Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tsunamis y Sentido Común
Eduardo García Gaspar
4 enero 2005
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El final de 2004 se encargó de recordar la fragilidad de la existencia y, al menos en algunos casos, la debilidad de las ideas de algunas personas. Una de esas ideas que no se soportan fue la de algunos ambientalistas radicales que hicieron comentarios clásicos de agua-para-mi-molino.

Culparon al tsunami como consecuencia del calentamiento global. No es broma. Lo escuché en la radio y también fue reportado en el Independent, de Inglaterra. Para ellos no fue una cuestión de ciencia, sino de dogma. En fin allá ellos.

En un comentario al respecto, el Wall Street Journal (29 de diciembre) señala que existe un cierto acuerdo de expertos que indica que hay lapsos posibles de terremotos en Sumatra. Más o menos cada 200 y pico de años hay uno se proporciones devastadoras.

Las fechas de los anteriores son de 1797 y 1833, con una diferencia entre ellos de 36 años y en tiempos en los que no podía hablarse de calentamiento global. Dejemos esos reclamos radicales y vayamos a cuestiones de sentido común. De lo primero que puede venir a la mente es una comparación sencilla.

En la costa este de los EEUU, casi todos los años se presentan huracanes de consecuencias a veces enormes, como sucedió en 2004. Y, sucede, que nadie en el mundo propone enviar ayuda a ese país. Vemos a los EEUU como capaces de bastarse a sí mismos.

Pero sucede algo, como el terremoto de hace uno año en Irán y se manda ayuda internacional.

El tsunami de diciembre pasado no es la excepción a esos llamados de ayuda internacional, resultando que, hasta donde sé, los EEUU son el país individual que más ayuda envía. Está de llamar la atención.

No sólo se bastan a sí mismos en sus calamidades naturales, como el terremoto de San Francisco en 1989, sino que auxilian a los demás que no pueden hacerlo por sí mismos. En esta situación, me parece, hay una enseñanza para todos.

No nos podemos proteger evitando que sucedan terremotos, tsunamis, huracanes y similares, pero sí podemos generar mecanismos de protección.

Uno de ellos es el obvio, el de señales adelantadas que permitan evacuaciones. Pero hay otro que no es tan obvio y que es algo que podemos llamar prosperidad o riqueza, de tales proporciones que se aminoren esas consecuencias tan graves.

El Wall Street Journal hace en esto una comparación fascinante: 41 mil muertos en Irán hace un año y 63 en San Francisco en 1989.

El punto puede verse, según me fue comentado por una persona: en estas tragedias lo más lastimados siempre son los más pobres. Los de mayores recursos tienen mejor protección, quizá casas menos expuestas y modos de soportar pérdidas cuantiosas. Incluso dentro de un país pobre, la riqueza protege a quien la posee.

Mi punto en esta segunda opinión es el del progreso y la riqueza como un mecanismo de blindaje contra catástrofes naturales serias.

La riqueza del país es un escudo contra los efectos de esas calamidades. No pueden evitarse y seguiremos padeciéndolas, pero sus efectos pueden minimizarse de manera sustancial.

Visto así, la obligación de lograr prosperidad se vuelve un imperativo moral, es decir, quienes impiden u obstaculizan el logro del progreso tienen responsabilidades en las pérdidas humanas y materiales que las catástrofes causan.

Más aún, la prosperidad y la riqueza permiten desarrollos científicos y tecnológicos que ayudan a disminuir los efectos de las catástrofes. Sean construcciones mejores o sistemas de aviso adelantado, todo eso ayuda a la vida humana. vaya, lo que debemos entender es que el logro de prosperidad material es una obligación moral y que quien en eso estorba está causando un severo daño personal a muchos.

Las noticias al respecto, las tremendas fotografías y los videos impresionantes son parte de las noticias, pero también tienen el efecto de distraer la atención del análisis.

Una imagen puede valer mil palabras, pero también puede robar mil ideas. Por eso, lo que propongo pasará desapercibido en general y quedarán más los comentarios referidos a las terribles imágenes y a los pasmosos números.

Se reúnen artistas y cantantes pidiendo ayuda para los países pobres. No está mal hacer eso, pero más se haría de fondo, provocando el crecimiento de la riqueza desde dentro mismo de las naciones.

Post Scriptum

Una amable lectora trató el tema de los animales y el tsunami. Quizá los aninales sabían de antemano, con su propio sistema de avisos, que es el tema de una nota del Wall Street Journal de ayer, que en su inicio afirma lo siguiente.

“Just minutes before the tsunami crashed into a southern Indian wildlife sanctuary, a lighthouse lookout reported… a herd of antelope stampeding from the shoreline toward the safety of a nearby hilltop… Ten minutes later the waves hit. The animals had run to safety…”

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Tsunamis y Sentido Común”
  1. Servando Dijo:

    Este artículo esta en la tonica de que: “No es verguenza ser pobre, pero debería serlo”
    y tal vez tengan razón…

  1. Contrapeso » Reformas Económicas




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