Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Social Suena Mejor
Eduardo García Gaspar
10 octubre 2005
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No fue hace mucho que de nuevo leí una noticia en la que se decía que la Dirección de Comunicación Social de no sé qué dependencia del gobierno mexicano había anunciado no sé que política social. Y eso me hizo pensar que los tiempos han cambiado y no todo para bien.

Antes, esas dependencias se llamaban de otra manera, hasta que se puso de moda la comunicación y todo se volvió comunicación. Está bien, se puede vivir con esa exageración. Pero no entiendo el por qué añadir esa palabra adicional, la de “social.”

Como si existiera la comunicación animal de los gobiernos… aunque pensándolo mejor quizá tengan razón… Pero lo que llama la atención es eso, el abuso del adjetivo “social.”

Recordé que hace ya tiempo una parte de un libro de F. Hayek, el economista austriaco, había hablado del tema como una patología del lenguaje. Allí cuenta de una investigación al respecto en la que se detectaron más de 160 palabras a las que se les suele añadir el adjetivo.

Palabras como, cuerpo, círculo, conciencia, fin, leyes, economía, poder, institución… Por no mencionar términos como, harmonía, conciencia, ajuste. privilegio, posición, problema, lucha, pensador, filosofía…

Tanto que no creo que exista adjetivo más repetido que éste en el lenguaje de nuestros tiempos. Si ese adjetivo es de tan alta popularidad podemos concluir que ello se debe a que tiene connotaciones que gustan.

Digamos que muchas personas piensan que suena mejor decir “economía social” que simplemente “economía.” Un caso en México fue el de “liberalismo social” en los tiempos del presidente Salinas en un ejemplo nítido. La idea es que si usted añade el famoso adjetivo, lo que diga usted va a sonar mejor.

Esto me lleva a establecer una diferencia sutil pero importante. usted puede por ejemplo hablar de una investigación social en oposición a una investigación atómica y la cosa no está mal. Pero sucede que se añade “social” con la idea de connotar una idea falsa, la de ser una cualidad benévola y de beneficio común.

Por ejemplo, se puede hablar de función de la empresa, pero si se habla de función social de la empresa, todo el significado cambia creando una idea falsa: la función social de la empresa es la única buena y benéfica, la otra es por oposición mala y reprobable.

Otro de los ejemplos es el de “economía de mercado” y la de la “economía social de mercado”, una distinción que pretende hacer aparecer a esta última como la moralmente buena y justificable (cuando es lo contrario, pero ésa es otra historia).

A lo que me refiero es a una enfermedad del idioma, real y auténtica, que con el uso de palabras pretende engañar, tapando a la realidad.

El fenómeno al que me refiero es sencillo: una realidad a la que se le añade la palabra social tiende a aparecer como superior, no porque lo sea, sino sólo por ese añadido. Y ya no hace falta hacer más. No hace falta ver, probar, analizar, investigar nada que tenga ese adjetivo.

Haga usted la prueba y vea qué se prefiere, ¿una “economía de mercado” o una “economía social de mercado”? ¿Una política económica o una política social de economía?

El mero postizo del adjetivo vicia la mente e inclina las preferencias de un lado indicando que ya no hace falta conocer más del tema, obviamente es preferible una política social de economía que una simple política económica… incluso cuando la política social sea imprimir dinero.

Esto sucede por una de las peores costumbres de nuestros tiempos, la facilidad con la que dejan de funcionar nuestras neuronas cuando escuchamos que algo es “social.”

En ese momento apagamos el cerebro y caemos en la reacción automática de creer que todo lo que tiene esa palabra es mejor que lo que no lo tiene, que es de más beneficio, que es más justo, que es más moral, que es una maravilla… cuando seguramente sea lo contrario.

Por mi parte y siendo de naturaleza escéptica, todo aquello que tiene este abusado adjetivo me es sospechoso de entrada, comenzado por la tan usada “justicia social” y que creo que es un concepto tan popular como erróneo.

Una justicia sin adjetivos es más pura y simple que una justicia que es asignada a la sociedad y de la que todos pueden salirse sin problemas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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