Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Prisioneros y Torturas
Eduardo García Gaspar
17 mayo 2005
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Una nota del New York Times reportó hace poco que una investigación del Pentágono había encontrado que algunos prisioneros en la zona de Guantánamo habían sufrido humillaciones o torturas. El objetivo era obtener información sobre terrorismo. Hubo apretones de genitales, postración en el piso, encadenados y, supuestamente, vejaciones religiosas.

Esto se une a otro suceso, el de la prisión de Abu Ghraib, que reveló igualmente tratos vejatorios y torturas a prisioneros en manos de los aliados, específicamente los EEUU con una oficial condenada recientemente por eso.

Abu Ghraib era una prisión en tiempos de Sadam Husein, en la que hasta 50 mil prisioneros, se cree, fueron sujetos de torturas y ejecuciones.

Hay dos maneras de ver el asunto. La acostumbrada es la emocional, rasgándose las vestiduras y criticando a los EEUU en un clamor que ciega la mente… y sin poner atención en los varios lados del asunto.

Hagamos lo opuesto y veamos esto analíticamente. Lo primero, desde luego, es reconocer un principio básico: la tortura no es admisible y quien la realice debe pagar su castigo. Es sencillo de entender y la famosa soldada England lo está viviendo en carne propia. Hasta aquí no hay problema.

Pero la realidad es más compleja de lo que nos imaginamos y coloca a nuestro paso situaciones que ponen a prueba nuestros juicios y principios.

Supongamos que usted tiene en su casa un prisionero que sabe dónde está secuestrado su hijo al que dice que matarán, pero no quiere revelar el lugar. ¿Hasta dónde puede usted llegar a forzarlo para que lo diga? La respuesta es sencilla. Usted no debe porque es un ciudadano sin poder legítimo de coerción.

Pero supongamos que la autoridad del país sabe que hay una bomba que explotará en tres horas y tiene en prisión al que conoce dónde ha sido colocada. ¿Puede forzarlo? ¿Hasta dónde? Se arriesgan vidas inocentes. ¿Qué hacer?

El principio básico dice que no porque toda persona es digna… pero también lo son las personas que morirán con la explosión. Si se sabe que el prisionero conoce la información las cosas son diferentes que si se sólo se sospecha que la tiene.

No es un mundo sencillo y, la verdad, me alegra el no estar en la posición de tener que tomar esa decisión. No sabría qué hacer. Estoy hablando de casos extremos, de terroristas y no de prisioneros tradicionales, los que tienen sistemas reconocidos de castigo en prisión, que llegan hasta el confinamiento solitario y la pena de muerte.

Una vez que dije que no sabría qué hacer en esos casos concretos de prisioneros que sí poseen la información que se necesita para evitar la muerte de muchos inocentes en un atentado terrorista… diré qué es lo que sí sé que haría en casos como esos de reportajes de torturas. Lo que haría es no hacer un drama del asunto, ni tratarlo emocionalmente, como he escuchado a tanta gente hacerlo.

La ventaja es que hay investigaciones, como la del Pentágono y la del juicio a England, con resultados concretos. Me alegra saber que eso ha sucedido y que se aplica el principio básico. Y otra cosa que haría es no dejarme ir con la marea de las noticias que, dependiendo de orientaciones como la del New York Times, ponen su atención en una de las partes olvidando a la otra.

Ojalá, antes de la guerra de Irak, ese periódico hubiera dedicado la mitad de la atención que puso en Abu Ghraib a las terribles torturas infligidas a los prisioneros de Sadam. Porque no sea que suceda lo que le pasa a quien sufre el síndrome del culpable de todo y para quien ya existe el villano de la novela.

Para unos son los EEUU que hagan lo que hagan serán siempre los infames. Para otros, es Fox quien no importa que haga es un bellaco. Y así, con estos y otros villanos predefinidos encuentran explicación de su mundo de caricatura. La vida es realmente compleja y está llena de situaciones que retan a nuestro raciocinio y poder de análisis.

La realidad tiene sus ángulos y sus sutilezas, que no son sencillas de ver y entender. Los casos de Guantánamo y Abu Ghraib son pequeños ejemplos de oportunidades que se nos presentan para ver la complejidad que nos rodea. Como decía un gran maestro mío, “nunca dejes de ver los dos o más lados de cada situación.” Era muy sabio.

Post Scriptum

Respecto a las noticias sobre sacrilegios cometidos con escrituras sagradas del Islam, ellas tuvieron escaso fundamento de acuerdo a la disculpa pública de Newsweek.

Una noticia de la BBC reportó el 16 de mayo que

“US magazine Newsweek has said it erred in reporting that a copy of the Koran had been flushed down a toilet at Guantanamo Bay by US interrogators. It said a US military investigation had failed to corroborate the story and apologised for carrying the report. At least 15 people have been killed in anti-US riots in Afghanistan following the article’s publication last week. The US military in Afghanistan says, however, there will still be an investigation into the allegations. Several claims of desecration of the Koran have been made by former inmates of the US facility in Cuba. As well as the deaths in Afghanistan, more than 100 people have been injured in violent protests across the Muslim world, from Pakistan to Indonesia.”

Y el Media Research Center enn EEUU reportó que,

Newsweek Buries Its Backtracking, NBC Assigns Blame Elsewhere Newsweek may have admitted Sunday that its sloppy reporting, about how a U.S. soldier at Guantanamo Bay flushed a Koran down a toilet, led to riots in Afghanistan which killed at least 15 people, but they hardly made their concession prominent in the May 23 edition of the magazine, especially online where, on the magazine’s home page, you’d have to guess that this headline, “The Islamic World: How a Fire Broke Out,” had something to do with a retraction. And to read Editor Mark Whitaker’s message, you’d have to know to click on “Letters and Live Talk” in a left side column, then, under “More,” choose “The Editors’ Desk.”

And even then, whether online or in the hard copy, Whitaker didn’t approach an apology until the last sentence of his last paragraph: “We regret that we got any part of our story wrong, and extend our sympathies to victims of the violence and to the U.S. soldiers caught in its midst.” On Sunday night, the networks all gave prominent play to Newsweek’s backtracking, but NBC’s Charles Sabine in London tried to shift the blame elsewhere: “The fact that just one unsubstantiated report could bring about the deaths of seventeen people shows just how sensitive some parts of the Muslim world are to the United States’ respect for their religion.”

El 18 de mayo, una columna del Wall Street Journal, de Claudia Rosett, dijo:

“The Newsweek story, as we have recently been learning around the clock, was false. Citing anonymous “sources,” Newsweek reported in its May 9 edition that American interrogators at Guantanomo Bay had tried to rattle detainees by flushing a copy of the Koran down the toilet. Word spread in the Muslim world. Riots broke out in places such as Gaza, Yemen and most notably Afghanistan–where at least 16 people died. The story, and its fallout, became big news in the U.S., where Pentagon and White House spokesmen said Newsweek had gotten its facts wrong. Newsweek’s editors, unable to substantiate the story, apologized.

Then, as the furor grew, Newsweek editor Mark Whitaker issued a statement: ‘Based on what we know now, we are retracting our original story that an internal military investigation had uncovered Qur’an abuse at Guantanomo Bay’… The tragedy in all this is that while the entire world is by now acquainted with tales–true and false–about Abu Ghraib and Guantanomo Bay, the information pretty much ends there. When it comes to the Islamic world’s most despotic states, almost no one outside their borders can reel off the names of the prisons they run, let alone tales of what happens within.”

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