Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Partidización y Oposición
Eduardo García Gaspar
15 diciembre 2005
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La política mexicana y supongo que muchas otras más, casi todas, sufren de lo que en varias columnas he llamado “partidización”. Consiste en una oposición total de los partidos políticos que no ocupan el poder ejecutivo al partido que lo ocupa.

No importa lo que haga el haga el presidente, la oposición va a atacarlo duro y a la cabeza.

Los tratos que ha recibido Fox por parte del congreso mexicano han sido en general de ese tipo: las reformas sugeridas por el presidente son negadas. No porque sean malas, sino porque son de un presidente que no es del mismo partido que la mayoría legislativa.

Una actitud consistente de este tipo satisface el primitivo ego de la oposición pero daña al país, deteniendo iniciativas necesarias. Una democracia que sufre de partidización no puede prosperar y se atascará en discusiones sin salida.

Sucede esto porque la democracia parte del supuesto que cree en la habilidad de los legisladores para hablar llegando a acuerdos. Esta habilidad es lo que suele llamarse “oposición leal” y consiste en el logro de acuerdos entre personas de partidos rivales.

Se necesita tener madurez para ser oposición leal. Puede hablarse incluso de que ser oposición leal es una actitud que coloca las necesidades del país por encima de los beneficios de los partidos.

Es lo que intenta llegar a acuerdos y consensos de acción y que recuerda eso de que la política “es el arte de lo posible”. De lo posible de lograr. Si los partidos se empeñan en aplicar sus ideas o decir que no a todo, ellos están trabajando de manera miope.

Estoy hablando de las ideas que llevan términos como ceder, acordar, acceder, transigir, aprobar, consentir con opiniones opuestas. Es el reconocer que los principios personales no son necesariamente abandonados, pero que ellos no pueden ser totalmente implantados según la voluntad propia.

No es ser vencido, ni quedar derrotado, es sencillamente acordar para un bien superior y lograr un avance, por pequeño que sea. Las apariencias indican en México que pocos legisladores aplican esta oposición leal y siguen entendiendo al mundo como uno en el que la disyuntiva está entre vencer o ser vencido. Que el ceder lo más mínimo en la posición propia significa perder y que la única opción posible es imponer las ideas propias de manera absoluta.

No hay madurez en el pensar así. La cosa empeora en el país por la costumbre de los partidos de votar en bloque, considerando traidor digno de expulsión al legislador que ose oponerse a lo que el partido mande sobre él en las votaciones. La democracia mexicana sufre por tanto, de ese voto por bloque partidista y de partidización.

Los partidos buscan no los acuerdos sino las imposiciones totales de sus ideas. Son éstas las razones por las que las reformas tan necesarias para el país se detienen en medio de un duelo de voluntades entre personas que no saben de la existencia de la oposición leal y que son víctimas de la infantil creencia que ceder un ápice equivale a perder… y como dignos mexicanos de canción ranchera, no saben perder.

Sabemos que los problemas de México son políticos en el sentido de que las medidas económicas necesarias no han podido ser tomadas y no lo han podido ser por esta razón, la falta de la mentalidad que favorece a la oposición leal.

Hay un antecedente histórico de esto, que es la labor legislativa durante la era del PRI, cuando ser legislador significaba levantar la mano cuando el presidente lo ordenaba. Consecuentemente, los legisladores aún no están capacitados para entender la oposición leal.

Siguen ellos con la vieja costumbre de ser oposición a la vieja usanza, la de oponerse a quien está en el poder y hacerlo a toda costa y por todos los medios. Pues bien, la democracia es otra cosa, más madura, más adulta, más formada, más juiciosa y sobre todo, más prudente.

Quizá sea ésta la palabra clave, la prudencia, que es la habilidad de prever los efectos de las acciones propias más allá de los inmediatos. Es la habilidad de ver en el largo plazo.

Que es precisamente lo que la partidización impide. Por mi parte, me parece haber explicado con estas ideas una buena parte de los problemas fundamentales del país cuyas raíces están en los partidos políticos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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