Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Paso Adelante
Eduardo García Gaspar
7 julio 2005
Sección: NACIONALISMO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La semana pasada fue reportado un suceso extraño en México, la aprobación de una medida con sentido común. Pequeña, pero buena. Ahora el monopolio estatal mexicano petrolero podrá mantener más de sus ingresos e invertirlos en sus necesidades, principalmente exploración.

El asunto está así. El Congreso mexicano aprobó un cambio fiscal en Pemex. La tercera productora mundial de crudo podrá quedarse con más dinero que antes.

La situación anterior era desastrosa, pues la empresa pagaba al gobierno el equivalente a una tasa de impuestos de casi dos terceras partes. Y con eso la autoridad podía financiar, según los reportes, un tercio de sus gastos.

Neto, la empresa tendrá ahora unos 2 mil millones de dólares adicionales, probablemente más. La empresa es sin duda grande e importante. Es el segundo mayor proveedor de los EEUU, incluso por arriba de Arabia Saudita.

Además, en momentos de precios muy altos del petróleo y de una demanda que no parece ceder, las labores de exploración se tornan cruciales. Las reservas de Pemex, se ha dicho repetidamente, se están agotando y el hallazgo de nuevas reservas es una cuestión de sobrevivencia.

Pemex, por otro lado, sufre las plagas de las empresas paraestatales. Ella ha sido explotada económicamente, por el gobierno y por el sindicato.

Es ineficiente, requiere limpieza burocrática y lo dicho, ponerse al día en cuestión de nuevas reservas. Además de todos estos problemas “físicos” este monopolio estatal tiene problemas severos de tipo “mental”, por decirle de alguna manera.

Ella ha desarrollado la imagen de un símbolo mexicano, de un icono de la nacionalidad y de la soberanía, que está contenido en la constitución del país. La idea prevaleciente es la de que este monopolio es de todos los mexicanos, una historia que por increíble que sea es firmemente apoyada por muchos mexicanos.

Esa historia, nacida en 1938, es una carga pesada que evita su modernización. Si existe algo considerado misión imposible en México, eso es tener participaciones de capital privado en la industria petrolera. La educación de millones de niños mexicanos contuvo como punto central la postración ante la paraestatal.

La situación actual parece haber dado un pequeño paso en la dirección correcta. La medida es realista y simbólica, reducida e insuficiente, pero va en la dirección correcta, que es el reconocimiento de un problema de necesidad de inversión para el futuro.

El reconocimiento de otros problemas quizá anime a los gobernantes a moverse en la misma dirección. Si lo llegan a hacer, jure usted que lo harán con pinzas. No creo saber de un político de fama que abiertamente proponga privatizar el petróleo mexicano, una empresa que ha tenido pérdidas en los últimos seis o siete años.

Y todo lo anterior me lleva a proponer un principio de acción política: ningun problema es resuelto con anticipación, todo problema es intentado resolver cuando estalla su crisis. Si esto es cierto, quiere decir que la bancarrota de la empresa se vio realmente cerca, como lo dijo hace tiempo Ramírez Corso, su cabeza.

Sin reservas no habrá empresa y sin más recursos no pueden hacerse exploraciones. A lo que me refiero es a la escasa habilidad previsora que parece estar adornando a tantos gobernantes. Los asuntos de las pensiones son otro ejemplo. Muchas de ellas son insostenibles y las soluciones para remediar ahora el problema no se aplican.

El estado de Pemex era previsible hace tiempo y poco o nada se hizo, porque el costo político de las soluciones equivale a una pérdida de popularidad. La enfermedad “mental” de Pemex se verá con claridad en los discursos de los próximos candidatos a la presidencia mexicana.

Si alguien se atreviera a proponer la privatización de la industria, perdería las elecciones con casi total seguridad. El electorado mexicano, en su mayoría, consideraría tamaña propuesta como traición a la patria.

En realidad, lo contrario se hará. Los candidatos jurarán que el petróleo permanecerá en manos de todos los mexicanos. Es así como puede mostrarse que aunque las soluciones sean visibles y lógicas, ellas tienen dificultades serias de implantación por preconcepciones y prejuicios que las frenan.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Un Paso Adelante”
  1. Hector Arcos Roa Dijo:

    Muy buen comentario. EEUU, controla el precio del crudo y agota las reservas de otros paises, que sucedará cuando en Mexico se agoten sus reservas de crudo, ¿Que exportara? EEUU, ve hacia el futuro y Mexico no Vive el presente ni mucho menos el futuro. NOTA DEL EDITOR: La afirmación de que “EEUU controla el precio del crudo”, desafortunadamente, es contraria a la evidencia disponible y a la razón: (1) no tiene sentido elevar el precio para dañarse a sí mismo y (2) los países productores tienen continuamente aseveraciones de elevar o disminuir la producción, afectando con ello el precio, (3) el nuevo consumo de China y la India pone presión en los precios.





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