Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Rebatir el Subjetivismo
Selección de ContraPeso.info
1 noviembre 2005
Sección: ETICA, Sección: AmaYi, Y MATERIAL ACADEMICO
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Pocas dudas hay en el sentido de que AmaYi® sostiene la existencia de la libertad como un gran valor humano. Esa posición puede ser atacada por quienes tienen una mentalidad moral relativista, cuando afirman que la libertad es un valor subjetivo con el que se puede o no estar de acuerdo. De aquí surge una necesidad forzosa, que es la defensa de valores absolutos y objetivos.

Cuando la libertad es considerada un valor digno de ser defendido y promovido, no hay más remedio que reconocer la existencia de valores absolutos, lo que por lógica inevitable lleva a la aceptación de más valores objetivos, es decir, de un código moral definitivo. Es igualmente lógico concluir que las mentalidades que defienden el relativismo moral atacan en su misma base toda posible defensa de la libertad. De lo que puede deducirse que la Libertad y la Moral van muy de la mano.

Sea lo que sea, el relativismo de valores es una realidad y ha movido a AmaYi® a resumir una breve parte de la obra de Kreeft y Tacelli. Aunque su tema es netamente religioso, al final de ella se tiene un capítulo extraordinario sobre la refutación del relativismo moral.

La apologética de esos autores es sólida y muy relevante para quien tiene la menor inquietud religiosa y una lectura enriquecedora; pero AmaYi® pone ahora atención exclusiva en ese capítulo que es una gran fuente de luz sobre el tema.

La idea de esta carta fue tomada de la obra de Kreeft, Peter, Tacelli, Ronald K (1994). HANDBOOK OF CHRISTIAN APOLOGETICS : HUNDREDS OF ANSWERS TO CRUCIAL QUESTIONS. Downers Grove, Ill. InterVarsity Press. 0830817743 , Part 6 Conclusions, Chapter 15 Objective Truth, Refutation of Subjectivism, pp. 372-382.

Los autores dan inicio a esta parte de su obra con unas breves precisiones para entrar en materia.

El escéptico, dicen, es aquel que cree que la verdad no puede ser conocida. El subjetivista dice algo distinto, que todos tenemos la verdad.

El escéptico niega la verdad y lo que el subjetivista niega es el error. El subjetivista es quien dice que para una persona puede ser verdad lo que para otro no lo es; es decir, no hay verdades universales.

Refutar el subjetivismo o relativismo es algo sencillo de hacer con el siguiente argumento. Si la verdad es subjetiva, eso significa que algo puede ser cierto para mí pero falso para ti, por lo que esa “verdad” subjetivista no es cierta para mí, sino sólo para quien la cree.

Peor aún, la afirmación de que todo es relativo es una aseveración no relativa. El subjetivismo en el fondo no es sino un compartir sentimientos, como cuando una persona dice “me siento bien” y la otra contesta “me siento mal”, que es un intercambio de emociones entre las que no hay contradicción.

En estos tiempos, el subjetivismo es promovido en buena parte por el deseo de ser aceptado por otros, de estar al día, de seguir el modo prevaleciente de pensar. Influye también la tendencia juvenil de ir en contra de la generación anterior.

Es paradójico que el subjetivismo sea promovido igualmente por un sentimiento contrario al cambio, que prefiere una posición moral cómoda que no signifique esfuerzo. Y desde luego, dicen los autores, influye el materialismo con sus dos manifestaciones, el sexo y el consumismo.

El subjetivismo, como se ha visto, es una posición intelectual débil que puede ser rebatida en poco espacio, lo que no ha sido obstáculo para que pensamientos filosóficos modernos y de influencia la tomen y promuevan.

Hay, visto someramente, tres fuentes de subjetivismo.

Kant

Su revolución en filosofía fue la aseveración de que nuestro conocimiento no conforma al objeto real. Lo que conocemos viene de la mente y de allí se proyecta al mundo.

Desde luego, Kant estaría espantado de ser visto como subjetivista, pues pensaba que hay una realidad que nos da objetos a conocer, aunque nunca podríamos llegar a conocerlos como son.

Es una posición contradictoria, pues si lo que dice es cierto, él no podría haber afirmado que hay cosas en sí mismas que no podemos conocer. Pero es cierto, en parte, pues las personas influyen en las cosas que conocen, como el medir objetos usando escalas arbitrarias.

Hegel

Su historicismo afirma que toda la realidad es un proceso histórico. La verdad, por tanto, cambia con el tiempo. En parte es cierto, por ejemplo cuando se examina el significado de “persona educada” en diferentes siglos.

Pero esa idea es contradictoria, pues presupone que para poder ser creada el autor está en una posición en la que su afirmación no está afectada por el tiempo, es decir, en una posición objetiva.

También, esa posición del autor implica que se está negando la verdad de una objetividad, lo que necesariamente implica la existencia de la objetividad para poderlo hacer.

Panteísmo

La creencia de que Dios es todo y de que todo es Dios, igualmente acarrea según los autores la idea de subjetivismo (por brevedad de espacio no se entra a ese razonamiento).

A continuación, se presentan diversas posiciones de relativismo moral con sus objeciones; en itálicas se presentan las afirmaciones que defienden el relativismo o subjetivismo moral y a continuación su refutación. Este es el corazón de esta parte del libro.

El relativista dice que… Los valores son relativos a cada cultura. En diferentes culturas se encuentran diferentes valores. Es obvio que debe concluirse de esta realidad que los valores son relativos.

Este razonamiento tiene errores. Las culturas, igual que las personas, pueden equivocarse; no puede presuponerse que las culturas no yerran en sus razonamientos.

No es realista partir de la idea de que las culturas son infalibles y tienen la capacidad de desarrollar valores perfectos.

Lo que sí varía entre culturas son las opiniones de lo que está bien y de lo que está mal, no lo bueno y lo malo en sí mismos. Una cierta cultura puede opinar que es bueno hacer sacrificios humanos mientras que otra cultura aborrece esa costumbre; la opinión sobre los sacrificios humanos es diferente, pero no la maldad inherente en esos actos.

Los valores objetivos existen, aunque algunas culturas puedan tener opiniones diferentes sobre unos de ellos.

Más aún, en el estudio de las diferentes culturas no existen casos de un conjunto totalmente diferente de valores.

De hecho hay una gran consistencia en el considerar positivas acciones de honestidad, valor, cooperación, justicia y demás; y en el considerar equivocadas acciones de robo, mentiras, estupidez, cobardía, egoísmo y otras.

Las culturas, en otras palabras, tienen más de coincidencias que de diferencias.

Existe otro error adicional en ese razonamiento. La Antropología no es responsable de encontrar nuevos valores, sino de descubrir culturas con diversas opiniones y manifestaciones. La Antropología no está encargada de estudiar valores, una tarea es responsabilidad de la Ética.

El relativista dice que… Es una realidad que las personas aprendemos nuestros valores de la sociedad, la que impone sus creencias en nosotros. Por lo tanto, los valores son una creación de la mente de los padres de familia, de los profesores y de la sociedad en general, que condiciona al individuo.

Este argumento a favor de la subjetividad o del relativismo, comete el mismo error anterior.

Es decir, confunde a las opiniones con los valores, de lo que sólo podría decirse que la sociedad nos enseña valores sin condicionarnos. Las personas humanas no somos ratas de laboratorio sobre las que puedan imponerse cosas sin límite y mecánicamente.

Más aún, el hecho de aprender valores teniendo como fuente a los padres y los maestros no implica que esos valores sean subjetivos.

En una sociedad pueden prevalecer opiniones que coincidan o no con valores objetivos; ese hecho no prueba la inexistencia de principios morales absolutos. Tampoco prueba que un valor sea subjetivo porque él es enseñado por un profesor.

La visión de un humano que es condicionado irremediablemente por la sociedad no considera la capacidad humana de pensar, razonar y tener iniciativas.

El relativista dice que… El subjetivismo moral produce tolerancia, mientras que el objetivismo moral causa intolerancia. Al creer que se tiene la verdad objetiva se tratará de imponer esa verdad en los demás.

Aún si se acepta que el objetivismo moral produce intolerancia, ello no niega la existencia del valores morales objetivos. Un valor objetivo moral puede existir implique o no la intolerancia.

Más aún, los valores objetivos, positivo de la tolerancia y negativo de la intolerancia, van a ser tomados con mayor seriedad por el objetivista que por el subjetivista; para este último será simplemente un valor que puede ignorar, lo que no sucede con el objetivista.

Si se proyecta el razonamiento del subjetivista de que todos los valores son relativos, necesariamente debe concluirse que también lo es ese valor que él predica, la tolerancia.

Cuando el subjetivista reclama a la tolerancia como un valor que debe respetarse lo está haciendo dándole un peso objetivo, pues de lo contrario aparecería como intolerante al tratar de imponer sus ideas en los demás.

Cuando el subjetivista predica tolerancia y respeto a valores culturalmente relativos, se convierte en intolerante de las culturas que predican una posición contraria. Él trata de imponer sus valores en los demás.

A esto, debe añadirse otro razonamiento. ¿Debe ser tolerada la intolerancia? Una contestación negativa implica que el subjetivista reconoce el valor objetivo de la tolerancia o que está siendo intolerante, que es lo contrario que predica. Una contestación afirmativa significaría que el subjetivista no tiene razón en enfrentarse a quienes tienen posiciones objetivistas.

La misma defensa de la tolerancia demuestra la existencia de un valor objetivo, digno de ser custodiado, que es exactamente lo que propone el objetivismo moral.

El relativista dice que… Las ocasiones poseen tanta variedad y diversidad que es imposible llegar a tener una regla universal de comportamiento que sea aplicable a tal multiplicidad de situaciones. Siempre será posible encontrar circunstancias en las que lo aceptado como malo, por ejemplo robar, pueda ser visto positivamente.

Aún si este argumento fuera válido, no se probaría así el subjetivismo, sino algo diferente, un relativismo situacional.

Se mantendría como objetiva y positiva la acción, por ejemplo, de mentir cuando los nazis pedían informes sobre la localización de algunas personas; seguiría siendo válido el defenderse e incluso matar en defensa propia.

Lo que este argumento en pro del subjetivismo señala es que principios objetivos deben ser aplicados a situaciones concretas, lo que supone la existencia de un valor objetivo.

La moralidad está formada por (1) principios absolutos y objetivos, (2) situaciones objetivas y relativas y (3) motivos subjetivos. Los tres deben ser correctos, no solamente uno de ellos.

El relativista dice que… Los motivos buenos son los que hacen a una persona buena, lo que es subjetivo. No se hacen acciones buenas con motivos malos, ni accidentalmente.

Para ser personas buenas se tienen que realizar acciones buenas. Las motivaciones de las personas no pueden ser aisladas de los hechos. El acto de amar, por ejemplo, está relacionado directamente con acciones objetivas positivas como la ayuda, la caridad, no con el daño.

El relativista dice que… Si no se es libre para tener valores morales propios, creados por uno mismo, entonces no se es realmente libre.

Quien así razona está partiendo necesariamente de una idea que considera a la libertad como un valor objetivo, no creado por él; es decir, está partiendo de la existencia de un principio no relativo.

La libertad presupone valores, no los crea. Más aún, si la libertad es vista como algo bueno, ello implica que debe ser alejamiento de algo malo, lo que implica aceptar valores objetivos.

La idea de crear valores propios personales es una tarea enorme e imposible, pues lógicamente significaría crear un universo totalmente diferente; quien presupone haber encontrado nuevos valores en realidad ha redescubierto valores olvidados o ignorados.

El relativista dice que… Los valores son necesariamente subjetivos porque no han sido descubiertos por la ciencia, ni por los sentidos, ni por las matemáticas.

Razonar así es una contradicción, porque eso que se está afirmando no puede ser descubierto por la ciencia, ni por los sentidos, ni por las matemáticas.

Este argumento en pro del relativismo moral hace una reducción indebida del “ver” limitándolo a sólo lo que los ojos hacen. También se puede “ver” con la mente, es decir, pensar y razonar.

El relativista dice que… La moral y los valores pueden ser explicados sencillamente como una herramienta de la evolución para sobrevivir.

Este argumento reduce a la moral al nivel de un instinto de sobrevivencia. La moral no se vive como un instinto que señala lo bueno y lo malo; los instintos son incapaces de señalar sin error lo bueno y lo malo, pero la moral sí lo hace. La moral trasciende los instintos.

En un terreno de lógica, además, no es racional aceptar que de lo menor, el instinto, surja lo mayor, la moral.

El instinto establece el “es”, pero la moral determina el “deber”. Si se acepta este argumento, se estaría reconociendo que todos los instintos deben ser seguidos, lo que es imposible por la contradicción que entre ellos se da.

Lo que los autores hacen es proveer un arsenal de argumentos que individualmente apoyan sólidamente la existencia de valores no relativos, dando así un fundamento más sólido a la promoción de la libertad humana.

Como siempre, AmaYi® recomienda la lectura de la obra original para tener la visión completa de los autores.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



5 Comentarios en “Rebatir el Subjetivismo”
  1. rocio del carmen mares pedraza Dijo:

    esta muy bien la informacion

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