Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lecciones Económicas Mexicanas
Eduardo García Gaspar
22 mayo 2005
Sección: ECONOMIA, Sección: Análisis, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en:


He tomado para este análisis, como eje principal, el contenido de la obra de Enrique Cárdenas La Política Económica de México, 1950-1994. Fideicomiso Historia de las Américas, Serie Hacienda, Fondo de Cultura Económica, El Colegio de México, 1996. Un libro que merece ser leído por quien se interese en estas cuestiones y quiera profundizar más allá de este resumen.

A lo apuntado por el autor, he añadido opiniones personales en buena cantidad. El propósito del breve análisis que sigue es señalar eso que México debió haber aprendido durante los últimos cinco o seis decenios y que hará a su gobierno y a sus ciudadanos más inteligentes al seleccionar políticas económicas.

La primera y quizá menos obvia de las lecciones que el país debe haber aprendido es que existen ideas económicas que son en extremo peligrosas. Las decisiones económicas del populismo mexicano muestran lo riesgoso que es tener un autoridad que cree que el progreso se logra elevando a toda costa el gasto gubernamental; en realidad es lo contrario, esa manera de pensar conduce a crisis serias que lastiman a los más pobres.

Los mexicanos, en sus decisiones políticas, deberán alejarse de candidatos que propongan de nuevo esas ideas. Igualmente, el proteccionismo y las políticas económicas que buscan la autonomía absoluta del país son riesgosas y no crean más riqueza.

La dirección general en la que México se ha movido desde la apertura es la correcta, aunque aún difícilmente puede considerársele una nación liberal, al nivel de EEUU, Chile, Irlanda y otros. En México no es liberal se encuentra una razonable opinión al respecto.

El ideal aislacionista es irreal. La economía mexicana, a pesar de su tamaño, es pequeña y no soporta políticas de aislamiento y no dependencia del exterior. Se quiera o no, México ha sido afectado por precios del exterior, con el petróleo como el ejemplo más notable; pero también los precios de los insumos que el país requiere del exterior influyen en su economía.

Es imposible cerrar la economía sin terminar eventualmente en una crisis. El aislacionismo sencillamente no funciona, aunque puede dar resultados en algún momento, como el proteccionismo industrial; pero no es una política que pueda sostenerse por tiempo indefinido. La economía mexicana está sujeta a condiciones del exterior que afectan la balanza de pagos, de mercancías y servicios.

Crecer hacia adentro, cerrando fronteras, dio resultados momentáneos, pero era una política que no podía durar indefinidamente por la interrelación con otros países, especialmente los EEUU; por la dependencia tecnológica y, además, no todo lo que se necesita puede producirse localmente.

La relación con los EEUU es intensa y debe ser aceptada. Vamos a vivir con esa relación lo queramos o no. Es de escasa utilidad y posible efecto negativo dejar de reconocer el impacto de la cercanía con ese país. Ella es una realidad que debe ser reconocida.

Debe existir un replanteamiento del concepto de soberanía nacional y cambiar el significado de nacionalismo que se mantenido. Es necesario ir más allá de creer en la soberanía como equivalente a la autosuficiencia y a la independencia del exterior.

Esa noción debe modernizarse aceptando relaciones de mutua dependencia que pueden dejar beneficios para todos, por ejemplo, aceptando inversiones externas que vienen a remediar nuestra falta de ahorro interno para inversiones. Las medidas de adhesión a organismos internacionales de comercio son un paso en esta dirección.

Es notable lo importante que es el clima intelectual en los márgenes de acción de los gobiernos. La popularidad de las ideas proteccionistas de los años 50 ocasionó su implantación a pesar de grandes evidencias en su contra; lo mismo sucedió en la época del populismo, cuando las ideas que prevalecieron fueron las del hacer que la economía creciera por medio de un elevado gasto público.

Por otro lado, el clima intelectual favoreció a la apertura, cuando el socialismo perdió credibilidad ante el fracaso de la URSS. Sin duda las ideas más populares y arraigadas en cada momento son de gran influencia.

Esta es una lección que suele ser poco reconocida aunque no por eso menos tangible. Las presiones de los intelectuales y de los académicos pueden ser sustanciales en la limitación de los márgenes de acción de los gobiernos. Los gobernantes son fuertemente influidos por modas intelectuales y teorías políticas y económicas que se traducen en acciones de gobierno.

Visto un tanto simplemente, existen dos visiones diferentes que se encuentran en conflicto, la liberal de economía abierta, democracia y libertades personales —y por el otro lado la intervencionista, de economías planeadas y fuerte participación estatal en la vida de los ciudadanos.

Ha sido intentado soportar la presión sobre la moneda con falsas esperanzas, siendo la devaluación posterior una de consecuencias peores que la devaluación racional anterior. Es mejor aceptar una devaluación a tiempo que pretender reducir el desequilibrio exterior a través de la contracción económica y el desempleo.

Los motivos internos de las devaluaciones han sido el excesivo gasto público y privado, por encima de posibilidades reales: políticas de exceso de gasto público financiado no por ahorro interno, lo que sin remedio causará una crisis cambiaria.

Una de las más importantes cifras a examinar de todo gobierno es el de el gasto público. Casi puede asegurarse que si esa cifra rebasa lo razonable una devaluación se acerca. La paridad de la moneda es considerada como un valor simbólico de gran importancia; devaluar la moneda es considerado el más terrible fracaso de un gobierno por parte de ambos, del ciudadano y del político.

En beneficio del largo plazo es mejor devaluar a tiempo, si llega a ser necesario, en lugar de sostener artificialmente la paridad más por imagen que por realismo económico.

En estos años recientes el Banco de México ha tomado como misión principal el ataque a la inflación, algo notablemente positivo y en lo que ha tenido éxito. Esta tarea debe continuar logrando así un factor de estabilidad económica que requiere el crecimiento.

Al respecto debe señalarse que aún hoy existen personas que piensan que debería tener una disciplina menor y permitir que la inflación subiera para así tener una mayor tasa de crecimiento; estas personas parecen no haber aprendido las lecciones pasadas.

Los errores económicos del pasado han tenido un alto costo para los mexicanos. Se ha perdido la tendencia de crecimiento que es necesaria para el país. Esa falta de crecimiento ha producido desequilibrios en el mercado de trabajo produciendo desempleo creciente. La caída del nivel real de salario no ha remediado esto. Esto tiene gran importancia y debe ser aclarado.

Las quejas de caída en el nivel real de salarios son ciertas, pero de no haber sucedido es muy probable que el desempleo hubiera sido sustancialmente mayor generando una situación aún peor. El desempleo crónico genera pobreza, emigración a las ciudades, al extranjero y produce tensión política. Algunos afirman que la pobreza incluso genera criminalidad.

A partir de la crisis del 82 hay estancamiento crónico, con caídas considerables de ingreso. La pobreza es una constante en muchos lugares, afectando a muchas personas y creando condiciones propicias a la criminalidad y a la tensión política. La productividad ha descendido por rezago educativo, aumento de la población y escasez crónica de ahorro para financiar la inversión.

El aumento de la población coloca una gran presión sobre el mercado de trabajo, lo que durará al menos 50 años. El gran punto de arranque de esta situación tan grave se dio durante la época del populismo, el que dejó una grave herencia de deuda y de intervención económica estatal. Incluso la emigración de trabajadores y la fuga de cerebros puede ser producida por esta situación de baja creación de empleos.

Se debe pensar que se necesita del exterior y que para tratar con el exterior necesitamos divisas. Se optó por la política de crecer hacia adentro con la política proteccionista. Eso creó faltantes de ahorro interno para financiera las grandes inversiones, por eso se recurrió a la deuda externa. Es mucho mejor la opción de atraer inversión directa que cree plantas e instalaciones.

La acumulación de deuda hizo crecer el monto de su servicio: pago de intereses y principal. La presión de crear empleos se optó por políticas populistas que elevaron la deuda. El petróleo permitió prolongar la política populista durante una década, abriendo la brecha entre inversión y ahorro interno. La crisis de 82 estalló al cesar los flujos del exterior y se hizo evidente la deuda pública y privada que requiere servicio.

La deuda debe ser pagada, pero no hay duda de que de esa fecha para acá se han usado recursos patrimoniales mexicanos para gasto corriente y no para inversiones, pues el ahorro interno no es suficiente.

Es necesario crecer a ritmos elevados sin depender mucho del ahorro externo. Se requiere elevar el ahorro interno para generar inversiones que fomenten el empleo.Para ahorrar de largo plazo se requiere estabilidad macroeconómica y equilibrio en las finanzas públicas y privadas. Se requiere generar divisas para cubrir el servicio de la deuda e importar lo que aquí no puede producirse, y hacerlo sin usar tipos artificiales de cambio.

La economía es sólo una faceta del crecimiento económico. Las medidas económicas por sí mismas no funcionan. Es necesario crear condiciones sociales propicias al desarrollo, muchas de ellas provienen de medidas políticas que implican reformas importantes.

Existe en este momento una parálisis política que ha impedido establecer reformas de Estado, telecomunicaciones, de seguridad, laboral, de pensiones, educativa, energética, bancaria, de registro de propiedad y fiscal. Sin ellas las perspectivas de prosperidad se verán seriamente afectadas.

El problema mexicano esencial parece ser más político que económico. Las evidencias que existen apuntan fuertemente a la conveniencia de caminar en una dirección de libertad ciudadana, tanto política como económica y social. Si esto no se ha hecho totalmente en México se debe más a posiciones partidistas en política. Además, la anticipación electoral ha detenido la implantación de esas reformas.

La elección de un presidente de oposición, después de tantas décadas de dominio del PRI es sin duda un valor importante que refleja avances democráticos. Sin embargo, aún falta desarrollar habilidades de negociación política que rebasen las posturas doctrinarias de partidos de oposición que se usaban antes de esta democratización.

El intervencionismo estatal actual parece estar tomando la forma de una propuesta de estado benefactor al estilo europeo, en el que el gobierno se adjudica el cuidado del ciudadano ofreciendo servicios de pensiones, salud, educación, atención a la tercera edad, becas de estudio, vivienda y otros. Esto, desde luego, significa un retorno a la política de gran gasto gubernamental.

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En ContraPeso.info: México, hay más información sobre el país para propósitos académicos. En ContraPeso.info: Material Académico, hay columnas posibles de usar en un salón de clases.

Muchos de los datos de este resumen fueron tomados del libro de Enrique Cárdenas La Política Económica de México, 1950-1994. Fideicomiso Historia de las Américas, Serie Hacienda, Fondo de Cultura Económica, El Colegio de México. 1996. Este material ha sido desarrollado para alumnos universitarios que por primera vez tienen contacto con estos temas.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



1 comentario en “Lecciones Económicas Mexicanas”
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