Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Otro Fin Del Mundo
Eduardo García Gaspar
11 octubre 2005
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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En los tiempos juveniles míos, el fantasma era una nueva e inapelable era de hielo. Luego resultó que no, que la tierra se estaba calentando, y eso era inevitable. En medio de todo, hubo gemidos de la urgente necesidad de tener crecimiento cero, pues los recursos no alcanzarían en unos años más.

Recuerde usted a Jimmy Carter y su predicción hace 30 años: en 10 años se acaban las reservas de petróleo.

Nuestra afición por un apocalipsis, el que sea, es tremenda y por estos días se muestra uno de ellos, con los reclamos de los precios del petróleo. Jamás, se dice, han estado tan altos.

La verdad es que no, aún a los precios de ahora, el barril no está tan alto. A precios de mediados del siglo 19 el barril andaba por los 400 dólares de hoy y en los años 70 llegaba a aproximadamente unos 100 dólares también de hoy.

¿Reservas? Allí están. Además, recuerde de nuevo predicciones, como la célebre de que no hay petróleo en Texas de hace ya tiempo. O la de mi juventud: el petróleo se acabará en los años 60.

El Wall Street reportó (8 de octubre) que las reservas mundiales aumentaron entre 1980 y 2002 en 300 mil millones de barriles. La explotación de arenas de petróleo ya es costeable y hay muchas de ellas en Norteamérica. El panorama no es uno del fin del mundo, ni de escasez inmediata. No hay mucho de qué preocuparnos.

Al menos si es que evitamos la intervención estatal en el mercado del petróleo. Mientras los gobiernos no se metan a intentar solucionar los altos precios, todo irá bien.

Un mercado libre, sin intervención, es un mecanismo muy fino de regulación propia que manda avisos a compradores y vendedores. Un precio alto le dice al vendedor que le conviene entrar a producir más y al comprador que debe limitar su consumo.

El resultado de esos avisos es el incremento de la oferta a la larga y, desde luego, la búsqueda de mejores sistemas de producción y de mayor eficiencia de consumo. Con esas acciones, los mercados se ajustan y los precios tienden a bajar para bien de todos.

Pero si el gobierno se mete, nadie va a actuar solucionando el problema de altos precios y las cosas van a empeorar, no a mejorar. El mercado lo forman las decisiones de las personas y ellas no son tontas, saben lo que les conviene.

Y lo saben mucho más que los gobiernos. Los gobiernos dentro de un mercado son como elefantes en una cristalería. Es mejor que no entren a pesar de sus muy buenas intenciones. Y esto me lleva a una no feliz nota al respecto.

El panorama mexicano no es bueno y eso tiene una causa: Pemex es un monopolio de propiedad estatal y no se maneja como empresa, sino como fuente de ingresos para el gobierno.

Eso quiere decir que no usa sus ganancias extraordinarias para invertir en mayor eficiencia, ni para exploración más agresiva. La oportunidad de precios altos y más utilidades está siendo desaprovechada y eso es una falla del gobierno, no del mercado.

El Universal reportó el 5 de octubre que

“Más de 90 por ciento de los ingresos petroleros se destinan al gasto corriente, de acuerdo con cálculos del Banco de México, informó a senadores el gobernador del banco central, Guillermo Ortiz… el gasto corriente comprende los recursos que se destinan principalmente al pago de sueldos de empleados gubernamentales.”

Si hubiera varias petroleras en México y ellas gozaran de las utilidades extraordinarias de estos momentos, esos dineros serían usados para mejorar nuestro futuro, pero son usados para el ingreso presente de unos pocos.

Más miopía no se puede pedir y por estas razones es que ese panorama apocalíptico puede suceder en México y su causante es Pemex como propiedad estatal. Si el mercado libre funcionara en este país, para el petróleo, el panorama sería optimista. No lo es por las fallas de gobierno y sobre lo que hay multitud de libros que lo demuestran.

El asunto no es una cuestión de izquierdas o derechas. No es un asunto político, es simplemente algo real y práctico. La única variable que realmente puede ocasionar esas terribles crisis que tanto nos fascinan, es la intervención estatal en terrenos energéticos y de recursos vitales.

Y si no me cree, échele un ojo a las pensiones de los burócratas para confirmar los errores de gobierno.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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