Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sindicatos en Picada
Eduardo García Gaspar
21 enero 2005
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No es secreto alguno el que los sindicatos llevan varios años de estar cayendo. En número de miembros y en reputación. Su importancia disminuye conforme desaparecen las condiciones que fueron su razón de ser.

Un artículo del International Herald Tribune señala este fenómeno en Europa (10 enero). Los datos son claros.

Hé aquí algunos de ellos. Recortes de ingresos, de un 9 por ciento en una planta de Volkswagen en Alemania. Renegociaciones similares en Alemania y Francia, en fábricas de DaimlerChrysler. Siemens, Deustche Telekom y Bosch.

Los porcentajes de obreros sindicalizados han caído; por ejemplo, en el Reino Unido la mitad eran sindicalizados, ahora es menos de una tercera parte. En Francia es menos del 10 por ciento de los trabajadores. Incluso, un sindicato de ingenieros en Inglaterra ha cambiado de nombre, ahora se llama Amicus. Parece haber una concentración o sobre vivencia de sindicatos en los gobiernos.

Por ejemplo, en Francia la mayoría de los sindicalizados son burócratas, donde el 1 por ciento de esos trabajadores fueron responsables de una cuarta parte de las huelgas. Los países europeos del este ofrecen lugares sin las restricciones sindicales de los países del oeste; una de esas posibilidades es Hungría.

Hay muchas maneras de ver esta realidad. Una de ellas es aceptar que los sindicatos han alcanzado sus objetivos y logrado que sus miembros tengan ingresos envidiables. Su existencia ya no tiene sentido. Otra es la competencia externa, pues la apertura de fronteras permite transferir la producción de un producto, de Lyon a Budapest, sin gran problema, como si se mudara una planta de Puebla a Saltillo en México… sin fronteras.

Las imágenes explotadas una y otra vez de las condiciones laborales en tiempos de Charles Dickens en Inglaterra han dado paso a otras, las de condiciones envidiables y posiciones caprichosas que exigen mucho y dan poco.

La realidad francesa, por ejemplo, ha sido objeto de burlas, como en un cuento de Woody Allen que narra la paralización de Francia debido a una huelga de mimos. Hace, unos 70 años o algo por el estilo, los economistas austriacos sugirieron la idea de que los sindicatos por sí mismos, en realidad, no logran los avances de los que presumen.

Lo que produce la elevación de los salarios de los trabajadores, de cualquiera, sindicalizado o no, es la productividad de su labor. Los sindicatos son armas de presión para distribuir los beneficios en favor suyo, sin contribuir al aumento de la productividad.

La distorsión de la labor sindical tiene un buen ejemplo en la estructura política mexicana, la creada por Lázaro Cárdenas, con su corporativismo esencial que dio a los sindicatos un papel político, el de apoyar a la autoridad a cambio del reconocimiento de la legitimidad de la autoridad.

Con el tiempo y la elección de un presidente de otro partido, esta función sindical desaparece y así dejan de tener sentido los sindicatos oficiales del sistema político mexicano.

En fin, estamos frente a un fenómeno real y pocas veces tratado. Los sindicatos van en picada y no parece haber síntomas de una recuperación de su poder. Al contrario.

Sin embargo, con alta probabilidad, esa caída no será sin costo. Los sindicatos de empresas se mueven a posiciones más razonables, con menos miembros y mayor flexibilidad, en una clara integración al sistema de economías abiertas y libres.

Pero los sindicatos se aferrarán al único sector en el que tienen posibilidades de sobrevivir, el de los gobiernos y las empresas estatales, que es precisamente donde los niveles competitivos no existen o son muy bajos. El dato de Francia mencionado arriba es muy revelador.

Lo mismo está sucediendo en México: los únicos sindicatos con poder son los gubernamentales, como los del IMSS, Pemex, electricidad, educación y similares.

De ellos esperaremos una caída con lucha desesperada y protestas fuertes. En lo particular, me quedó con dos ideas. Una, las condiciones que dieron origen y justificación a los sindicatos están desapareciendo y así, ellos se desvanecen, poco a poco e irremediablemente.

Dos, su único nicho de sobre vivencia está en los gobiernos y éstos muy lentamente están entendiendo que también deben ser competitivos. No tienen un futuro brillante los sindicatos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras