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Populismo Costoso
Selección de ContraPeso.info
18 abril 2005
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info agradece el gentil permiso de Tech Central Station para traducir y reproducir el siguiente artículo de Christofer Lingle, Global Strategist de eConoLytics. El tema del texto es populismo, algo vital en toda América Latina, una región que suele ser frecuente víctima de esta modalidad política de todos los signos.

Lingle analiza los subsidios a los combustibles en Indonesia, pero provee lecciones universales: el único uso práctico de los subsidios es la compra de votos para el gobernante; el resto de los efectos de los subsidios son negativos para la comunidad.

Indonesia, al igual que otros gobiernos asiáticos, ofrece subsidios para mantener bajos los costos de energía. A pesar de intenciones manifiestas de así mantener los precios bajos y contribuir al crecimiento económico, no existe evidencia de que eso se logre.

De hecho, esas ayudas fueron posibles en buena parte gracias a las más altas tasas de crecimiento económico que las experimentadas en otras partes del mundo.

La buena noticia es que el presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, con buen sentido se ha movido para reducir el monto de los subsidios en combustibles. Es algo bueno también ya que Indonesia se ha convertido en un importador neto de petróleo.

Resulta que el costo de los subsidios de petróleo en 2005 podría exceder 70 billones de rupias, unos 7.8 miles de millones de dólares, los que forzarían una reducción en el gasto para programas sociales, causarían mayores desequilibrios fiscales y elevarían la deuda pública.

En su estado actual, esos subsidios son poco más que un truco populista para inducir a los ciudadanos de bajos ingresos a apoyar a líderes que se adjudican el mérito de gastar el dinero de quienes pagan impuestos. Los líderes de grupos que dicen hablar por cuenta de los pobres protestaron por el incremento de 29% en los precios de la gasolina.

Es irónico, dado que el 80% del pago de subsidios va a las personas en los segmentos de ingresos medios y altos. Y los crecientes costos del crudo significaron que esos subsidios produjeran problemas presupuestales de base. La tragedia es que una vez que esas medidas populistas se realizan, es extremadamente difícil reunir la voluntad política para terminar con ellos.

Los intentos anteriores de los líderes políticos en Jakarta para elevar los precios de combustibles fueron enfrentados con protestas y agitación política por parte de opositores que retrasaron lo inevitable. Huir de estos problemas es la clásica situación de políticos que optan por el oportunismo político por encima de la realidad económica.

Frente a los costos en el corto plazo, los gobernantes evitan el dolor inmediato incluso cuando esto significa beneficios sustanciales de largo plazo para la comunidad entera. Desde una perspectiva política, satisfacer estas promesas populistas coloca una enorme tensión en los presupuestos del gobierno, al mismo tiempo que abre las oportunidades de corrupción.

Y los efectos económicos causados por los subsidios petroleros incluyen distorsiones que interfieren con la comunicación de los precios reales de la energía a ambos, consumidores y productores. Los negocios y los productores son menos probables de invertir en equipos de mayor eficiencia en el uso de combustibles.

Este punto es confirmado por el hecho de que la producción en Asia consume más energía por unidad producida que en otras partes del mundo.

Los subsidios de combustible en Indonesia mantienen los precios de petróleo hasta 60% por debajo del precio mundial. Esto significa que el gasto de gobierno en 2005 para subsidios de combustibles excedió el gasto en ambos, salud y educación.

Con los precios internacionales del petróleo alrededor de los 50 dólares por barril, mucho de este despilfarro acabó en manos de contrabandistas de combustibles y gobernantes corruptos.

Los amplios diferenciales de precio en países vecinos permitieron a los contrabandistas comprar a precios bajos subsidiados y vender en el exterior logrando ganancias considerables. Ya es bastante malo que el contrabando beneficie a gobernantes corruptos y criminales, pero estas acciones resultan en hacer que los que pagan impuestos localmente extiendan el subsidios a extranjeros más ricos.

Ya que la reducción de subsidios en cualquier bien o servicio siempre crea un problema político, ellos nunca deberían haber sido creados. En primera instancia, los beneficiarios principales no son los pobres. Muchos de los beneficiarios son esos que por sus ingresos están en la clase media o más alta.

Sin embargo, el mayor monto de ganancias financieras va a los usuarios industriales. También, el mantener artificialmente bajos los precios de los combustibles para vehículos tiene serias consecuencias ambientales.

Mucho de la contaminación del aire que afecta a las grandes ciudades surge de los precios bajos que incentivan desperdicio y crean dependencia en transportación privada en lugar de promover el uso de transportes públicos.

Los subsidios en combustibles ofrecen una lección objetiva sobre los efectos corrosivos del populismo como una táctica de saqueo del tesoro público para la compra de votos. Esto es evidente en el hecho que los subsidios tienen el efecto perverso de recompensar a los ricos, reduciendo el costo de las empresas ricas y dando beneficios a los extranjeros con costo a los nacionales.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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