Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pobreza Explotada
Eduardo García Gaspar
21 septiembre 2005
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Poco discurso político es más llamativo que aquél que usa a la pobreza para justificar las propuestas de un gobernante cualquiera. Tanto es así, que sin pobreza el discurso político queda muy vacío. La pobreza es explotada por el político en beneficio de sus intenciones electorales.

Como efecto de esto, los ciudadanos desarrollan una idea distorsionada acerca de la pobreza, lo que redunda en soluciones que no la resuelven y pueden profundizarla.

El político analiza mal a la pobreza cuando pone atención en la brecha que existe entra los más ricos y los más pobres y propone reducir esa distancia. Es un mal análisis, pues lo que importa no es que haya ricos, sino que existan pobres.

Cuando el político pone atención en la brecha y la quiere reducir, querrá quizá poner altos impuestos a los ricos y se olvidará que la pobreza es un problema de escasez de ingreso del pobre.

El político analiza mal a la pobreza cuando considera que los pobres son un sólo grupo de personas todas iguales y propone acciones sin diferenciar entre pobreza extrema y moderada, ni entre pobreza rural y urbana. Son pobrezas distintas que deben ser tratadas con diversas estrategias.

El político analiza mal a la pobreza cuando cree que su causa está en las políticas que él no favorece e ignora que fueron sus propias acciones la que la han provocado.

En México, la sustitución de importaciones, la reforma agraria, la excesiva regulación de mercados, la falta de protección a la propiedad, el descuido de la seguridad, la baja calidad educativa son causa de pobreza… pero demasiados gobernantes se niegan a reconocerlo.

Causas de pobreza son las crisis mexicanas provocadas por los gobiernos, desde la “atonía” en tiempos de Echeverría hasta la del “error” de diciembre con Salinas.

Esas crisis, causadas por decisiones políticas, son fábricas de pobres y no los tratados de libre comercio, ni la liberalización económica. El político analiza mal la pobreza cuando cree que el gasto del gobierno la va a solucionar y que a más gasto habrá menor pobreza. De hecho, puede ser lo contrario.

Los grandes gastos gubernamentales suelen ser acompañados por alzas inflacionarias y, lo sabemos de sobra, la inflación está inversamente relacionada con el crecimiento económico y la disminución de la pobreza. El gobernante analiza mal a la pobreza cuando no la ve como lo que es, un ingreso reducido por falta de valor en el trabajo que el pobre puede realizar.

Es un problema de educación escasa y de baja calidad que hace que el trabajo que el pobre ofrece sea visto como de escaso valor por el resto. Por esto es que urge una reforma educativa que incorpore a los vales de educación. El político analiza mal a la pobreza cuando crea subsidios generales e indiscriminados que benefician a todos sin distinción.

Es el caso claro del pago mensual a la gente de tercera edad que estableció el ex-alcalde de la Ciudad de México y que es dado a todos sin distinción de ingreso ni condición. Ha sido el caso del subsidio a la tortilla en México.

Quizá mi punto puede resumirse en una idea: la pobreza es un asunto demasiado serio como para ser dejado en manos de los políticos, cuyo conocimiento al respecto parece ser superficial en el mejor de los casos.

No entienden el fenómeno, ni lo analizan bien. Peor aún, lo aprovechan para hacerlo tema de sus discurso y lograr por ese medio llegar al poder, ofreciendo lo imposible y prometiendo lo irrealizable… con lo que lograrán lo contrario de lo que intentan.

Las elecciones de 2006 en México y en otros países verán eso, discursos políticos llenos del aprovechamiento de la pobreza para acceder al poder. Serán discursos llenos de indignación y de reclamos de injusticia, pero carecerán en su gran mayoría de análisis y raciocinio.

Llamarán esos discursos a medidas como elevación de impuestos, mayor gasto gubernamental, mayor intervención estatal y toda esa retahíla de medidas que profundizan la pobreza. Y sin embargo, dentro de todo esto en México hay algo positivo.

Hay indicios de una reducción de la pobreza, pero sobre todo muestras de que el término de un gobierno y el comienzo de otro no dará ocasión a otra crisis económica. Es bueno, muy bueno, pero no suficiente.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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