Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tubo Lleno de Cualquier Cosa
Eduardo García Gaspar
24 noviembre 2005
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Por las razones que usted quiera, me vi forzado a ver televisión más de lo que yo quisiera, en parte forzado por la sugerencia de un amigo que llamó mi atención a un fenómeno que él había percibido: la televisión es llenada con contenidos como un animal que se alimenta 24 horas al día con lo que sea. Creo que mi amigo tiene un punto válido.

Los programas que vi dejaban mucho que desear, especialmente los conducidos por gente joven que ni hablar sabía. No fue un espectáculo agradable ver programas mediocres, algunos muy bien producidos, que al final dejan nada, absolutamente nada. Chistes malos, lenguajes vulgares, situaciones desgastadas, mensajes destructivos y abundante exhibición cutánea. Quejarse no lleva a nada. La cuestión es ver la causa de esos malos contenidos.

Apunto una explicación de mero sentido común: es más fácil hacer cosas de baja calidad que de buena. Y se hace lo de mala calidad por una razón, pienso, la televisión necesita ser llenada a diario, las 24 horas del día, sin parar.

Es tanta la presión, que las producciones necesitan ser abundantes, en serie y con fórmulas primitivas. Y esto me lleva a entender el drama interno que, en el fondo, debe tener la gente de la televisión, o algunos de ellos.

Saben que lo que hacen es de mala calidad, pero lo tienen que hacer por presiones de tiempo y competencia, reduciendo calidad para facilitar su llegada al común denominador más bajo que dé la audiencia mayor posible. Es un negocio basado en ratings y nada malo hay en ello.

El problema radica en cómo lograr esas audiencias deseables. Es decir, lo que pongo en tela de juicio es la estrategia de vulgarización de los contenidos para lograr ratings mayores.

Y es que la naturaleza de la televisión (y de los medios en general) los hace sujetos a una responsabilidad adicional, aunque similar en cierto sentido a la que tienen las demás empresas. Un fabricante de alimentos se maneja cuidando costos, tratando de vender lo más posible, pero al mismo tiempo cuida la calidad de sus productos: no va a usar alimentos en descomposición para la fabricación.

Lo que me temo que suceda con la televisión es que haga eso, usar contenidos equivalentes a alimentos en descomposición y que causan daños, no en la salud física, pero sí en la mental. Hace varios años conversé con una persona de radio que estaba orgullosa del rating de una de sus estaciones.

Todo, me explicó, gracias a la contratación de un joven locutor que por las mañanas se dedicada a tener conversaciones de doble sentido con quienes hablaban por teléfono. Al final, concedió que era un programa malo, vulgar, que “deseducaba” a las personas, pero no lo cambió. Las televisión y los demás medios tienen el deber de cuidar sus contenidos, igual que una empresa de otro tipo aplica controles de calidad a sus productos.

Dado lo que se ve en la televisión, no existe control de calidad en ese medio. Todo programa pasa y se exhibe. Podemos comprar productos que pasan por estrictos controles de calidad, pero vemos programas de televisión que no los pasarían. Los controles de calidad de la televisión y que me suenan lógicos, son los orientados a elevar el espíritu de las personas.

No, no me refiero a presentar documentales aburridos sobre la filosofía medieval de Cracovia. Debe entretener y divertir, pero al mismo tiempo debe dejar algo positivo en la mente del espectador.

Lo que vi no deja eso y peor aún, creo que deja lo opuesto. Lo que he propuesto es simple. Las empresas bien establecidas y que quieren serlo, aplican controles de calidad a lo que producen y podemos tener confianza razonable en usar sus productos. Pero la televisión no presenta evidencia de usar controles de calidad en los programas que produce.

La consecuencia es una televisión, que es espectáculo de millones, con programas que van en contra de la salud de la persona. El remedio está claramente en tener esos controles de calidad, los que deben estar basados en la idea de elevar al ser humano.

El reto de las televisoras es salir de su mediocridad actual y aceptar el reto de poder lograr las mismas grandes audiencias con contenidos que sí pasen los controles mínimos de calidad que otras empresas tienen para sus productos.

POST SCRIPTUM

Desde luego, el establecimiento de controles de calidad es un asunto de cada una de las estaciones y no de los gobiernos. Nada tiene que hacer un estado en estas labores, en las que sólo debe tener leyes de garantía de libre expresión. Y el ejercicio de ese derecho es de los medios que tienen obligación de aplicar esos controles de calidad sobre su contenido, igual que lo hacen las demás empresas.

Suele criticarse la idea del rating y que buscarlo es negativo. Ésa es una mala crítica de los medios, pues lo que importa no es buscar ratings, sino el cómo se logran… y la televisión lo está haciendo sin productos que pasen controles de calidad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Tubo Lleno de Cualquier Cosa”
  1. Si Fabricaran Autos | Contrapeso




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