Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Películas y Razonamiento
Eduardo García Gaspar
28 febrero 2005
Sección: EDUCACION, MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La situación debe ser común y consiste en tomar a un filme como criterio de juicio sobre el que se emite una opinión sostenida con convicción. Un ejemplo de esto es tomar al personaje de Aquiles en la reciente cinta “Troya” y con esa base derivar una serie de ideas acerca de la personalidad de ese ser.

Independientemente de las inexactitudes históricas que puede tener la cinta, resulta muy difícil aceptar ese único criterio.

Otra muestra de esto, tan palpable como lamentable, fue el tomar el documental de Michael Moore más reciente y con esa base desarrollar una opinión única al respecto de la política republicana en los EEUU.

Igualmente, hace unos días en un programa de radio se comentaba la cinta española, “Mar adentro” que narra la historia de un enfermo paralizado y que presenta una situación posible de eutanasia. Las personas que intervinieron en la conversación acerca de la cinta comenzaron la odiosa tarea de discutir sobre el poco simple tema de la eutanasia tomando como base exclusiva la historia contada en la cinta.

Son estos serios errores de razonamiento. Sencillamente no puede usarse una película solamente para formarse una opinión sólida sobre algún tema y, peor aún, estar convencido de la solidez del parecer así formado.

Si alguien quisiera tener una posición razonable acerca de la eutanasia, de la historia de Troya, de la política norteamericana, o de la guerrilla en El Salvador, no puede ver una cinta y creer que ya la tiene.

Temas como esos requieren en talento y la investigación de muchas mentes muy brillantes a las que una película no puede sustituir. Si esto aplica a cualquier ser humano, con mayor razón debe ser respetado por la gente en los medios de comunicación.

El punto es significativo por la tendencia actual que privilegia a los medios electrónicos y de imagen, en quebranto de los libros y la información profunda. No se puede tener una idea correcta del Che Guevara viendo “Diarios de Motocicleta”, incluso por mucho que se intente.

Y es que sencillamente hay fuentes de información que se están ignorando al hacerlo. Sucede lo mismo con los libros comerciales y ramplones, que son tomados como base de opiniones sobre el Vaticano, por ejemplo.

La realidad es bastante más compleja que el pasar un par de horas en el cine y creer que ya se tiene una base robusta para sostener alguna discusión sobresaliente. Algunas películas son realmente buenas y incluso son históricamente adecuadas, pero difícilmente agotan un tema.

Una cierta vez un conferencista explicó en pocos minutos cómo una cinta mostraba las contradicciones del sistema capitalista y con ello pensó que había solucionado un tema que aún no ha sido dilucidado a satisfacción de todos.

Podría yo mostrar dos o tres novelas que ilustran las contradicciones del comunismo ruso, pero tampoco basta.

Las novelas, novelas son; y las películas son eso solamente. Si alguien pretende formarse una opinión sólida de, por ejemplo, la historia del catolicismo, le esperan buenos y abundantes libros, escritos por expertos y no novelas ni películas, escritas por literatos y dirigidas por artistas.

Gocemos las novelas y las cintas, pero no las volvamos fuentes únicas de información. Lo mismo sucede con la televisión y algunos programas informativos.

Si alguien ve un documental sobre religión, por ejemplo, en el Discovery Channel, no puede acabar creyendo que ya tiene una buena idea acerca del tema. Un programa de esos contiene muy escasa información y no da batalla frente a los libros y tratados que se han escrito sobre ese y otro tema cualquiera.

La tribulación que lo anterior produce es sencilla. Muchas personas pueden sostener ahora mismo opiniones que creen correctas o razonables y que no lo son.

En otras palabras, están viviendo en el error o en una situación desatinada. La causa es el tomar como cierta y suficiente la información recolectada en medios que no tienen ese propósito.

Es una situación muy desafortunada y mucho me temo que es real y de proporciones importantes. El remedio a esto es, inmediatamente, la profesionalización de los medios para evitar tener opiniones endebles. Y de largo plazo, un severo cambio en los sistemas educativos para hacer que los alumnos desarrollen habilidades de pensamiento, lógica y razonamiento que les evite caer en esa terrible trampa de la información atractiva e insuficiente.

Post Scriptum

El servicio noticioso Zenit publicó la siguiente nota.

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 25 febrero 2005 (ZENIT.org).- El obispo Elio Sgreccia, vicepresidente de la Academia Pontificia para la Vida considera que la eutanasia presentada como respuesta al sufrimiento en la película «Million Dollar Baby» no es «la mejor solución». El prelado ha comentado este viernes en declaraciones a «Radio Vaticano» la última obra como director y actor de Clint Eastwood, candidata a siete Premios Oscar, que serán asignados este domingo. Es las historia de una joven (interpretada por Hilary Swank) apasionada por el boxeo. Encuentra en su entrenador, aventajado en años, al hombre que puede ayudarle a crecer deportivamente para alcanzar el éxito, surgiendo entre ellos una relación de respeto y amor púdico. Pero los sueños de la joven Maggie Fitzgerald quedarán truncados por un trágico accidente. «¿Cómo reaccionar ante una vida rota y una muerte deseada?».

A esta pregunta ha respondido monseñor Sgreccia. «Con una actitud, ante todo, de compasión por el sufrimiento de una joven vida como ésta de la que estamos hablando. Pasar de un estado de pleno rendimiento atlético y de esperanzas de éxito a una situación de tetraplegia, de imposibilidad total de movimiento, representa una situación de extremo sufrimiento», reconoce. «En este caso –añade–, el juicio subjetivo de lo que pasó en esa existencia cuando pidió el suicidio, y de lo que sucedió en la persona que la contentó, tenemos que dejarlo en manos de Dios, pues es difícil comprender lo que sucedió y hasta qué punto la tempestad de los sentimientos y de la piedad pudieron arrastrar a las personas». «Pero desde el punto de vista de la moral y de la verdad nos tememos que preguntar si ésta es la mejor solución. La mejor solución no era la de anticipar la muerte, y la de acabar con una vida atormentada, sino la de ofrecer razones de esperanza y de sentido para el sufrimiento», concluye. En su reportaje, la emisora pontificia reconoce el gran nivel cinematográfico con el que ha sido realizada la obra y con el que en particular trata los sentimientos. ZS05022508


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