Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Querer Hacer el Bien
Eduardo García Gaspar
1 julio 2005
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
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Cuando las cosas se estudian sin apasionamientos políticos, salen a la superficie asuntos no fácilmente vistos. Un ejemplo de esto surgió hace poco en México, cuando en un acto de campaña electoral, el alcalde de la Ciudad de México envió propaganda electoral para la candidata a gobernadora de su partido en el Estado de México.

Una parte de esa publicidad política argumentaba que debía votarse por Yeidckol Polevsnky diciendo que “También, como se hace en el Distrito Federal, Yeidckol apoyará a todos los adultos mayores con una pensión alimentaria y otorgará becas a madres solteras y a discapacitados pobres.”

No suena mal para elecciones, un gobierno encargándose de todos.

Ahora contrastemos esto con lo escrito en un libro, Applied Economics, de Thomas Sowell. Allí dice que

“cuando las familias tenían la carga de cuidar del bebé de la hija no casada, había más salidas acompañadas, más cuidado en la selección de sus amigos, y un estigma moral acompañado a su maternidad. Todas estas cosas se redujeron o desaparecieron después de que estos costos fueron turnados a instituciones gubernamentales.”

Tenemos dos visiones muy diferentes en cada una de las ideas citadas arriba. La del estado benefactor supone que el gobierno está allí para hacerse cargo de los problemas que la gente tiene. Por ejemplo, el de dar alimentos a las personas de edad avanzada y el de dar becas a las madres solteras.

Es toda una mentalidad que entiende a las personas como seres débiles a quien la autoridad debe ayudar. La posibilidad de que las personas se ayuden entre ellas mismas es ajena a esta mentalidad.

Por el otro lado, existe una visión muy distinta, que parte de que las personas no son débiles y que pueden ayudarse unas a otras sin necesidad del gobierno. Es la mentalidad que coloca la responsabilidad de ayudar al anciano en la familia de éste y que hace que la familia entera enfrente las consecuencias de las conductas de sus miembros.

Es una mentalidad que entiende que el gobierno es el último de los recursos de ayuda. Ésta es una buena manera de entender la diferencia entre ambas visiones. Para el estado de bienestar o gobierno benefactor, él debe ser el primero en intervenir dando ayuda a las personas en caso de, por ejemplo, ser madre soltera.

En cambio, para la otra mentalidad, el gobierno debe ser la última opción y la responsabilidad de ayudar debe caer en la persona misma y quienes le rodean, principalmente familiares.

¿Cual de esas dos maneras de pensar es la mejor? Una forma de contestar la pregunta es pensar en las consecuencias de sus acciones.

El estado benefactor quita la responsabilidad individual y se la adjudica, haciéndose cargo de las personas y sus problemas. Por eso es que Sowell afirma que cuando las familias se hacían cargo de sus hijas como madres solteras había menos de ellas, pero que cuando se les retira esa responsabilidad hay más.

No es complicado entender este efecto natural, causado por el retiro de responsabilidades. La pensión alimenticia para ancianos funciona igual. Si la persona sabe que al llegar a cierta edad el gobierno le dará comida sucederán dos cosas: se reducirán la previsión para ahorrar y también la responsabilidad de la familia para sostener a sus miembros mayores.

Tampoco es complicado entender este efecto natural y lógico de una medida bien intencionada pero riesgosa en extremo.

Es ahora cuando sale a la superficie la reacción lógica del lector razonable que se pregunta quién se hará cargo entonces de las personas sin medios para comer, o de las madres solteras que no pueden trabajar, cuando la familia no existe.

Y quizá muchos opinen que debe ser el gobierno quien se haga cargo de casos de este tipo. Puede ser, pero siendo congruentes y manteniendo al gobierno como último recurso, hay otra opción mejor.

Es la opción de facilitar la creación de la caridad privada: organismos, fundaciones, mutualidades, clubes de servicio y demás, que a cargo de particulares realicen esa ayuda. Así eran las cosas antes y no funcionaban mal, con la gran ventaja de un mejor uso de recursos y dejando que las personas sean responsables de sus acciones. Porque, al final, lo que hace un estado benefactor es, sin duda, fomentar la irresponsabilidad.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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