Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Redefiniendo a la Familia
Leonardo Girondella Mora
31 enero 2005
Sección: Sección: Análisis, SEXUALIDAD
Catalogado en: ,


El asunto del matrimonio entre personas del mismo sexo es extremadamente delicado y debe ser examinado con gran cuidado. Sin duda alguna las cuestiones que rodean la discusión acerca de los matrimonios de personas de un sexo igual caen en lo que ahora ha sido llamado “políticamente correcto.”

Es decir, es campo de las cosas a las que el oponerse le coloca a uno el calificativo automático de retrógrada, conservador y fundamentalista —son cosas que se aceptan más por presión externa que por razonamiento interno. Y se frena así la sana discusión de un tema de extremas serias consecuencias.

Ya que adoptaré una posición contraria a la de quienes favorecen a los matrimonios de personas de igual sexo, debo ir, por lo anterior, con más parsimonia de la usual. Esto me lleva a intentar una exposición lo más fría y analítica posible. Los argumentos que esgrimiré son los siguientes.

1. Partidos en pro y en contra.

Buena parte de los proponentes del matrimonio de personas de igual sexo sostienen que la ofensiva en su contra proviene del Catolicismo. Creo que eso es falso. Desde luego, esa iglesia ha expuesto su oposición a las leyes que permiten tales matrimonios, pero está lejos de ser la única oposición. Los resultados electorales en los EEU, en los estados en los que hubo plebiscitos al respecto, muestran esa misma oposición de fuentes no católicas.

Existen opositores a esa propuesta que no son religiosos, ni católicos. La oposición a los matrimonios homosexuales no es exclusivamente católica, un punto señalado explícitamente en un editorial, el de Rafael Termes al respecto (El País, 27 de octubre 2004). Señalo, por lo anterior que el tema no debe verse como uno limitado a “el catolicismo versus el resto del mundo.” La oposición es bastante más amplia.

2. Mal uso de los argumentos religiosos.

Reconocer explícitamente lo anterior es vital en la búsqueda de un diálogo racional y que amplía las posibles argumentaciones en contra. Sí, las creencias católicas se oponen, pero no son la única fuente de oposición. Esto es urgente de reconocer, pues algunos de los oponentes suelen usar argumentos exclusivamente sustentados en citas bíblicas, los que pueden ser refutados con sencillez si no se aplican sabiamente.

Por ejemplo, no es infrecuente la condena del homosexualismo usando alguna cita bíblica que condena ese acto humano. Sin embargo, una sola cita puede ser con facilidad echada por tierra con alguna otra interpretación literal y aislada de la misma fuente.

Destruir así un argumento “bíblico” es confundido con haber ganado la batalla y creer que ya se ha demostrado que el matrimonio homosexual ha sido probado válido. El debate es bastante más complicado que un duelo de citas literales de la Biblia. Las Sagradas Escrituras sí pueden ser usadas como una poderosa herramienta en contra del matrimonio homosexual únicamente cuando su comentario se realiza sobre una base respetable y lógica de tradición interpretativa.

En este sentido, la tradición católica ofrece una poderosa fuente de argumentos en contra de ese tipo de matrimonio. Esta tradición es clara en su oposición al libertinaje de los sentidos y en su apoyo a la familia. Sin embargo, usar la interpretación católica exclusivamente es un error, pues colocaría a la discusión como potencialmente un conflicto entre la sociedad y esa religión, lo que es a todas luces falso.

3. La historia humana.

El cúmulo de evidencias de muchos siglos de historia muestra el común denominador muy claro en este sentido; la familia ha sido entendida abrumadoramente como la unión entre personas de dos sexos. Han existido, en efecto, uniones familiares de otros tipos, como las poligámicas y las poliándricas, pero ellas han sido la excepción y no la regla.

Las relaciones homosexuales, igualmente, han existido en todas las edades, sin haberse convertido en un sucedáneo de la familia. El panorama de las civilizaciones, por tanto, muestra un acuerdo abrumador: la familia es una cuestión heterosexual, que necesariamente involucra la unión de dos personas de sexo diferente. Sin duda, la causa de esto, apuntada en la columna de Termes antes citada, es la capacidad procreativa de esa unión.

De un matrimonio homosexual no puede salir descendencia alguna; si ese matrimonio fuese regla general, la humanidad entera desaparecería. Nada que ver con la religión tiene este argumento. La creación de vida, quizá el aspecto más admirable de los humanos, está ligada inevitablemente a la unión de personas de sexo distinto y eso, sin duda, debe ser tomado como el estado natural humano y no el opuesto. No habría habido historia humana sin el matrimonio homosexual hubiera sido la costumbre generalizada.

4. La ley es inferior.

Desde antes de la aparición del Cristianismo existen ideas, conceptos y costumbres que contradicen la posibilidad de una equivalencia entre matrimonio y relación homosexual. No es únicamente la imposibilidad física de procreación, sino el reconocimiento oficial de multitud de leyes y constituciones que implícita o explícitamente lo hacen. Es algo tan obvio que puede llegar a creerse no necesario mencionar siquiera en una ley.

Una ley cualquiera está justificada en la medida en la que ella se acomoda a la naturaleza humana esencial procurando su bienestar, siempre que sea emitida por una autoridad legítima. Una ley que autoriza el matrimonio homosexual, sin embargo, tiene un efecto real, que es la redefinición de familia, la institución que es base de la sociedad. Experimentar con esa institución es un juego demasiado serio como para ser dejado al juego de lo políticamente correcto.

Lo que este argumento sostiene es sencillo. Tanta es la importancia de la familia que una redefinición de ella no puede ser tomada a la ligera y ser dejada a modas intelectuales, a plebiscitos, o a decisiones de representantes populares.

Es un asunto de tal gravedad que, la verdad, no parece ser sujeto de legislaciones que transformen una institución básica, que es núcleo social. Tan importante y deseada es, que es una época en la que hay buenas dosis de divorcios y desintegración familiar, es un objetivo al que aspiran algunos homosexuales.

5. Efectos imprevistos

En varios editoriales de hace tiempo, el editor de esta página empleó un argumento que vale la pena recordar. La redefinición del matrimonio es una decisión que puede tener enormes consecuencias imprevistas, muchas de ellas en extremo negativas; complacer a un segmento de la población, que desea aspirar a una institución venerable y que para alcanzarla debe transformarla, tendrá consecuencias serias en todos los miembros de la sociedad.

La cuestión llega a ser paradójica, pues en días en los que se pide tener una alta conciencia ecológica que prevenga efectos indeseables en el medio ambiente y para lo cual se solicitan estudios de muchos tipos; en esos días, surge un grupo de personas que desea hacer cambios de más serias consecuencias sin siquiera analizar lo que eso producirá. Las consecuencia de la autorización de familias y matrimonios homosexuales son difíciles de estimar.

Sin embargo, es posible prever una severa afectación de la institución que es base de la sociedad; quizá el número de familias sería reducido a proporciones mínimas, con todo lo que ello significa. La aprobación del matrimonio homosexual es equivalente a un mensaje claro, el de que la familia ya no importa, los hijos pueden ser creados por fuera y comprados a otros.

6. Relevancia personal.

La petición de la legalización de familias formadas por personas de igual sexo viene de muchas de esas personas y de grupos considerados como progresistas. No es la sociedad entera la que solicita eso; no es una petición mayoritaria de la sociedad —incluso aunque lo fuera sería inválida dada la ley natural, pero conviene examinar este subtema.

Sin duda, existe un grupo de personas en la sociedad que se opone a esa medida y lo hace con fuerza. En medio de ambos grupos, posiblemente, se encuentra el grupo mayor de ciudadanos, el que no tiene una posición clara o definida con nitidez.

No es, para este grupo, un tema en el que tengan convicciones fuertes y, posiblemente, pueden reaccionar con la idea de que no es algo que les incumba y que, por eso, debe ser permitido ese tipo de matrimonios.

Esa posible reacción es uno de los síntomas de lo políticamente correcto, el de la tolerancia impensada. Si algo no afecta en lo personal, no se hace nada por evitarlo o promoverlo. Tal vez lo más probable sea que este grupo que suele ser mayoritario se deje llevar por la causa de la tolerancia mal entendida y brinde un apoyo involuntario a esas uniones. Es cosa inevitable que el tema requiera más análisis y expansión de razones y argumentos.

Sirva lo anterior para exponer, como principal punto, el entender que la aceptación legal de matrimonios de personas de igual sexo es una acción que rebasa el ámbito de autoridad de las leyes humanas. Lo inferior no puede suplantar a lo superior —y las leyes positivas, creación de legisladores con poderes locales y temporales no puede naturalmente redefinir una cuestión que no está bajo su jurisdicción, así como tampoco bajo la autoridad de una encuesta de opinión pública.

Addendum

El International Herald Tribune del 11 de Enero reportó sobre el tema con estas palabras,

Pontiff condemns same sex marriage.

ROME. Pope John Paul II used his annual message to diplomats accredited to the Holy See to deliver an unequivocal condemnation on Monday of gay marriage in an exceptionally strongly worded message… ‘Today the family is often threatened by social and cultural pressures which tend to undermine its stability; but in some countries the family is also threatened by legislation which – at times directly – challenge its natural structure, which is and must necessarily be that of a union between a man and a woman founded on marriage,’ said the pope, who spoke in French… Monday’s message was perhaps an even stronger indictment of what the Catholic Church sees as loose secular values, both because it was delivered in the pope’s own words and because it came during his so-called state of the world address, which establishes the Vatican’s priorities for the coming year.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.


2 Comentarios en “Redefiniendo a la Familia”
  1. Leonardo Girondella Dijo:

    El comentario del amable lector, me parece, tiene una escasez de razonamiento que me califica de manera equivocada y cruda que ignora los razonamientos hechos. La correspondencia me llega por medio del sitio, dirigido a esta página.

  2. Alexis Sorel Flores Dijo:

    … Tu comentario con todo respeto me da risa… haces una critica aseverando que no se tiene la informacíon necesaria… ¿Cuál es tu definición de familia?… Defineme eso que llamas naturaleza humana esencial… ¿cuál es tu naturaleza humana como hombre?… tu comentario de si hubieran existido matrimonios homosexuales no existiria la humanidad, me parece tan gracioso, que bueno…desinformas nás de lo que se esta desinformado…





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