Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sin Probabilidad de Arresto
Eduardo García Gaspar
7 noviembre 2005
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
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El crimen en México se ha elevado sustancialmente. Al menos, ésa es la percepción generalizada. No creo que sea incorrecta. Más aún, creo que era natural que sucediera. Las circunstancias del país son una invitación al florecimiento del crimen y comienzo por una de ellas, la corrupción visible de la clase política.

El suceso más reciente es el de Montiel, del PRI, con activos sospechosos, tanto que renunció a su candidatura. No hace mucho, videos mostraron a gente del PRD bajo el mando de López Obrador, recibiendo dólares en efectivo. La lista de sucesos similares es enorme y se ve en las fortunas de los gobernantes.

Cada uno de esas personas, en cada acto de corrupción, son un ejemplo para el resto: puedo cometer delitos como ellos y no me pasa nada, como a ellos. Las evidencias lo comprueban.

Según el Instituto Ciudadano de Estudios Sobre la Inseguridad, en un estudio reciente, el 88 por ciento de los delitos no llega a ser conocidos por las autoridades. Simplemente no son reportados unos 10 millones de delitos. Reúna usted esta cifra, con la de hace tiempo que establecía que el 10 por ciento de los crímenes denunciados terminaban en un arresto y verá que el país es un paraíso criminal.

Si la probabilidad de ser condenado, después de haber sido arrestado, fuese de un muy optimista 50 por ciento, multiplicando los porcentajes se tiene que la probabilidad de que un criminal sea colocado en la cárcel es de menos del 1 por ciento (de hecho, algo así como el 0.006). Eso es una impunidad absoluta.

El criminal tiene más riesgo de ser atropellado por un auto, que de ser arrestado. Es un buen incentivo para el crimen y no sorprende que él florezca. Los ejemplos de la clase política y la inutilidad de policía y actividad judicial son una invitación de puertas abiertas a cualquiera que desee seguir la carrera del crimen.

Montiel no será procesado, ni los del gobierno anterior del DF, pero tampoco el ladrón de autos. Y esto es lo que llama la atención poderosamente. Si un gobierno tiene una función importante para el ciudadano, ella es la seguridad, de él y sus bienes. Es la prioridad número uno de un gobierno, su razón de ser, la base de su existencia y la expectativa central del ciudadano.

Pero esa prioridad fue trastornada por un tipo de mentalidad que pedía al gobierno hacer más y más, con lo que alcanzó la ineficacia en todo lo que hace. Era lo esperado.

Conforme se ampliaban las funciones del estado, para abarcar la administración del petróleo y toda la energía, dar educación a todos los mexicanos, establecer servicios de salud, de pensiones, vender alimentos y hasta tener una incomprensible secretaría de turismo; conforme las responsabilidades se ampliaban, la función de seguridad caía para convertir al país en ese edén para criminales: donde los crímenes no son denunciados, los criminales no son arrestados y tampoco condenados.

¿Sorprende que haya criminalidad creciente en el país? Al contrario, es lo que podría ser predicho desde hace tiempo. ¿El culpable? Definitivamente la autoridad.

Culpable de ineficiencia, de distraerse haciendo lo que no es lo suyo, de dar malos ejemplos con sus propios delincuentes. La ventaja de determinar al culpable es que así tenemos el remedio a mano: hacer que la autoridad funcione en su labor esencial, que se deje de hacer lo que no debe.

Empequeñecer a la autoridad. De paso menciono otro culpable, indirecto, pero culpable al fin: esa mentalidad que dice que los criminales no lo son, que fueron las circunstancias las que los forzaron a delinquir, que no se les debe castigar como lo que son. Por más que me esfuerzo, no entiendo esta mentalidad que afirma que las circunstancias obligan a alguien a ser criminal y no lo fuerzan a trabajar.

Pensar así da otro incentivo al criminal, el que alegará para su descargo que no fue él, que el culpable es la sociedad que lo obliga a tener conductas antisociales. Con ello logrará un discurso lastimero, celebrado, y pondrá en la mente de otros criminales otra gran excusa para justificarse.

Sea lo que sea, el culpable está allí. Un gobierno de ineficientes que prefieren enriquecerse a cumplir con la función central que tienen.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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