Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Hijos
Eduardo García Gaspar
30 mayo 2005
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en:


Hay algo especial en los hijos, algo que los vuelve diferentes y los coloca en una clase aparte. La mayor de esas diferencias viene de un hecho que hasta donde sé no es muy reconocido. Existe un mandamiento que dice que los padres deben ser amados.

Es un mandamiento que se da a los hijos. Pero no hay un mandamiento correspondiente que se dé a los padres para que ellos amen a los hijos. No existe un mandamiento así y creo que es porque no se necesita.

Los padres aman naturalmente a los hijos. No se tiene necesidad de ordenárseles eso. Ésta es la razón por la que tanto llaman la atención los casos de padres que abusan de sus hijos. No es algo que se espere de quien les dio la vida.

Los hijos, de muy pequeños, son fábricas continuas de lloros inexplicables, de fétidos olores, de sustancias terribles, de noches de desvelo… y a pesar de eso se les ama y con la vida misma se estaría dispuesto a defenderlos.

Más tarde son origen de objetos rotos, moretones de golpes, interrupciones… y se les sigue amando. Luego vienen los terribles años de las primeras salidas solos, la primera conducción del coche, los desvelos para esperarlos por la noche…

Y se les sigue amando como a nadie más. Los hijos son un barril sin fondo que necesitan recursos arduos de conseguir. La ropa les queda chica antes de que la acaben. Necesitan clases, cursos, dinero.

No creo que haya nada que requiera más inversión que los hijos. Analizados financieramente son un proyecto fallido… pero no importa, el amor continúa. Una vez que son ya adultos, después de más de 20 años de inversiones, cuidados, mimos, peleas, discusiones, ellos se van.

Se los lleva otro que sí aprovecha todos los esfuerzos realizados por uno. Pensando lógicamente un padre se alegraría de ver partir al hijo, pero no. Se siente el vacío que deja porque se le sigue amando.

Le digo, hay algo en los hijos que les hace ser muy especiales para sus padres. Tan especiales que aún el bebé más feo es percibido como el más bello por sus padres. Hay algo en ellos y no sé exactamente qué es. Pero lo que sí sé es que fue en la familia donde los hijos se formaron.

Con cada ejemplo de los padres, con cada palabra, con cada regaño y cada premio. No les dieron clases sus padres en un salón frente a un pizarrón, pero no hay duda de que los formaron.

Y formar es mucho más que educar. Por eso la familia es vista como la institución más importante que hemos formado los humanos. En ella se forman las siguientes generaciones y en la medida que la formación sea buena también lo serán ellos. De las familias buenas suelen salir hijos buenos.

Sí, hay excepciones, pero ésa es la regla. Nada hay que sustituya a la familia, ese centro de formación que influye en el resto de la vida. Es por esto que resultan temibles las ideas que trasladan la formación de los hijos a las escuelas. No son las escuelas instituciones de formación, sino de instrucción. Los valores se aprenden en casa, aunque puedan razonarse en algún curso escolar.

Ese aprendizaje se hace dedicando tiempo a la familia y es por esto que resulta mal el dejar a los hijos solos en manos de quienes no son sus padres. Igualmente malas son las ideas que facilitan o promueven la destitución de la familia, pues así se cae la institución que forma a las nuevas generaciones.

Sin duda, la familia tiene fines de procreación al mismo tiempo que de complemento entre dos personas que unen sus vidas para mutuo beneficio. Por definición ella es una institución de larga duración: los hijos tardan muchos años en valerse por sí mismos y el complemento mutuo es también de plazo largo.

Trastocar el arreglo familiar es equivalente a alterar ese orden natural de tantas generaciones y tanta lógica con consecuencias amplísimas en toda la civilización. Puede ser que en una explicación fríamente limitada a lo racional puede argumentarse que existan sustitutos de la familia por medio de nuevos arreglos.

Pero dudo mucho que funcionen. Así como no resulta muy sencillo de explicar el amor de los padres por los hijos, cuando ellos se ven como invasores sumamente molestos del matrimonio, tampoco resulta fácil entender a la familia tradicional y cómo ella es fuente de bienestar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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