Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Textiles y Clientes
Eduardo García Gaspar
11 enero 2005
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


En conversación que no estaba dirigida a mí, tuve la fortuna de escuchar a quien desconozco, pero supongo sea una persona relacionada con la industria textil en México.

Lo que narraba era una situación que vale la pena mostrar con la profundidad que aquí sea posible, porque ella es una enseñanza como pocas. Contó la persona de nuevo, algo reportado en las noticias no hace mucho.

Ahora, los EEUU están abiertos a las importaciones textiles de China, con lo que cambia una situación previa que protegía a textileros de otros países, incluyendo a México. Esta realidad de mayor competencia, sin duda, afectará a esas plantas textiles en alguna proporción: algunos de sus productos verán disminuida la cantidad que de ellos era demandada en los EEUU.

¿Cuánto? Difícil saber, aunque se habla de algo como 15 por ciento.

Eso me puso a pensar. No es una cuestión de catástrofe nacional y cierre de toda la industria en el resto de los países, sino una afectación seria. Es real eso de lo que se habla, tanto que podemos ser aún más realistas y ver todo el asunto, incluyendo a los consumidores. P

ongámonos en el lugar de los consumidores norteamericanos que compran telas y tienen que hacerlo sin acceder a China que vende algunas cosas más baratas que el resto.

Los beneficiados de esa situación son las plantas textiles no chinas. Los perjudicados son los consumidores norteamericanos que se ven obligados a pagar más. Ahora, la situación cambia y se benefician esos consumidores, con la afectación del los textileros no chinos, pero los chinos se ven beneficiados. La situación entera estaba basada en un sistema de privilegios.

Los privilegios, que dañaban a los consumidores, estaban basados en coartar su libertad de comprarle a quien ellos querían: sólo podían comprarle a los que su gobierno señalaba. Ahora, sin esos privilegios, salen beneficiados los consumidores y productores que necesitan textiles como insumos. E

s lo mismo que México hizo a nivel nacional con el proteccionismo. En esa época se protegió a las industrias nacionales y el precio lo pagamos los consumidores con productos malos y caros.

Los fabricantes que pierden un privilegio se quejarán amargamente y expondrán las quejas más sentimentales, como pérdidas de empleos y quiebra de proveedores. Tienen razón, pero se les olvida mencionar que su ineficiencia está siendo pagada con perjuicios que sus clientes pagan.

Cuando una empresa solicita privilegios para sobrevivir eso tiene un costo que pagamos de alguna manera todos. La respuesta ante la elevación de la competencia que solicita privilegios distorsiona a la economía y causa desperdicio de recursos, pues ellos no se usarían así de tenerse un mercado libre.

La única respuesta racional ante esa elevación es incrementar la eficiencia, por ejemplo, encontrando nichos de mercados con telas que no se hacen en China.

La responsabilidad de la sobre vivencia de la empresa, para dejarlo claro, no puede recaer en otras personas que no sean sus accionistas y administradores. Sería inmoral que ellos pasaran la factura de su existencia a los contribuyentes y consumidores.

Pero eso es precisamente lo que hacen las políticas proteccionistas. En este caso, de los textileros compitiendo con China, la barrera de comercio la puso el gobierno de EEUU y quienes la pagaron fueron los que consumen telas importadas en ese país.

En nuestra época proteccionista, fue el gobierno mexicano el que hizo que los consumidores pagáramos la existencia de empresas que se aislaron de la competencia y se beneficiaron a costa nuestra. El asunto no deja de ser gracioso porque es uno de los primeros puntos del primer libro de Economía propiamente hablando, el de Adam Smith.

Existe en esa obra una buena sección dedicada al libre comercio. Se explica allí, por ejemplo, que impedir las importaciones no crea nada adicional y sólo produce un reacomodo de los recursos existentes para aprovechar la decisión equivocada del gobierno que otorga privilegios. ¿Por qué existe entonces una tendencia incluso de gente razonable a buscar protección gubernamental de las empresas ante la competencia externa?

La razón es sencilla. Son muy visibles el cierre de empresas y la pérdida de empleos. Es casi invisible, aunque sea mayor, el daño que se hace a los consumidores.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Textiles y Clientes”
  1. Erik Maldonado Dijo:

    … no olvidemos que un pais con auto consumo es un gran pais, qué sucede si nosotros y los demas consumimos sólo lo que producimos, la ganacia se que da en casa… pero cuando se nos hace consumir algo de mala calidad es cuando optas por comprar otra cosa aunque no sea de aqui… mas que abrir el mercado es controlar los precios y calidad de los productos… NOTA DEL EDITOR: si el autoconsumo es lo mejor, hágase usted sus propios zapatos y los coches en los que anda, se quedará con la ganancia y será, según usted millonario.





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