Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Milagros Médicos
Selección de ContraPeso.info
20 septiembre 2005
Sección: CIENCIA, RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


ContraPeso.info presenta un texto del Acton Institute, cuyo autor es David M. Phelps, Associate Editor de esa institución. El gran tema de Phelps es la ciencia y la religión, Dios y la tecnología, a los que solemos ver como antagónicos, cuando un milagro no sucede en la Medicina.


Los médicos atendieron a Susana Torres en el nacimiento de una niña de medio kilo de peso. Susana era una mujer embarazada, de Arlington, Virginia, en EEUU, que había permanecido viva con soporte médico durante tres meses, desde que un derrame cerebral causado por cáncer la dejó sin uso del cerebro.

Por petición de su esposo, los doctores dejaron su cuerpo vivo lo suficiente como para que el bebé tuviera oportunidad de vivir fuera del vientre materno, bajo supervisión cuidadosa de ambos pacientes para asegurarse de que el cáncer no alcanzara a la criatura.

Cuando la pequeña nació, la familia emitió una declaración dando gracias a Dios.

Muchos vieron este nacimiento como un milagro. Todo es capaz de inspirar en este caso, la fe de la familia, la presión del tiempo, la cabeza fría, el personal médico. Pero los escépticos pueden preguntarse cómo es que Dios se lleva el crédito de médicos profesionales y capaces con tanta frecuencia.

¿Dónde está la línea que divide el dar gracias a la Providencia o el darlas a la tecnología?

En otras palabras, ¿los milagros como ése son de Dios o de la ciencia? En las mentes de muchos, existe una vaga idea que de alguna manera supone que Dios y la ciencia están en competencia. Los debates en EEUU acerca del creacionismo y el evolucionismo son ejemplos de esa oposición.

También lo son los debates entre iglesia y Estado. En ellos, la fe es enfrentada a la razón, lo secular contra lo sagrado. ¿Por qué esa oposición no es más frecuentemente llevada también al terreno de la medicina? La razón puede ser que los médicos reconocen más fácilmente la relación entre Dios y la ciencia.

Un estudio reciente de la Universidad de Chicago mostró que el 76% de los médicos creen en Dios y 55% afirman que la fe influye en su práctica médica. Parece como si la dicotomía entre fe y ciencia, que es común en el discurso popular, no lo sea tanto entre los mismos doctores.

Es obvio que algo grande sucedió en Virginia y que a alguien deben dársele gracias. Pero en estas cuestiones, no vemos la necesidad de dar gracias a Dios excluyendo a los doctores, ni viceversa. El trabajo de Dios y de los doctores está íntimamente ligado. Estamos, después de todo, creados a semejanza de un Dios creativo.

Tenemos, inteligencia, razón, creatividad y un enfoque inherentemente empresarial ante los misterios del mundo. Somos gente curiosa que quiere saber no sólo cómo trabajan las grandes máquinas, sino cómo aprovechar a la máquina para beneficiarnos nosotros y los demás. Esta es exactamente la naturaleza de la medicina.

La medicina es un viaje a lo desconocido, más y más dentro de los misterios de la vida. La mayoría de los médicos saben que ellos no tienen todas las respuestas y, como muestra el estudio de la Universidad de Chicago, nadie sabe mejor esto que los propios médicos.

Es una verdad importante que nuestras acciones, incluyendo las acciones médicas, son por naturaleza derivativas y colaborativas. Los doctores reciben sus talentos de Dios y hasta donde su trabajo tecnológico coopera con el trabajo de Dios —hasta donde sus metas están dentro de las metas de Dios—, el agradecimiento de los milagros de la tecnología son correctamente dados a ambos, a Dios y a los médicos.

La clave está en que cuando los doctores emplean sus talentos, como lo hicieron recientemente en el caso de Virginia, ellos cooperan con Dios en el servicio a la vida. En esencia, ellos colaboran con la vida; no la controlan, ni la crean. Debe notarse que nadie llama milagros de la ciencia a la eutanasia ni al aborto.

Es indicativo que el doctor de Susana Torres haya dicho que era “casi milagroso” que ella haya permanecido viva durante tanto tiempo. Los doctores sencillamente no saben cómo saldrán las cosas y saben que no lo saben. Así que no es sorpresa que, por mucho, los doctores crean en Dios y hagan su práctica de acuerdo con eso.

No debe sorprender que la palabra milagro sea con frecuencia usada al hablar de procedimientos médicos exitosos y atrevidos. No debe ser sorpresa que los pacientes que reciben tratamientos de avanzada den gracias a Dios.

La fe y la razón, la religión y la ciencia: debemos de dejar de pensar en ellos dentro de un contexto de oposición. Mejor, ellos son muestra de una relación colaborativa entre Dios y el hombre, no son esa falsa oposición intrínseca.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras