Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Buena y Otra Pésima
Eduardo García Gaspar
25 noviembre 2005
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Las noticias mexicanas reportaron la captura de Ricardo García Urquiza, conocido como “el doctor”, un narcotraficante que fue calificado como de la nueva generación en ese tipo de labores. Las autoridades encargadas de la aprehensión vieron en esta persona a alguien preparado, con educación universitaria, de bajo perfil y con una “formación empresarial”.

Debido a esas cualidades, según las autoridades, es que esa persona llegó a tomar el liderazgo del Cártel de Juárez y su captura ha sido considerada quizá el más grande golpe al narcotráfico en México.

Cuando fue arrestado, llevaba casi tres millones de dólares en efectivo. Las finanzas de su negocio, se dijo, son llevadas como las de cualquier empresa legal. Aquí hay dos noticias adicionales a la del arresto del personaje. Primero, la pésima.

Fue arrestado uno de los más altos ejecutivos de esa organización y eso es bueno, pero esa organización no va a tener otro problema que llenar el vacío que les dejó la inesperada desaparición de una de sus personas claves. Igual que cuando un ejecutivo alto de una empresa sale de ella repentínamente.

El vacío dejado se llenará y la empresa seguirá funcionando como antes. La estrategia de captura de narcotraficantes, mucho me temo, no es un ataque frontal al narcotraficante.

El negocio es tan atractivo y redituable que la persona arrestada será reemplazada de inmediato por otra y el tráfico continuará igual que antes. La captura causará primeras planas, la policía estará orgullosa, pero todo seguirá igual. El arrestado será sustituido por otro ejecutivo y asunto resuelto.

Segundo, la buena noticia. El arresto muestra que el narcotráfico es en realidad un negocio, ilegal, pero negocio, y se maneja igual que una empresa normal. Sigue los mismos principios de economía y de finanzas y de distribución. Esto es algo en lo que no suele ponerse atención pero que puede llevar a estrategias mucho mejores para su combate. Lo que esa empresa de producción y venta de sustanciales ilegales persigue es tener utilidades.

Por lo tanto, en lugar de arrestar a sus ejecutivos, hay otra avenida más prometedora de combate: atacar sus utilidades y reducirlas hasta el punto en el que ellas no sean atractivas. La forma de reducir las utilidades de cualquier empresa es muy fácil de determinar y se trata de elevar sus costos a tal nivel que dejen pérdidas. O bien, reducir los precios de sus productos. El reto es cómo hacerlo y esto es lo que no creo que sea sencillo, pero sí es mejor que arrestar a los narcotraficantes.

¿Cómo incrementar sus costos? Una de las varias soluciones es atacar sus operaciones, destruyendo centros de fabricación y distribución, y hacerlo a diario. Pero aquí hay un problema, que es el del costo de hacerlo y el hecho de que este tráfico genera tal cantidad de dinero que será fácil comprar a las autoridades. Esto ya sucede actualmente, por lo que debe examinarse otra manera. Queda la otra vía, la de reducir sus precios.

Aquí sabemos dos cosas muy claras. La demanda de drogas es inelástica y la mayor parte del precio se debe a la prohibición de las sustancias.

Consecuentemente, el remedio está en una medida clara: despenalizar a las drogas. Esto reduciría los precios a un nivel que haría al negocio uno que no tenga un atractivo tan grande como el actual. Es decir, tenemos el camino seguido hasta ahora, que es el de ocasionales capturas de cargamentos de esas sustancias y de aprehensiones también súbitas de los altos miembros de las organizaciones.

Esto es lo que ha sucedido durante años y años, sin que haya existido un resultado importante en la disminución del negocio. Puede mantenerse este camino que nos lleva a ninguna parte, o puede pensarse en estrategias mejores, Viendo al narcotráfico como negocio, algo finalmente reconocido por la autoridad, presenta mejores probabilidades de éxito.

Y si se ve al narcotráfico como negocio el menor de los sentidos comunes indica que ese negocio debe hacerse escasamente redituable, por ejemplo, reduciendo los precios de venta de las sustancias. ¿Cómo reducirlos? Sencillo, haciendo legal la venta de esos productos. Sin su prohibición, el precio se reduce y se termina con el negocio sin disparar un tiro y sin capturar a nadie. No está mal.

POST SCRIPTUM

La despenalización de las drogas o su legalización, desde luego, no es el remedio perfecto. Tiene problemas serios, pero estos problemas son menores a los de su prohibición.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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