Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Una Posición Muy Cómoda
Eduardo García Gaspar
14 octubre 2005
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La actuación del senador Bartlett, opuesto a toda reforma energética a pesar de evidencias en contra y manipulador de información, fue el punto de partida que me intrigó lo suficiente como para tratar de explicar su actuación en esa cámara.

Fue hasta que leí una columna de Peggy Noonan en el Wall Street Journal (29 septiembre) que pude encontrar esa explicación.

Lo que Bartlett posee es poder. Tiene poder para oponerse a lo que él cree o le conviene. Y ejerce ese poder con firmeza y duramente. Lo que no tiene Bartlett es responsabilidad. Suceda lo que suceda con la industria energética en unos años, nadie va a reclamarle responsabilidad de las consecuencias de sus actos. Cuando mucho, recibirá unos cuantos comentarios negativos en algunas columnas y se acabó.

Él, igual que muchos políticos, tienen esa posición prominente y la verdad en extremo cómoda. Tienen el poder para realizar lo que ellos quieren, pero las consecuencias de sus actos no le llegarán jamás.

Es obvio que una persona que está en esa posición no atravesará por preocupación alguna. Pero la cosa es peor que eso. Por el hecho de que no padecerá las consecuencias negativas de sus acciones, va a sucumbir a los beneficios personales de corto plazo.

Los sucesos de Katrina en EEUU quizá muestren eso también. Las fallas fueron de todos los niveles de gobierno, tan graves, que se acusaron mutuamente de negligencia y falta de responsabilidad. Sin duda los gobiernos de ese país, local, estatal y federal son poderosos, pero la evidencia mostró que no fueron responsables.

No diferente al gobernante que imprime dinero y causa inflación: tuvo el poder para hacerlo, pero esa decisión no tendrá repercusiones en su vida.

Esta consideración política es en extremo útil en época de elecciones, cuando los candidatos están en búsqueda del poder y para ello prometen todo lo que es atractivo a la ciudadanía. Prometen de más por sistema, porque una vez en el poder cesa la responsabilidad que sus compromisos llevaron.

Uno de los candidatos mexicanos ha prometido elevar el salario mínimo por encima de la inflación. Si lo hace, logrará elevar el desempleo y aumentar la informalidad. Pero nada de eso le afectará.

Su vida seguirá igual que antes y los desempleados por culpa suya jamás irán a su casa a reclamarle. Es, en verdad una posición maravillosa. La gozan buena cantidad de gobernantes, como en nuestras cámaras legislativas, donde las consecuencias de desacuerdos han provocado daños en millones, sin que esa responsabilidad sea siquiera sentida por la mayoría de los legisladores.

No sucede eso en las empresas privadas, donde las posiciones combinan poder y responsabilidad en una relación muy estrecha.

Si el empleado da o no resultados, eso le afectará y lo sabe él. Pero las posiciones políticas no tienen esa estrecha relación entre poder y responsabilidad. Por eso, Fox en su campaña prometió crecer al 7 por ciento anual, porque no sentía la responsabilidad real de tener que alcanzar la meta.

En una empresa hubiera sido despedido. En el gobierno, mantuvo su puesto. Y ésa es la gran diferencia. Por eso precisamente, al menos en parte, los gobiernos no funcionan con eficiencia.

Sus funcionarios no sienten responsabilidad real, ésa que pega directamente en la vida personal. Por eso se prometen teatros en las ciudades, apoyos al cine y subsidios al que sea. Porque el dinero dado no es del político, sino de un tercero, el ciudadano, al que no hay que rendirle muchas cuentas.

Siendo nuestro mundo construido de esa manera, sorprende en verdad las reacciones de muchas personas ante los candidatos, a quienes ven con buenos ojos y llegan a creerles.

La posición del político es una que lo hace sospechoso por naturaleza y debe dudarse de todo lo que prometa. Si llega a la posición que ambiciona, tendrá el poder, pero su responsabilidad será escasa, muy escasa. Es por esto que en lo personal prefiero al candidato que menos prometa, porque eso le dará menos poder.

Prefiero al que pida menos gobierno, porque eso no le exigirá grandes responsabilidades. Porque al final, el candidato que todo quiere dárnoslo tendrá el poder para todo quitarnos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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