precios

Tipos y movimientos de los precios. La razón de ser de los precios, las varias clases de precio que existen, cómo se forman y por qué tienen fluctuaciones. Cualquiera puede confirmar esa realidad.

Introducción

Pufendorf, en el siglo 17, hace reflexiones sobre los precios de los bienes, sus tipos y movimientos. Observaciones de mero sentido común, al alcance de cualquiera.

Las ideas de esta carta se encuentran en la obra de Pufendorf, Samuel, On the duty of man and citizen according to natural law. (James Tully). Cambridge [England] ; New York. Cambridge University Press, Libro I, Capítulo 14, «On Value», pp. 93-96.

Precios, propiedad, comercio

Al hablar acerca del valor (pretium) el autor comienza afirmando que después del establecimiento de la propiedad, la costumbre de comerciar pronto apareció.

Para esto era necesario acordar entre los hombres alguna cantidad en la que todos los bienes pudieran ser comparados e igualados entre sí.

Igualmente era necesario esa cantidad común para que la persona realizara trabajos que no hubiera realizado sin retribución. Esta cantidad es la que se reconoce como valor.

Precio común y precio eminente

Los precios pueden ser de dos tipos, el común y el eminente.

El común es el que se encuentra en las cosas, bienes y servicios que son el objeto de los intercambios entre los hombres. Queremos esos bienes porque satisfacen nuestras necesidades y gustos.

El valor eminente se encuentra en el dinero porque en el dinero todos aceptamos que está contenido el valor de los bienes, dando una unidad de medición común entre esos bienes.

El precio de los bienes

A continuación, Pufendorf establece la razón del precio de los bienes, un tema de discusión fuerte en siglos posteriores.

Según el autor el precio de los bienes radica en el bien mismo y su capacidad para satisfacer las necesidades de las personas.

El precio de las cosas es su capacidad para hacer de la vida algo mejor. Por eso es que se dice que las cosas que no tienen uso carecen de valor.

Hay sin embargo, cosas que no son sujetas del comercio, como las regiones superiores del aire, el mar abierto y los cuerpos estelares porque ellos no son sujetos a la propiedad humana.

Tampoco puede tener precio una persona porque los hombres libres no son sujetos de comercio.

La luz del sol, el aire limpio, la visión de un agradable paisaje, el viento, la sombra no son sujetos de comercio, aunque pueden alterar los precios de las tierras.

Por otro lado, es inmoral que un juez venda a la justicia y que se ponga precio a los actos sagrados, como la venta de indulgencias.

Movimientos de precios por escasez

Los bienes tienen precios con movimientos. La causa de esta variación en los precios no es la necesidad de los bienes ni su utilidad, pues existen cosas que son vitales para la existencia humana y tienen precios muy bajos.

La causa principal de los precios altos es la escasez. Los bienes lujosos tan buscados por algunos ha elevado sus precios a pesar de que sin esos bienes seguiríamos teniendo una vida satisfecha.

Además, puede suceder que los precios sean muy altos cuando la escasez coincide con la necesidad.

Los precios de los tipos de bienes fabricados por manos humanas son afectados por la escasez. Pero también por la sutileza y elegancia del arte que muestran, de la fama de su autor y de la escasez de personas que los puedan realizar.

En los servicios, los precios tienen movimientos ocasionados por la dificultad del trabajo, la habilidad requerida, su utilidad y necesidad. La escasez de quienes pueden hacer esos trabajos y su posición de hombres libres afecta el precio de las cosas y bienes.

Las cosas y bienes tienen en ocasiones valor personal para ciertas personas, quizá por algún sentimiento propio, como el regalo dado por alguien querido o la costumbre de poseer algo. Esto es el valor sentimental.

Precios comunes, precios legales

Hay tipos de precios que pueden ser legales, o comunes.

Por ejemplo, entre quienes viven en la libertad natural, los precios son establecidos por mutuo acuerdo. Las personas son libres para vender y comprar lo que desean sin un amo que regule sus acuerdos.

Pero en los Estados los valores de los bienes pueden ser determinados de dos maneras diferentes.

Una de esas maneras es la del valor establecido por la ley o un decreto de la autoridad, que se llama precio legal. Uno de los dos tipos de precios.

El otro de los tiposa de precios es la determinación en común del valor por parte de los hombres que tratan entre sí, que se llama precio común.

Cuando el precio establecido por la autoridad está a favor de los compradores, lo que es lo más común, los vendedores no pueden pedir un precio superior, aunque pueden aceptar un precio menor.

Por eso, cuando los salarios se fijan a favor de los empleadores, los trabajadores no pueden pedir más, pero pueden aceptar menos.

El precio común, por su lado, que es libre y no fijado por la autoridad, tiene flexibilidad para moverse de acuerdo a los tratos entre las personas. Los precios se establecen en el mercado considerando los costos de trabajo y transporte, así como la forma en la que se vende el producto.

Los movimientos de los precios

Los precios cambian repetínamente, dependiendo de la abundancia o escasez de compradores, de dinero, o de bienes.

Con pocos compradores y dinero abundante por alguna razón, más abundancia de bienes, los precios bajan. Por el contrario, si hay gran cantidad de compradores, mucho dinero y pocos bienes, entonces los precios suben

Si los bienes están buscando comprador, los precios bajan. Y suben cuando los compradores buscan a los vendedores.

También debe considerarse que la forma de pago influye en los movimientos de los precios, pues pagar al contado es diferente a pagar a plazos ya que el tiempo es parte del precio.

Origen del dinero

Cuando los hombres dejaron la primitiva simplicidad se vio que el valor común no era adecuado al comercio, pues requería el intercambio de bienes de distinta naturaleza.

El intercambio de bienes hace imposible el mantenimiento de las personas y por eso las naciones otorgaron a un bien un valor eminente que poseyera valor para todos los bienes y que facilitara la venta y compra de esos bienes.

Esas naciones usan los metales más nombres y escasos, de fácil división y poco desgaste, fáciles de llevar y guardar. Estas monedas tienen un valor establecido por derecho del monarca, quien impone su sello en ellas.

Al establecer el valor de la moneda, una nación debe poner cuidado en la valuación común con las naciones vecinas y socios comerciales, porque un valor demasiado alto de la moneda o una aleación mala de metales impedirán el comercio que ya no puede hacerse por la vía de intercambios de bienes.

Sin embargo, si se llega a tener abundancia de oro y plata, el valor de la moneda baja gradualmente elevando el precio de las tierras y sus frutos.

En resumen

Lo que Pufendorf ha apuntado es una poderosa observación: hay diferentes tipos de precios y ellos tienen movimientos.

Y unas cosas más…

Evidencia de los movimientos de los precios se encuentran en muchas obras ajenas al tema.

Por ejemplo, en el clásico El Arte de la Guerra de Sun Tzu, escrito unos tres o cuatro siglos AC en una frase como esta, «Donde se reúnen las tropas el precio de todo bien sube porque todos codician las grandes ganancias que pueden tenerse».

En El Buscón, Francisco de Quevedo escribió, «Para cada cosa tenía su precio, aunque como había otras tiendas, porque acudiesen a la mía, hacía barato».

En La Fábula de las Abejas, Mandeville hizo referencia a este principio al escribir «La proporción de la cantidad de trabajos se encuentra a sí misma y nunca es mejor mantenida que cuando nadie se ocupa de ella o la interfiere».

Conviene ver alguna de estas columnas:

[La columna fue revisada en 2020-02]