Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Revolución Mexicana II
Eduardo García Gaspar
16 diciembre 2005
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Porfirio Muñoz Ledo es quizá el político más sagaz que se tiene en México y su adición a la campaña del candidato del PRD es muy favorable para ese partido. Es un hombre de izquierda, pero con sentido común y gran poder intelectual. Es un tipo al que vale la pena escuchar, a pesar de en ocasiones no estar de acuerdo con él.

Y recientemente dijo algo interesante. Habló de posibilidades de elecciones polarizadas entre dos de los tres candidatos mayores. Las cosas fueron descritas de la siguiente manera.

Primero, el PRI caerá a un tercer lugar en la competencia, en una posición débil producida por acusaciones de corrupción y fracturas internas causadas por las acciones del asunto de Elva Esther Gordillo. Si esto sucede, quedarán en las primeras posiciones los dos candidatos con posiciones políticas más claras.

Muñoz Ledo calificó a esto de “escenario bipolar”, un escenario de contrastes ideológicos de izquierda y de derecha, es decir, lo normal en el resto de las naciones, pero nuevo para México en mi opinión.

El votante mexicano nunca ha enfrentado una decisión de voto entre derechas e izquierdas. Y, dice Muñoz, que ese escenario bipolar puede crear una situación de peligro en la gobernabilidad del país, haciendo extremas las posiciones electorales y convirtiendo a las campañas en acciones que busquen la eliminación del adversario.

La verdad es que en todas las campañas políticas se busca eso, de diversas maneras, pero lo que Muñoz señala es el extremo de esa posibilidad. En octubre de 2005, fueron publicados los Escenarios Políticos Mexicanos 2005-2012, de los que fui coautor. Una de las variables cruciales de ese reporte es precisamente el señalado ahora por Muñoz: la temperatura del período electoral antes del día de la elección. Las campañas siempre son calientes.

El peligro está en el sobrecalentamiento derivado de la posibilidad de una competencia muy clara entre una posición de izquierda muy clara por parte del PRD y una posición no tan clara de derecha del PAN (pero que será percibida como más clara de lo que es por quienes no son de izquierda).

El sobrecalentamiento podrá ser visto por sucesos en dos áreas. Una, las campañas y qué tanto ellas se inclinan a los ataques al adversario principal para crear ambientes enrarecidos y de animosidad entre los candidatos. Lo que aquí suceda será una decisión de las oficinas de campaña de los partidos. Otra, el contagio de esa animosidad en el electorado, en el ciudadano común, para formar grupos opuestos extremos.

Si eso llega a suceder la responsabilidad será de los partidos, algo con lo que el PRD ha estado jugando desde el principio no oficial de su campaña enfatizando contrastes sociales entre protegidos y desprotegidos, más el complejo de persecución de su candidato. Hacer eso es igual a calentar más el ambiente electoral, más de lo normal en una campaña.

Lo que dice Muñoz, en pocas palabras concuerda con los escenarios que se establecieron un par de meses antes, pero es incompleto: hay que agregar que ese sobrecalentamiento posible será un efecto de las decisiones de los mismos partidos y que ellos son los responsables de esa posibilidad. Pero más aún, suponiendo que el ambiente electoral se polarice a extremos indeseables, hay otro suceso de importancia.

Los escenarios políticos en los que participé señalaron que será de extrema importancia la reacción de los candidatos y sus partidos en el momento en el que se anuncie el ganador de la carrera presidencial. Muy específicamente, la reacción de reconocimiento de su derrota. En el monto en el que los partidos derrotados no reconozcan que perdieron, eso sí producirá ingobernabilidad.

Un candidato que se niegue a reconocer su derrota, dentro de un ambiente electoral candente, estará invitando a sus partidarios a tomar las calles y a ejercer actos violentos de protesta autorizado todo por esa negativa de aceptar la derrota.

No necesitará decir que autoriza la violencia masiva. Con el sólo hecho de no aceptar su derrota, dará esa autorización y abrirá la puerta a un escenario posible de revolución política. Creo que esto lo entiende Muñoz, la gente del PRI y del PAN, pero no López Obrador.

POST SCRIPTUM

Los Escenarios Políticos Mexicanos pueden encontrarse aquí. La posibilidad que apunta Muñoz Ledo es el escenario llamado “Derrape y Caída” en ese reporte. La aseveración de López Obrador no entendiendo que está jugando con fuego en caso de negarse a aceptar su derrota posible, se basa en un análisis (abril 2005) de su libro y puede ser consultado aquí.

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