Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Las Lecciones Venezolanas
Eduardo García Gaspar
14 enero 2005
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Para construir una utopía se necesita dinero, mucho dinero, y Hugo Chávez en Venezuela lo tiene en cantidades pocas veces soñadas. Pero se necesita, además de muchos millones, una serie de ingredientes adicionales.

Se requiere tener a personas que crean posible la construcción de una utopía, la que sea, y además, una serie de seguidores lo suficientemente convencidos como para no oponerse. Hace un par de semanas, una noticia reportó la incorporación de Carlos Lanz al gobierno de Chávez.

Lanz es un guerrillero de los años 70, secuestrador, con mucha suerte. Tiene él ahora a su cargo, según reporta el Wall Street Journal, la misión de diseñar un plan para la autosuficiencia venezolana, sustentada en la noción de un nuevo hombre que con alegría trabaje en cooperativas. Tiene la apariencia de un chiste cruel, pero es cierto.

El siglo 20 tuvo sueños de esos, como los de Hitler y Lenin, ambos con sus nociones de hombres nuevos, superiores, que se han desecho de sus imperfecciones y ahora son capaces de moverse de acuerdo a los designios de sus amos.

Lanz tiene 60 años y habla de la transformación de las actitudes humanas, incluyendo el detalle de que los venezolanos dejen de comer hamburguesas y refrescos gaseosos, y prefieran los platillos nacionales.

El asunto, visto muy desnudo. muestra la esencia del poder y el riesgo inherente que él tiene cuando llega al gobierno una mente trastornada a la que no le le ponen frenos y, peor aún, existen recursos abundantes. Es una combinación letal cuando a ella se añade una población cándida y fácilmente sobornable.

Esa ciudadanía es el objeto de las misiones, así llamadas realmente, que brindan ayuda de salud, educación y otras actividades.

El resultado final es fácilmente predecible: tarde o temprano, como toda utopía, el sueño autoritario de Chávez caerá llevándose consigo a millones de inocentes. Ls bases del régimen chavista son endebles y cualquiera con un mínimo de conocimiento sabe que no funcionará.

Lo sorprendente es que existan personas que lo crean posible y lo apoyen, una demostración de lo difícil que realmente es aprender de experiencias pasadas.

Sin embargo, el episodio chavista en América Latina es un buen ejemplo para examinar lo que allí se hace y de esta manera establecer lo que no debe hacerse. Chávez ha unificado al poder gubernamental en su persona, que le hace dominar a los legisladores y al poder judicial.

Lo que, por tanto, debemos entender que debe hacerse es tener poderes independientes. Chávez, como dije, es una buena lección de lo que no debe hacerse. Igualmente, en Venezuela, toda la economía gira alrededor de los ingresos petroleros, lo que constituye otra lección de lo que no debe realizarse.

Es fácil recordar la lección mexicana del régimen de López Portillo y lo que se llama petrodependencia. Chávez, por tanto, debe ser reconocido por darnos otra lección de lo que no debemos hacer, que es depender del petróleo.

Más aún, ayuda a comprender la idea de una economía diversificada y de bajos riesgos. Chávez ha podido subir al poder y mantenerse en él, gracias a un discurso político que fomenta la división y el odio en la población, algo similar a lo que hace el alcalde de la Ciudad de México.

Los discursos de inspiración clasista que hablan del odio y de la explotación social, no tienen otro efecto que minar en sus raíces más profundas la colaboración que da vida a la sociedad. Chávez, por esto, tiene el mérito de recordarnos otra de las cosas que no debemos hacer. La pobreza no se remedia con discursos que hablan de división social, de hecho, la empeoran.

También, otra lección que nos da Chávez es el recordar que los problemas sociales de pobreza no se remedian concentrando el poder, realizando misiones y elevando presupuestos gubernamentales. La pobreza es demasiado compleja para aceptar esos simples remedios, que de ser ciertos habrían hecho desaparecerla.

No se solucionará con eslóganes, ni con cursos en contra del capitalismo, ni con uniformes dados a la gente. Y mucho menos atrayendo a personas con malas ideas económicas y grandes sueños utópicos.

En fin, gracias señor Chávez por recordarnos lo que no debe hacerse. Es una enorme pena, sin embargo, que estas lecciones tengan como precio el bienestar de tantos millones.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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