Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pensar Sin Lógica
Eduardo García Gaspar
31 enero 2005
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Fue una conversación interesante, de la que formé parte y que ahora comparto con usted en su esencia. El punto de partida fue la facultad humana innegable de razonar, al mismo tiempo que no en todas las ocasiones se usa esa facultad.

En otras palabras, los humanos podemos pensar, pero no siempre lo hacemos.

Quien dijo eso, quiso demostrarlo con algunos ejemplos concretos. Ofreció abundantes muestras, pero sólo recuerdo algunas de ellas. Una fue la selección de la primera mujer negra para ocupar la posición de la secretaría de estado de los EEUU, lo que es una gran noticia en cuanto al avance de las mujeres y de la gente de color.

Sin embargo, en lugar de celebración, hubo burlas y quejas, muchas de ellas insultantes y groseras, por parte de grupos “progresistas.” Es decir, quienes más buscan y más alaban al feminismo y a la “acción afirmativa” de los EEUU, resultaron ser quienes no festejaron eso, sino adoptaron una posición antagónica.

La razón: esa mujer representa posiciones políticas que ellos no favorecen. Dicho de otra manera, son incongruentes con sus postura. No tienen sentido común.

Otro ejemplo. Imagine usted las declaraciones de un personaje, el que sea, que en estos tiempos diga lo siguiente, “Le hemos declarado una guerra amarga a la democracia y a todos los que buscan implantarla” y que al mismo tiempo dijera que es equivocada la libertad religiosa.

Suponga usted que eso dice el presidente de Brasil, de Argentina, de Chile o de México. De inmediato, habría reacciones de escándalo y rasgaduras de vestidos. Pues bien, eso es exactamente lo que dijo Al-Zarqawi, la cabeza de un grupo de guerrilleros que pone bombas que matan inocentes y cortan cabezas de prisioneros.

¿La reacción ante eso? Nadie se molestó gran cosa en opinar sobre las salvajadas pronunciadas. El punto de esta persona era simple. Si alguien está a favor de la democracia, aunque sea opositor a la intervención en Irak, debe aplaudir la posibilidad de tener un sistema democrático allí.

Es especial después de la dictadura de Sadam, la idea de un sistema democrático es loable. Usó esta persona otros dos o tres ejemplos para demostrar su idea de un bloqueo de neuronas al pensar en política. Lo que sostuvo fue una idea fascinante.

Si alguien, por ejemplo, es partidario fuerte de los demócratas en los EEUU, va a atacar todo lo que hagan los republicanos, todo, sin distinción y sin pensar.

Sean cosas buenas o malas, las atacará alimentado por las emociones extremas de un fanatismo político partidario. Por eso se critica a la mujer negra que ha llegado a una posición admirable, por eso se deja de protestar contra quien usa violencia contra inocentes.

El fanatismo político ciega e impide pensar, dijo, en muchas ONGs que contrarias a algunos partidos se tornan soporte de guerrilleros, como quien protesta por violaciones de derechos humanos de prisioneros en Guantánamo sin pensar en las torturas de las prisiones de Sadam.

Dijo que era tanto el odio sentimental de ciertas personas que sin quererlo eran ellas de hecho defensores de criminales y regímenes dictatoriales. La idea es clara, pero quedaba por definirse si eso era un atributo de los demócratas en los EEUU o también de los republicanos.

Su respuesta fue directa. Dijo, “A todos les sucede en todas partes cuando se vuelven partidarios extremistas y odian visceralmente al que no está totalmente de acuerdo con ellos, pero hay más gente de este tipo entre los demócratas americanos, las ONGs y en general los de izquierda.”

Puede ser. Su explicación y justificación fueron pausadas y convincentes. Por mi parte, apunto algo adicional. América Latina y muchos otros países están muy inclinados a la búsqueda de caudillos. De esta manera, hay más tendencia a creer que todo lo que haga el político amado será bueno y todo lo que haga el político odiado será malo.

Los sentimientos sustituyen a la razón en estas latitudes. Por esa razón, creo natural sostener, John F. Kennedy fue admirado en América Latina y ahora Bush es odiado por muchos (ambos con iguales mensajes inaugurales).

No hay razonamientos, sólo emociones y sentimientos. El efecto desafortunado de eso es que se torna un apoyo tan involuntario como fuerte a personas de la calaña de Sadam, de Al-Zarqawi y otros que representan la antítesis de las libertades personales.

Para ilustrar el punto, cito una parte del discurso inaugural del presidente norteamericano,

“Let every nation know, whether it wishes us well or ill, that we shall pay any price, bear any burden, meet any hardship, support any friend, oppose any foe, in order to assure the survival and the success of liberty. This much we pledge—and more.”

Esas palabras no son de George W. Bush, sino deJohn F. Kennedy en 1961.

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