Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Vamos Mal, Pero
Leonardo Girondella Mora
17 noviembre 2005
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Asuntos
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Hay personas a las que se les tiene que seguir la pista, estando pendientes de lo que hacen y dicen —una de esas personas es Rodrigo de Rato, que es Managing Director del FMI y quien el 30 de septiembre pasado habló en la Cámara de Comercio de España-EEUU sobre el panorama económico mundial.

Tomo el texto de Rato y lo examino señalando sus puntos principales, e incorporando algunos comentarios míos.

• El panorama que Rato pinta es “generalmente bueno.” Pero a eso añade que es “tan bueno” que se presentan oportunidades de cambios que mejoren aún más el panorama. No le falta razón, pues los cambios son más sencillos cuando las economías están bien —aunque, la verdad, muchos podrían argumentar lo opuesto: es cuando se tienen problemas que se solicitan los cambios.

Rato habló de la fortaleza de la economía, con un crecimiento en 2004 que fue el mayor en 30 años (5%).

Los números se esperan buenos en 2005 y 2006, incluso considerando lo que está en la mente de todos, los precios del petróleo y una disminución del ritmo de EEUU. Las cifras estimadas andan por el 4%. Otra buena variable es la inflación, aparentemente bajo control a pesar de los precios del petróleo.

Tenemos pues una visión no pesimista, que es la que suele venir de muchas fuentes que hablan de la existencia de crisis terribles —ésa es una costumbre, por ejemplo, en algunos segmentos mexicanos que, acostumbrados a vivir en crisis recurrentes desde los años 70 no saben sino culpar a “la crisis” de todo lo que les sucede.

Por otro lado, es frecuente que la izquierda hable de crisis y trate de convencer a los ciudadanos de que ella es la solución. La realidad es otra, como las cifras parecen mostrar, sin olvidar que las cosas podrían ir mejor.

• A pesar de ese buen panorama general, Rato advierte de riesgos serios, especialmente en los países industrializados, si es que no se hacen cambios. Y esos cambios, los conocen todos:

— Los EEUU deben corregir sus malas cifras de déficit, de presupuesto y externo.

— Otros países desarrollados deben hacer reformas que eleve la inversión productiva y la demanda en sus economías.

— Y países de Asia deben ser más flexibles con sus monedas, es decir, su convertibilidad.

El punto de Rato es de importancia. Aunque las cifras de crecimiento no sean nada malas, eso no significa que no haya riesgos —no creo que nunca deje de haberlos y en este caso, ellos son muy claros. Los EEUU están creciendo y moviendo en buena parte a la economía mundial, pero su déficit gubernamental es algo para preocuparse mucho, lo mismo que la falta de reformas que potencien el crecimiento europeo. Ésas y otras son cosas en las que la atención debe estar puesta.

• Todos sabemos que saber lo que se tiene que hacer es un gran paso, pero que falta otro aún mayor, el tener la voluntad para realizarlo —estoy repitiendo lo que el editor de ContraPeso.info ha señalado repetidamente: el problema no es económico, pues sabemos lo que debe hacerse; el problema es político, tener la voluntad de hacerlo por parte de los gobiernos.

La reciente cumbre en América Latina indica que al menos existe una división de opiniones con algunos de los mandatarios creyendo aún en la posibilidad de imponer sus versiones de socialismo y tener gobiernos sin división de poderes; no cabe duda que esta región del mundo tiene aún grandes pasos que andar mentalmente.

Quizá México sea un buen ejemplo de lo que sucede en estos terrenos de las reformas. El gobierno no ha emprendido las reformas necesarias y está estancado lidiando con las protestas de quienes son los privilegiados de los sistemas anteriores —sindicatos como el del IMSS defendiendo un sistema de pensiones caprichoso es la ilustración de lo dificultoso que es desmantelar los cartabones anteriores para dar entrada a los nuevos.

Se sabe de sobra qué es lo que debe hacerse, pero realizarlo requiere de gobiernos con líderes fuertes y sabedores de lo que daña el posponer las actualizaciones.

• El crecimiento económico, si bien es bueno, tiene un problema, no es igual en todas partes. De los países G-7, EEUU es el que tiene mejor desempeño, incluso a pesar de los sucesos recientes de Katrina —donde también tienen influencia sucesos negativos como el déficit gubernamental. Pero el área de euro no tiene un buen desempeño, con cifras de crecimiento que rondan el 1%, por lo que el reto allí es realizar acciones que potencien su crecimiento como ya dije antes.

La perspectiva de Japón ha mejorado y su cifra de crecimiento proyectada para este año y el siguiente es el doble que el de la zona del euro. La clave de todo está en la implantación de reformas estructurales. Las cifras de China y la India son mucho mayores, 9 y 7% respectivamente para este año y algo menos para el siguiente, según afirma Rato.

América Latina no va nada mal según rato, pero yo veo la imagen del que cayendo de un edificio pero sin llegar aún al suelo, afirma que hasta ese momento nada grave ha sucedido.

El riesgo-populismo es significativo y se ha elevado, en mi opinión, dentro de Argentina con un mandatario cuya principal consideración parece ser la popularidad interna a coste de medidas necesarias que no está realizando.

Chile puede ser la excepción de la región, actuando en silencio y sin correr el riesgo del populismo. No creo decir cosas desconocidas cuando coloco en el mandatario de Venezuela el mayor riesgo desestabilizador, conducente al estancamiento.

En África, por su parte, hay crecimiento y el Medio Oriente tiene en general el apoyo de los precios del petróleo. Pero hay riesgos, dice, de baja inversión en Asia, alto consumo con deuda en EEUU y demandas débiles en Europa y Japón.

Ésta es una de las ventajas de seguirles el rastro a Rato, la de lograr una visión general y razonable del comportamiento de la economía. Puede verse de nuevo la obstinación sana en su doble punto: no vamos mal en el mundo, pero hay cosas en las que debemos poner atención, como el déficit norteamericano, la inflexibilidad de las divisas en Asia, la falta de crecimiento en Europa y otras.

De entre ellas, a mi entender, la situación en los EEUU puede ser la de mayores consecuencias, pues este país es el que está moviendo a la economía mundial.

• Los EEUU pintan ser de nuevo el detonador del crecimiento de la economía del mundo, como ha sucedido antes —pero su economía es vulnerable por razones importantes.

— El déficit de la cuenta corriente representa pasivos externos sin precedentes, es decir, los extranjeros son dueños de más y más activos de ese país y este “apetito” por la deuda de los EEUU puede debilitarse.

—En ese caso, habría alzas abruptas de tasas de interés, dice Rato, reducción del mercado de casas y en general caída de la demanda.

Para evitar esto, debe reducirse el déficit, en lo que tiene cabida la medida de simplificación del sistema fiscal y también otras medidas que eleven los ingresos.

• Las acciones para evitar los desequilibrios mundiales no se limitan a los EEUU.

— En Europa, los gobiernos deben emprender medidas para remediar el desempleo y lograr crecimiento, haciendo más flexibles los mercados de trabajo, financiero y de productos.

—En Asia, insiste, se requiere más flexibilidad en las tasas de divisas, así como realización de cambios estructurales para elevar la inversión.

Por mi parte, añado de nuevo que en la región de AL, el riesgo no es económico, sino político —no parece haber voluntad política para cambios necesarios, como en Argentina y en México y, por su parte, Venezuela es una fuente de contagio de ideas opuestas a las que producen crecimientos (el incremento de la pobreza en Venezuela es una forma de probar eso, amén de su dependencia petrolera).

• Desde luego, hay riesgos en los precios del petróleo. Por su parte, los productores pueden elevar su producción y pueden realizar inversiones mayores en áreas prioritarias. Los consumidores de petróleo, por su parte, pueden elevar capacidades de refinación y tomar medidas que disminuyan la demanda.

Los gobiernos que hayan reaccionado a los aumentos otorgando subsidios deben reconsiderar sus acciones, pues ello termina siendo el dar dinero a quien no lo necesita con una elevación del gasto.

• Termina Rato hablando de comercio internacional y señalando que es esencial para el crecimiento de la economía mundial —deben resistirse los intentos proteccionistas que hay en los países. Se requiere que los países más grandes sean los líderes en esto —un aspecto en el que Fox en México ha insistido notablemente—, abriendo sus mercados, lo que ayudará dando a sus consumidores productos más baratos.

Por su parte, los demás países tendrían acceso a los mayores mercados e internamente eso llevaría a instituciones internas más sólidas y mejor crecimiento.

Al final, me quedo con un mensaje que puedo resumir en que no vamos mal, pero hay cosas que están pendientes y todas ellas son cuestiones, no económicas, sino políticas, que dependen de las autoridades nacionales de cada país.

Los puntos de Rato son muy explícitos en lo que señala en general y no es difícil apuntar lo que en cada país resultaría aconsejable realizar. Y eso es una labor política de convencimiento y persuasión entre los agentes políticos, algunos de los que seguramente son opositores absolutos a las actualizaciones necesarias.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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