Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Rechazo a Otra Constitución
Eduardo García Gaspar
6 junio 2005
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
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La gran noticia internacional de la semana pasada fue el voto negativo de los franceses (y holandeses) a la constitución de la UE, lo que pone en riesgo momentáneo su parte política.

De lo que he leído al respecto, el rechazo de los franceses a la constitución continental tuvo muchas explicaciones: el orgullo francés, el miedo a perder soberanía, rechazo a la clase política, no querer a Turquía dentro de la UE, reprobación de resultados económicos, deseos de mantener la situación actual, pavor ante el liberalismo…

Todo lo que usted quiera pensar ha sido mencionado. Incluyendo el efecto de campañas destinadas a crear miedo en esos ciudadanos, como el personaje del plomero polaco que quitaría trabajos a los franceses y les obligaría a competir retirándoles esas prestaciones que el gobierno les ha otorgado por la vía de un estado benefactor que ya no responde.

Da toda la impresión de una Francia no dispuesta a entrar al mundo del siglo 21, deseando quedarse en su colectivismo de los años 60. Dentro del tema, quiero entrar a lo que me parece más importante, la constitución misma. El voto de los ciudadanos europeos mediría la aprobación de una constitución continental.

La hipótesis es ilusoria: para aprobarla o no, debería haber sido leída por los votantes. Ella contiene 70,000 palabras y su leguaje no es precisamente claro. Lo opuesto es una constitución como la de los EEUU, que es 15 veces más breve y más clara. Obviamente, como siempre, los votantes decidirían sobre impresiones superficiales y no sobre su propia opinión personal.

Añado un comparativo adicional: la constitución mexicana actual tiene casi 52,000 palabras de oscura redacción contra casi 25,000 de la española (una columna como ésta tiene 800 palabras en promedio).

Sencillamente no es posible esperar que los ciudadanos lean esos textos, los analicen y decidan si deben o no ser aprobados. Insisto, los votantes decidirán usando como base las impresiones que los demás les provoquen.

Y una de esas impresiones, quizá la más exitosa, es la de causar miedo diciendo que con lo nuevo se reducirán los ingresos, se perderán las prestaciones del estado benefactor y otras cosas similares.

Pero el punto permanece y es universal: simplemente hay cosas que no pueden esperarse del ciudadano, que preocupado por su vida cotidiana no puede darse el lujo de tornarse en un especialista legal, capaz de analizar las consecuencias de disposiciones constitucionales.

Tampoco puede esperarse del ciudadano un análisis profundo de las plataformas de los candidatos a una elección. Aunque ellas existan, los votantes difícilmente podrán convertirse en analistas políticos y necesariamente se ponen en las manos de quienes sí pueden serlo, leyendo y estando enterados de las noticias.

Pero también se ponen en las manos de los políticos mismos quienes tratarán de convencerlos no siempre de manera honesta. Es éste un defecto serio de la democracia, cuando ella coloca el peso de las decisiones gubernamentales en análisis imposibles de realizar.

Tiene una solución, que es la función de los legisladores, que son delegados de los ciudadanos y reciben ingresos por hacer mucho de ese análisis. Los ciudadanos no podrán hacer esos grandes estudios analíticos, pero sí lo pueden hacer los legisladores.

Y los ciudadanos también pueden elegirlos sobre bases sencillas de inclinación política. Todo esto señala de nuevo la importancia de regresar a lo esencial y considerar de una vez por todas la necesidad de tener leyes que sean pocas en número y capaces de ser entendidas por ciudadanos que tienen otras cosas que hacer más allá de leer textos complicados.

Las leyes están diseñadas para los ciudadanos y no para dar negocio a los abogados y fiscalistas. La constitución europea es un ejemplo de lo que no debe hacerse en extensión y complejidad. Y peor aún, esa constitución en lugar de ser una declaración general de principios es una colección de detalles que favorecen de entrada la existencia de un gobierno grande y benefactor, dispensador de favores.

Es por principio una constitución socialista que rechaza las muy necesitadas opciones de libertad en esa y otras partes del mundo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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