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Monopolios
Selección de ContraPeso.info
1 marzo 2005
Sección: ECONOMIA, Sección: AmaYi
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Nadie pone en duda la imagen de un monopolio que aprovecha deslealmente su situación e intenta explotar a los consumidores con precios exageradamente altos. Muchas personas dirán que esa situación es en extremo peligrosa, lo que no deja de ser curioso ya que en la práctica real cada vez se tiene menos preocupación acerca de los monopolios.

Lo que ha sucedido es que al aumentar nuestro conocimiento hemos visto que el tema produce más sustos teóricos que daños reales, siempre que exista un mercado libre.

Buchholz trata el tema en un gran libro, sencillo y al grano. Dentro de un mercado en el que existe la posibilidad libre de entrar y salir, los monopolios y oligopolios son en verdad situaciones que no deben preocuparnos.

La idea de esta carta está en el libro de Buchholz, Todd G (1995). FROM HERE TO ECONOMY : A SHORTCUT TO ECONOMIC LITERACY. New York, N.Y. Dutton. 0525939024, pp. 80-84.

El autor da inicio a esta sección con una pregunta, ¿cómo pierden poder los monopolios y los oligopolios?

Y comienza a contestarla definiendo que existe un monopolio cuando solamente una firma es la que vende un producto o servicio. Un oligopolio existe cuando solamente existen unos pocos vendedores. Ambas situaciones suenan riesgosas.

Sin embargo, George Stigler, un Premio Nobel en Economía, después de estudiar este tema durante mucho tiempo acabó concluyendo que los economistas que se dediquen a luchar contra los monopolios y oligopolios perderán su tiempo, sería más útil que se dedicaran a exterminar plagas.

Stigler, dice el autor, admite que la situación monopólica u oligopólica es en teoría algo negativo, porque esos vendedores tienden a mantener altos los precios y sus utilidades limitando la oferta de eso que producen.

Así es que tenemos una posición extraña. Por un lado se admite que es una situación peligrosa, pero por otro lado se reconoce que los economistas, especialmente los gobiernos, deben abstenerse de actuar en contra de monopolios y oligopolios.

La razón de esto es que quien tenga la exclusividad de venta de un bien valioso no va a mantener su dominio en el mercado por largo tiempo —a menos que tenga una disposición legal que mantenga esa situación.

Una panadería sola en una cierta zona puede tener un monopolio, hasta que se instale un supermercado que también venda pan.

Además, otra razón, es que un monopolio temporal puede ser visto como un premio o una recompensa a la innovación. Esto sucedió con Xerox y sus copiadoras, hasta que llegaron otros competidores.

Más aún, la legislación en contra de los monopolios es muy lenta; los gobiernos se mueven con muy poca rapidez, tan despacio que para que cuando tienen la legislación lista, el monopolio quizá ya no exista.

El punto realmente importante es el de saber si es posible que otras firmas entren al mercado que dominan los monopolios u oligopolios. Esto cambia la perspectiva y nos hace explorar el terreno de las razones por las que no entran otras empresas a competir con el monopolio.

Una posibilidad real es que el monopolio considere en sus decisiones de precio a la competencia: si él eleva los precios demasiado, de inmediato hace atractivo su mercado a otras firmas, que es lo que no quiere.

El miedo a la entrada de otras empresas actúa frenando a los monopolios en la manipulación de sus precios.

Desde luego, entrar a un mercado puede no ser una tarea sencilla, pues quizá requiera de patentes, grandes inversiones iniciales, permisos tardados, o cualquier otro obstáculo de entrada.

Sin embargo hay historias que muestran el ataque al gigante, como la de Fuji a Kodak, la de las computadoras personales a IBM.

Esto permite otra consideración, la de entender la posibilidad de existencia de monopolios de bienes de escaso atractivo, como el del fabricante de neumáticos para modelos T de Ford que poseen ahora los coleccionistas. No sería de gran preocupación la existencia de monopolios de ese tipo.

Las imágenes de grandes marcas que dominan el mercado es más una situación examinada en los círculos académicos que una realidad de mercado, por ejemplo, negada con la existencia de las marcas privadas de los supermercados y una variedad de productos.

En algunos casos, el monopolio puede seguir creciendo y elevar su eficiencia, siendo así menos probable que enfrente competencia y su tamaño llegue a ser considerable. Dice el autor que cuando la empresa presenta estas economías de escala estamos en presencia de un monopolio natural.

Un ejemplo de esto es el servicio de drenaje en alguna ciudad, pues sería más caro tener dos o más instalaciones alternativas para seleccionar a una de varias empresas.

En estos casos, los economistas en general recomiendan dejar que el monopolio exista, pero vigilar sus precios, de manera que no los eleve irracionalmente.

Sin embargo, dice Buchholz, en los últimos años muchos monopolios considerados naturales han sido transformados.

Un ejemplo de esto es el servicio telefónico atacado por los servicios móviles e inalámbricos. Igualmente, la energía eléctrica es una industria que se ha visto alterada por empresas que producen ellas mismas su electricidad.

Hace ya tiempo se dio una lucha dura en contra de situaciones monopólicas que significaran restricciones de mercado, una lucrativa labor para abogados que en su misma profesión limitan a la competencia.

Los jueces y tribunales solían atacar de inmediato cualquier posibilidad de fusión de empresas y arreglos entre ellas. La situación, sin embargo, ha cambiando y hoy se tiene una mentalidad diferente.

Ahora se entiende mejor la noción de que lo grande no es necesariamente malo, que no se necesita tener a cientos de empresas para tener un mercado competitivo.

Un ejemplo de esto es la media docena de líneas aéreas americanas que entre ellas tienen una fiera lucha competitiva.

En este terreno tiene una alta importancia la idea de la elasticidad, lo que explora la posibilidad de sustitutos del bien producido por un supuesto monopolio.

Por ejemplo, si dos productores de comida para perro se fusionan para tener un gran porcentaje del mercado de comida seca para animales, tendrá que verse el grado de sustitución que ese tipo de comida tiene con, por ejemplo, comida enlatada.

Esto es la elasticidad cruzada de la demanda, usada en las discusiones legales sobre la existencia de monopolios.

Lo que en esencia hace esa medición es indicar con datos reales la facilidad con la que los consumidores se mueven de un tipo de producto a otro, dando así una base a los juicios sobre monopolios.

Por último, apunta el autor, en la vida real las empresas en los EEUU no se han concentrado, es decir, no hay menos firmas dominantes de más mercados, incluso con una actitud laxa ante esta cuestión.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



1 comentario en “Monopolios”
  1. Contrapeso » Monopolios y su Obsesión




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