Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Andan Mal Las Cosas
Leonardo Girondella Mora
29 julio 2005
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Ante el fenómeno del pesimismo intelectal por inercia de mucho de la intelligentsia en el mundo, conviene hacer de nuevo un repaso menos emocional de la realidad. Tomo como base un análisis del FMI y con esa base hago mis comentarios.

Las cosas en el mundo caminan más o menos de la manera siguiente hasta estas fechas.

• No estuvieron mal las cosas en 2004, con un crecimiento global del 5.1%. Es una buena cifra, de las más altas en los últimos años.

• Para 2005, el consenso es un crecimiento menor, pero aceptable, que debe andar por arriba del 4%. Tampoco está mal el asunto.

• Las variables que afectarán son las conocidas, los precios del petróleo y el nivel de tasas de interés.

• Pero también ha otra variable, las tasas de crecimiento no son iguales, ni siquiera similares. EEUU y partes de Asia están comportándose como los detonadores del crecimiento —por su parte, Japón y la zona del euro se comportan como frenos, con un desempeño malo.

Si estas dos partes del mundo tuvieran un mejor cumplimiento la situación global sería impresionante. En América Latina las cosas no están tampoco mal, como escribí recientemente.

Las tasas de crecimiento de EEUU al 3.6% y de la zona del euro al 1.6% ilustran esta diferencia de crecimiento —que es resultado de una reducción del crecimiento estimado de esa zona originalmente, que era superior al 2%.

Por su parte, Japón podrá crecer menos del 1% este año, pero tiene perspectivas de mejorar el siguiente. Del lado de Asia, los grandes personajes son los ampliamente conocidos y protagonistas de tantas noticias, China e India, naciones que no dejan de presentar problemas pero cuyo desempeño actual ha llamado poderosamente la atención.

En la zona del sub-Sahara las noticias son buenas. Su crecimiento fue igual al del promedio mundial y los estimados para el futuro mantienen esos niveles. Las cosas, como dije, cuentan una historia que no es mala. Pero en un mundo imperfecto los problemas y riesgos siempre están presentes. Dos de los riesgos ya fueron mencionados, el petróleo y las tasas de interés.

También están los problemas de presupuestos gubernamentales agotados, en buena parte por planes de pensiones irreales —una consecuencia de poblaciones que envejecen.

Más, desde luego, las brechas de crecimiento entre las naciones que son capaces de actualizarse y las que tienen problemas para hacerlo; los contrastes entre, por ejemplo, Francia aferrándose a sistemas antiguos y Estonia, Latvia y países similares que están adaptándose mejor a la situación actual.

Este último punto es clave para entender la idea de brechas en crecimiento.

• Latvia y Lituania crecieron en 2004 por encima del 7% y Francia al 2.4%.

• Estonia y Polonia lo hicieron a cerca del 6% y Alemania a menos del 2%.

• Irlanda y Eslovaquia crecieron alrededor del 5% y España a la mitad.

Las diferencias son enormes y de mantenerse mostrarán un efecto no siempre considerado abiertamente: la transición a economías nuevas, un fenómeno por el que algunos países considerados como no potencias actuales elevarán su importancia proporcional en el mundo y eventualmente provocarán un giro en equilibrios políticos.

La comparación equivalente para América Latina quizá pueda ser la de Chile y Venezuela. La clave para entender esas brechas es la capacidad de reformarse internamente —las naciones que logran implantar las reformas logran tasas más elevadas y más sólidas.

Pero, aunque el crecimiento a tasas satisfactorias es a todas luces un asunto positivo, las buenas noticias tienen también sus consecuencias negativas. Los crecimientos altos de China e India elevarán las demandas de recursos, con la muy conocida consecuencia de elevar también sus precios.

El FMI estima que en los siguientes 25 años China puede tener 15 veces más automóviles que obviamente consumirán gasolina. Las necesidades de inversión son, por tanto, enormes especialmente en países en desarrollo. La miopía nacionalista será un freno en esta actividad, si como en México se insiste en mantener como propiedad gubernamental a los energéticos.

Existe, además, otra variable de consideración. Algunos gobiernos mantienen políticas que disfrazan precios y evitan que los mecanismos de mercado corrijan los problemas. Quizá el ejemplo más notable de esto lo ha sido la electricidad en California, donde su gobierno terminó en quiebra al querer mantener artificialmente los precios. Iguales situaciones se tienen en los precios del agua, del gas y otros recursos, con la consecuencia de un serio desperdicio.

Son éstas manifestaciones de populismo definido como la implantación de acciones gubernamentales que al mismo tiempo elevan la popularidad del gobernante y le hacen ganar elecciones, pero causan severas crisis económicas tiempo después, dañando especialmente a los pobres. Quizá el presidente Chávez en Venezuela sea el ejemplo más conspicuo ahora.

El mundo ha cambiado y lo seguirá haciendo. La necesidad de actualización de leyes e instituciones a las nuevas circunstancias es una necesidad —no es una opción. En un reciente reporte del FMI se dijo que, “Cuando los call centers están ayudando a las empresas a tener 24 horas de jornada diaria, Europa no puede aún estar debatiendo estirar las 35 horas para hacer una jornada semanal.”

Esta página y su editor han sostenido con terquedad que los problemas de muchas naciones son más políticos que económicos —las medidas económicas para lograr crecimiento son ampliamente conocidas, pero no se aplican por motivos políticos de corto plazo. Muy seguramente es éste el problema central del desarrollo.

La ambición que persigo al reportar y comentar información como ésta es buscar una vacuna contra el sentimiento contagioso de tantos intelectuales de mucha influencia que gustan de trasmitir a otros un pesimismo y una angustia injustificables. Cuando ellos ven a la maravillosa tecnología gustan de mencionar solamente que nos esclaviza y hace dependientes.

Cuando ven la pobreza no entienden que ella ha disminuido, que ella era la regla general del mundo. Cuando ven los resultados de la libertad humana se indignan de la vulgaridad rampante.

Son profesionales del pesimismo y de una visión nostálgica que desea lograr un mundo bajo los dictados de esos intelectuales. Frente a esa desesperanza ante el futuro debo colocar su opuesto, un sentido de la realidad objetiva y de que ella tiene aspectos que son optimistas, aunque no exentos de problemas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras