por eso son fáciles víctimas de mentiras y gritos. Están dispuestos a creer las más alocadas teorías y ser escépticos ante las más claras evidencias. Y emiten opiniones como una que me es inolvidable.

Una persona, hablando de un gobernador del norte de México, dijo textualmente lo siguiente, “Robó mucho dinero, pero fue un gran gobernador.” Señalo, adicionalmente, una situación que es prioritaria.

Los nuestros son tiempos de libertades y de democracia, es decir, de decisiones personales. ¿Cómo decidirán esos que son libres si no tienen criterios para escoger lo que les conviene? Por eso señalo que una cosa es una educación laica y otra muy diferente es una educación sin principios de conciencia.

La educación pública en México ha equivocado el rumbo y creído que ser laico es igual a no dar educación de conciencia. El error es mayúsculo y no se ve.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Laicos y Laicos”
  1. Zyanya Dijo:

    Con respecto a su articulo, creo que actualmente laicidad significa una neutralidad el respeto a todas las religiones, mas no es antirreligiosa ni implica ausencia de valores, no hablamos de una laicidad al 100 por cierto, puesto que no puede existir, asi como usted no puede juzgar lo que es bueno o es malo para una persona, estos terminos son muy relativos lo que para alguien es malo para otra puede ser bueno y visceversa, nadie prohibe la ense;anza de la religion pero la escuela no es el lugar indicado esto solo provocaria mas diferencias que de por si ya existen en la escuela, ademas en la escuela si se les ense;a a los chicos valores pero recuerde que la educacion comienza desde la familia ellos deben ser los primeros en inculcar valores a sus hijos y si desde casa no les da la educacion adecuada que caso tiene que en la escuela se los de? NOTA DEL EDITOR: ¿qué quiso decir?





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